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    COLONIALISMO 2.0 EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: ¿QUE HACER?

    Sáb, 20/10/2018 - 20:30

    Rosa Miriam Elizalde   ***

    Texto íntegro de la intervención en el Seminario internacional América Latina en disputa.


    ¿Cómo proyectamos una imagen de futuro de la izquierda en estas ciudadanías etéreas que produce el colonialismo 2.0, capaces de movilizarse por el maullido de un gato pero anestesiadas frente a la muerte o el hambre de millones de seres humanos? ¿Cómo nos comunicamos con los jóvenes que tienen incorporados en su ADN la cultura digital? ¿Cómo comunicamos la política para que no sea una abstracción o un bostezo?

    Desde la década del 90 del siglo pasado, Herbert I. Schiller daba por sentado la existencia de un “Imperio Norteamericano Emergente”, cuyos misioneros viven en Hollywood. “Es un imperio con un mínimo de substancia moral, pero Hollywood es solo la zona más visible de ese imperio. Existe ya una amplia y activa coalición de intereses gubernamentales, militares y empresariales que abarcan las industrias informáticas, de la información y de medios de comunicación. La percepción del mundo que tienen estos actores es decididamente electrónica.”[1]

    En 1993 se instauró en Estados Unidos la política para el desarrollo de la infraestructura de la información nacional (NII)[2] y desde ese momento la industria corporativa de la comunicación respondió́ a las prometedoras oportunidades con un frenético proceso de fusiones y concentraciones, acumulando recursos y capital en enormes compañías. Estas fueron acompañadas por una serie de subastas precipitadas del espectro radiofónico, ganadas por los gigantes de las telecomunicaciones. Una vez aseguradas estas condiciones materiales, con los gigantes de la comunicación del sector privado preparados y alentados para explotar al máximo las recién nacidas redes digitales, se crearon las condiciones para cumplir lo que el jefe de Operaciones del Atlántico de los Estados Unidos, Hugh Pope declaró en 1997: “El mensaje es que no hay nación sobre la faz de la tierra a la que no podamos llegar”.[3]

    Nunca fue más imperial Estados Unidos que cuando se convirtió en zar de Internet y nos impuso un modelo de conectividad dependiente de las lógicas del mercado y la depredación ecológica, que codifica las relaciones humanas, las transforma en datos y, por tanto, en mercancías que producen valor. Los datos aislados no dicen nada, pero la enorme masa de datos agregados en una plataforma adquiere un valor inusitado y controversial, en una sociedad que transita aceleradamente de la producción y comercio de bienes y servicios físicos hacia los servicios digitales.

    La nueva e intensa concentración comunicativa y cultural es mucho más global que la de las industrias culturales transnacionales o nacionales que conocíamos. Una sola empresa privada de Estados Unidos, por ejemplo, decide cómo gasta un cuarto de la población mundial cerca de 50 millones de horas diarias[4]. Su valor diferencial es que crecen los usuarios a ritmos vertiginosos con tasas gigantescas, no solo en números brutos sino en densidad y alcance.

    Cuatro de las cinco aplicaciones más usadas en los celulares del mundo –Facebook, Instagram, Whatsapp y Messenger– pertenecen a la empresa fundada por Mark Zuckerberg y recaban datos monetizables permanentemente. En el primer trimestre de 2018 y a pesar de los escándalos de los últimos tiempos y los explotes en la bolsa de Wall Street, Facebook facturó 11 790 millones de dólares, casi cuatro mil millones más (un 49 por ciento) que hace un año. De ese total, cerca del 98,5 por ciento proviene de la publicidad[5].

    Google, por su parte, realiza cerca del 92 por ciento de las búsquedas en Internet, un mercado valorado en más de 92 000 millones de dólares[6]. Las 10 empresas más poderosas y ricas del mundo -cinco de ellas en el negocio de las telecomunicaciones- tienen unos ingresos conjuntos que suman 3,3 billones de dólares, lo que equivale al 4,5 % del PIB mundial. Apple sola equivale al PIB de 43 países africanos (un billón de dólares). De hecho, solo hay 16 países con un PIB igual o superior al valor del mercado actual de Apple, según datos del Banco Mundial[7].

    En la actualidad hay pocas instituciones públicas a nivel nacional o global que puedan enfrentar estos monstruosos poderes transnacionales, que han alterado dramáticamente la naturaleza de la comunicación pública. No existe Estado-nación que pueda remodelar la red por sí solo ni frenar el colonialismo 2.0, aun cuando ejecute normativas locales de protección antimonopólicas e impecables políticas de sostenibilidad en el orden social, ecológico, económico y tecnológico. Todavía menos puede construir una alternativa viable desconectado de la llamada “sociedad informacional”[8], cuya sombra –intangible, pero por eso no menos real-, alcanza incluso a quienes están fuera de la Internet.

    Según la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (Cepal), nuestra región es la más dependiente de los EEUU en términos del tráfico de Internet. El 80 por ciento de la información electrónica de la región pasa por algún nodo administrado directa o indirectamente por Estados Unidos, fundamentalmente por el llamado “NAP de las Américas”, en Miami -el doble que Asia y cuatro veces el porcentaje de Europa-, y se calcula que entre un 80 y un 70 por ciento de los datos que intercambian internamente los países latinoamericanos y caribeños, también van a ciudades estadounidenses, donde se ubican 10 de los 13 servidores raíces que conforman el código maestro de la Internet[9].

    América Latina es la más atrasada en la producción de contenidos locales, sin embargo, es líder en presencia de internautas en las redes sociales. De los 100 sitios de Internet más populares en la región, sólo 21 corresponden a contenido local, lo que significa que, en vez de crear riqueza para la región, el continente transfiere riqueza a Estados Unidos donde están alojadas las grandes empresas de Internet. Los expertos aseguran que uno de los aspectos más significativos de la cultura digital latinoamericana es el uso intensivo de las redes sociales. De hecho, algunos países de la región igualan e incluso superan el uso de redes sociales de países desarrollados. De los diez países con mayor tiempo utilizado en redes sociales, cinco de ellos fueron latinoamericanos, ranking que fue liderado por usuarios brasileños, argentinos y mexicanos con 4 horas al día[10].

    El 28 por ciento de los latinoamericanos viven en situación de exclusión social en la región[11], sin embargo, la cantidad de usuarios de internet se ha triplicado en esa franja poblacional con respecto a los cinco años precedentes. Nueve de cada diez latinoamericanos posee un teléfono móvil. Según una investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (2017), el 57 por ciento de las personas que tienen dificultades para conseguir comida, son muy activas en Facebook y WhatsApp, lo que indica que poseen algún teléfono inteligente en sus hogares. El 51 por ciento de aquellos que admitieron no tener agua potable en sus viviendas, también utilizan frecuentemente las redes sociales[12].

    No es lo mismo brecha digital que brecha económica.
    Acceso a Internet no es lo mismo que capacidad para poner las llamadas Nuevas Tecnologías en función del desarrollo de un continente profundamente desigual. La falta de habilidades digitales y la imposibilidad de aprovechar el potencial de las nuevas tecnologías contribuye a perpetuar ese estado de vulnerabilidad, aun cuando los pobres tengan en sus manos los nuevos artefactos.

    Hablando muy tempranamente sobre estos temas, el antropólogo brasileño Darcy Ribeiro alertaba que, de la mano de una tecnología revolucionaria, “hay una verdadera colonización en curso. Norteamérica está cumpliendo su papel con enorme eficacia en el sentido de buscar complementaridades que nos harán dependientes permanentemente de ellos…” Y añade: “Viendo esta nueva civilización y todas sus amenazas, tengo temor de que otra vez seamos pueblos que no cuajen, pueblos que a pesar de todas sus potencialidades se queden como pueblos de segunda.”[13]

    Estados Unidos y su Operación de “conectividad efectiva” para Latinoamérica

    Ese es una primera mirada del problema. Veamos una segunda: tal escenario está encadenado con un programa más amplio para América Latina y el Caribe de control de los contenidos y de los entornos de participación de la ciudadanía que se ha ejecutado con total impunidad, sin que la izquierda le haya prestado la más mínima atención. En el 2011 el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos aprobó lo que en algunos círculos académicos se conoce como operación de “conectividad efectiva”. Se trata de un plan, declarado en un documento público del Congreso estadounidense, para “expandir” los Nuevos Medios Sociales en el continente, enfocados en la promoción de los intereses norteamericanos en la región.

    El documento explica cuál es el interés de los Estados Unidos en las llamadas redes sociales del continente: “Con más del 50% de la población del mundo menor de 30 años de edad, los nuevos medios sociales y las tecnologías asociadas, que son tan populares dentro de este grupo demográfico, seguirán revolucionando las comunicaciones en el futuro. Los medios sociales y los incentivos tecnológicos en América Latina sobre la base de las realidades políticas, económicas y sociales serán cruciales para el éxito de los esfuerzos gubernamentales de EE.UU. en la región.”[14]

    Este documento resume la visita de una comisión de expertos a varios países de América Latina para conocer in situ las políticas y financiamientos en esta área, además de entrevistas con directivos de las principales empresas de Internet y funcionarios norteamericanos. Concluye con recomendaciones específicas para cada uno de nuestros países, que implican “aumentar la conectividad y reducir al mínimo los riesgos críticos para EEUU. Para eso, nuestro gobierno debe ser el líder en la inversión de infraestructura”[15].

    Y añade: “El número de usuarios de los medios sociales se incrementa exponencialmente y como la novedad se convierte en la norma, las posibilidades de influir en el discurso político y la política en el futuro están ahí.”[16]

    ¿Qué hay detrás de este modelo de “conectividad efectiva” para América Latina? La visión instrumental del ser humano, susceptible a ser dominado por las tecnologías digitales; la certeza de que en ningún caso las llamadas plataformas sociales son un servicio neutral que explotan un servicio genérico (como un electrodoméstico, un idioma, una cuchara…), sino que se fundan en cimientos tecnológicos e ideológicos, y son sistemas institucionalizados y automatizados que inevitablemente diseñan y manipulan las conexiones.

    Hace unos pocos meses Facebook reconoció, finalmente, que es un medio de comunicación, después de años de presentarse como una plataforma de servicios genéricos[17]. Esperemos que termine la confusión que ha reinado en los circuitos académicos negados a ver la multinacional como lo que es, es decir, el Humpty Dumpty de estos días. Como recordarán, hace 153 años en Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll puso en labios del Marc Zuckerberg de aquella época un parlamento sumamente actual: “Cuando yo uso una palabra significa lo que yo decido que signifique: ni más ni menos.”

    Lo que calcula el gobierno de Estados Unidos con su “operación de conectividad efectiva” es la posibilidad de que esas herramientas creen una simulación de base y a partir de ahí se derrumben sistemas políticos que no les resulten convenientes. ¿Qué parte de la operación de “conectividad efectiva” ha operado desde las redes sociales en la situación que viven hoy Venezuela y Nicaragua, y antes vimos en Bolivia, Brasil, Ecuador y Argentina?

    Cuando la política es tecno-política

    Solo las grandes empresas tienen la capacidad de cómputo para procesar las colosales cantidades de datos que dejamos en las redes sociales, en cada clic en los buscadores, los móviles, las tarjetas magnéticas, los chats y correos electrónicos. La sumatoria de trazas y el procesamiento de datos les permite crear valor. Cuantas más conexiones, más capital social. Pero los intereses fundamentales de la apertura de los datos y de la invitación a “compartir”, a dar un “me gusta” o “no me gusta”, a “retuiear”, etc., no son los de los usuarios, sino los de las corporaciones.

    Este poder da a los propietarios una enorme ventaja sobre los usuarios en la batalla por el control de la información. Cambridge Analytica, rama londinense de una empresa contratista estadounidense dedicada a operaciones militares en red activa desde hace un cuarto de siglo, intervino en unas 200 elecciones en medio mundo. El modus operandi era el de las “operaciones psicológicas”. Su objetivo era hacer cambiar la opinión de la gente e influirla, no mediante la persuasión, sino a través del “dominio informativo”. La novedad no es el uso de volantes, Radio Europa Libre o TV Martí, sino el Big Data y la Inteligencia Artificial que permiten encerrar a cada ciudadano que deja rastros en la red en una burbuja observable, parametrizada y previsible.

    Los que siguen esta trama habrán visto que Cambridge Analytica ha reconocido que se involucró en procesos electorales contra los líderes de la izquierda en Argentina, Colombia, Brasil y México. En Argentina, por ejemplo, participaron en la campaña Mauricio Macri en el 2015. Se han denunciado los vínculos del Jefe de Gabinete del Presidente y del actual titular de la Agencia Federal de Inteligencia con esta empresa, que creó perfiles psicológicos detallados e identificó a personas permeables a los cambios de opinión para luego influir a través de noticias falsas y selección parcial de la información. Apenas accedió al poder, Macri, entre otros decretos con los que cercenó la base jurídica e institucional de la comunicación forjada en los gobiernos de izquierda en Argentina, aprobó uno que le permitió quedarse con las bases de datos de los organismos oficiales para utilizarlos en campañas a su favor[18].

    Lo que demuestra todo esto es que también en América Latina y el Caribe la política se ha convertido en tecnopolítica, en su variante más cínica.
    Con total impudicia, los gobiernos de derecha que se han reenchufado en los últimos años alardean de contar con equipos de comunicación contratados en Miami, Colombia y Brasil. El propio Alexander Nix, CEO de Cambridge Analytica, se enorgullecía ante sus clientes latinoamericanos de que para convencer “no importa la verdad, hace falta que lo que se diga sea creíble”, y subrayaba un hecho empírico incuestionable: el descrédito de la publicidad comercial masiva es directamente proporcional al aumento de la publicidad en los medios sociales, altamente personalizada y brutalmente efectiva.

    Ahora bien, tengo la impresión de que con Cambridge Analytica está ocurriendo lo que con Blackwater, el ejército de las guerras de Estados Unidos. Cayó en desgracia para servir eficientemente a la operación de invisibilizar la industria mercenaria de subcontratistas dedicados a las tareas de seguridad, inteligencia, mantenimiento o entrenamientos, que se ha expandido y sigue siendo muy útil al gobierno estadounidense y a sus aliados.

    Tómense el trabajo de revisar la página de los socios de Facebook (Facebook Marketing Partners) y descubrirán cientos de empresas que se dedican a comprar y vender datos, e intercambiarlos con la compañía del pulgar azul. Algunas, incluso, se han especializado en áreas geográficas o países, como Cisneros Interactive -del Grupo Cisneros, por supuesto, el mismo que participó en el Golpe de Estado contra Chávez en el 2002-, revendedor de Facebook que ya controla el mercado de la publicidad digital en 17 países de América Latina y el Caribe.

    Qué hacer frente al Colonialismo 2.0

    La comunicación no es asunto de tecnologías, aunque también. Hay que estar en la calle, tocar puerta a puerta como acaba de hacer Morena en México, para que la política se exprese en las redes sociales y haga frente a la restauración conservadora y la ofensiva imperial. Pero el escenario digital es una vía nada desdeñable para la reconexión de la izquierda con sus bases, particularmente con los jóvenes. Como expresara recientemente en La Habana el realizador argentino Tristan Bauer, “las redes no son determinantes para ganar, pero sí están siendo muy útiles a la hora de que perdamos las elecciones”[19].

    Estos temas, desgraciadamente, todavía están lejos de los debates profesionales y de los programas de los movimientos progresistas del continente. Sobran los discursos satanizadores o, por el contrario, hipnotizados, que nos describen la nueva civilización tecnológica -para utilizar el término de Darcy Ribeiro-, pero faltan estrategias y programas que nos permitan desafiar e intervenir las políticas públicas y generar líneas de acción y trabajo definidas para construir un modelo verdaderamente soberano de la información y la comunicación en nuestro continente.

    Pongamos en el horizonte tareas concretas. Todavía no se ha logrado concretar en la región un canal propio de fibra óptica, que fue un sueño de la Unasur y sigue siendo una asignatura pendiente en América Latina[20]. No tenemos una estrategia sistémica ni un marco jurídico homogéneo y fiable que minimice el control norteamericano, asegure que el tráfico de la red se intercambie entre países vecinos, fomente el uso de tecnologías que garanticen la confidencialidad de las comunicaciones, preserve los recursos humanos en la región y suprima los obstáculos a la comercialización de los instrumentos, contenidos y servicios digitales producidos en nuestro patio.

    Desafortunadamente no se ha avanzado en una agenda comunicacional común, supranacional. Si hablamos de comunicaciones, de gobernanza de Internet, de copyright, de temas que son estratégicos para el futuro como la soberanía tecnológica, la innovación, el desarrollo de nuestra industria cultural, la trascendencia de incorporar las estéticas contemporáneas en nuestra narrativa política, necesariamente tendremos que armar una agenda común y espacios donde esta se concrete.

    Necesitamos redes de observatorios que, además de ofrecer indicadores básicos y alertas sobre la colonización de nuestro espacio digital, permitan recuperar y socializar las buenas prácticas de uso de estas tecnologías y las acciones de resistencia en la región, a partir de la comprensión de que él éxito o el fracaso frente a estas nuevas desigualdades depende de decisiones políticas.

    Es improbable que un país del Sur por sí solo -y mucho menos una organización aislada- pueda encontrar recursos para desafiar el poder de la derecha que se moviliza a la velocidad de un clic, pero un bloque de profesionales, organizaciones, movimientos y gobiernos de izquierda tendría mayor capacidad de desarrollar niveles de respuesta, por lo menos para afirmar soberanía regional en algunas áreas críticas. Permitiría más poder de negociación frente a las potencias en Inteligencia Artificial y Big Data y sus empresas, además de desafiar las instancias globales donde se definen las políticas de gobernanza. Tenemos que apropiarnos de la big data, compañeros.

    Cuesta mucho menos organizar un comando central comunicacional que financiar un canal de televisión.
    Por tanto, debería ser una cuestión clave en los debates políticos y profesionales sobre comunicación, y particularmente, en aquellos donde se discutan la equidad y el desarrollo, la creación de una escuela de comunicación política de la izquierda latinoamericana y caribeña, que nos permita compartir conocimientos sobre las tramas de poder detrás de los medios, la necesidad de democratizarlos y las oportunidades propiciadas por las nuevas tecnologías de la información. Porque hay oportunidades y hay especialistas muy preparados con su corazoncito a la izquierda, debidamente condenados por herejes -como decía Roque Dalton. Los hay, como también existen experiencias paradigmáticas de la izquierda en la articulación de redes, pero a veces pasan como cometas solitarios por nuestras vidas y no instituyen nada o casi nada.

    Me he detenido en los vacíos del debate para estimular entre nosotros la percepción de riesgo. Aquel debate sobre apocalípticos e integrados a la cultura de masas ha sido trascendido hace rato. Ese mundo estable que describía Umberto Eco ya no existe. Hay varios mundos en el horizonte y uno puede ser aquel en el que lleguemos a crear nuestras propias herramientas liberadoras. Pero la búsqueda y construcción de alternativas no es un problema tecnocientífico, depende como dije antes del “actuar colectivo” a corto y mediano plazo, con perspectivas tácticas y estratégicas en la comunicación cara a cara y virtual, que faciliten el cambio de las relaciones sociales y los entramados técnicos a favor de nuestros pueblos.

    Hagámoslo, porque no tenemos mucho tiempo.

    Notas

    [1]
    Schiller, H. 2006 “Augurios de supremacía electrónica global”. CIC Cuadernos de Información y Comunicación 2006, vol. 11, 167-178 .

    [2] Chapman, G; Rotenberg, M. 1993. “The National Information Infrastructure: A Public Interest Opportunity”, Computer Professionals For Social Responsibility, Vol 11, No. 2, Summer 1993.

    [3] Pope, H. 1997. “U.S. Plays High-Stakes War Games in Kazakstan”, Wall Street Journal, 16 de septiembre de 1997, p. A-16.

    [4]
    Wagner, K; Molla, R. 2018. “People spent 50 million hours less per day on Facebook last quarter”. Recode.net. Jan 31, 2018. Consultado el 5 de agosto de 2018 en:https://www.recode.net/2018/1/31/16956826/facebook-mark-zuckerberg-q4-earnings-2018-tax-bill-trump

    [5] Ibidem.

    [6] Mangles, C. 2018. Search Engine Statistics 2018. Smartinsights.com, Jan 30, 2018. Consultado el 5 de agosto de 2018 en:https://www.samartinsights.com/search-engine-marketing/search-engine-statistics/

    [7]
    Alini, E. 2018. “Apple hits $1 trillion in value. Only 16 countries are worth more”. Globalnews.ca, August 2, 2018. Consultado el 5 de agosto de 2018 en:https://globalnews.ca/news/4367056/apple-1-trillion-market-cap/

    [8]
    Adoptamos la definición de Manuel Castells que utiliza esta denominación para contraponer la actual era dominada por las redes informacionales a la sociedad industrial cuyo corazón tecnológico fue la máquina de vapor.

    [9]
    Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 2018. La ineficiencia de la desigualdad. Informe en el Trigésimo Séptimo período de sesiones de la CEPAL. La Habana, 7 al 11 de mayo de 2018.

    [10]
    Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Datos, algoritmos y políticas: la redefinición del mundo digital (LC/CMSI.6/4), Santiago, 2018. Consultado el 5 de agosto de 2018 en:https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/43477/7/S1800053_es.pdf

    [11]
    “Más de 172,5 millones de afectados por exclusión en América Latina”. El Siglo, Guatemala, 8 de noviembre de 2017. Consultado el 5 de agosto de 2018:http://s21.gt/2017/11/08/mas-de-172-5-millones-de-afectados-por-exclusion-social-en-america-latina-y-el-caribe/

    [12]
    Basco, A. 2017. La tecno-integración de América Latina: instituciones, comercio exponencial y equidad en la era de los algoritmos. Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

    [13]
    Rebeiro, D. 1998. “Amerindia hacia el Tercer Milenio”. Oralidad. Lenguas, Identidad y Memoria de América, N° 9, La Habana, mayo, 1998, p. 9.

    [14] United States Senate Committee on Foreign Relations. 2011. Latin American Governments Need to “Friend” Social Media and Technology. Committee On Foreign Relations, United States Senate. One Hundred Twelfth Congress. First Session. October 5, 2011. Consultado el 5 de agosto de 2018 en:https://www.gpo.gov/fdsys/pkg/CPRT-112SPRT70501/html/CPRT-112SPRT70501.htm

    [15]
    Ibidem.

    [16] Ibidem.

    [17] Martínez, A. “Zuckerberg recula: Facebook sí es un medio de comunicación”, ABC, España, 25 de septiembre de 2017. Consultado en:https://www.abc.es/tecnologia/redes/abci-zuckerberg-recula-facebook-si-medio-comunicacion-201612222024_noticia.html

    [18] Canal Abierto. 2018 “Cambridge Analytica y ejército de trolls: confirman la manipulación en las elecciones 2015”. Canal Abierto, Argentina, 31 de julio de 2018. Consultado el 5 de agosto de 2018 en:http://canalabierto.com.ar/2018/07/31/cambridge-analytica-y-ejercito-de-trolls-confirman-la-manipulacion-en-las-elecciones-2015/

    [19] Bauer, T. 2018. Intervención de Tristan Bauer en el Taller “Comunicación política y medios”, del XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo. La Habana, 16 de julio de 2018. Notas de la autora.

    [20] Unasur. “Conectividad y fibra óptica es otro de los objetivos de UNASUR”. s/f. Consultado el 5 de agosto de 2018 enhttp://www.unasursg.org/es/node/152

    http://www.cubadebate.cu/opinion/2018/08/09/colonialismo-2-0-en-america-latina-y-el-caribe-que-hacer/#.W27_LrgnYdW

    http://www.cubadebate.cu/opinion/2018/08/09/colonialismo-2-0-en-america-latina-y-el-caribe-que-hacer/#.W27_LrgnYdW

    https://www.alainet.org/es/articulo/194661

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    GEOPOLÍTICA DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL E INTEGRACIÓN DIGITAL

    Sáb, 20/10/2018 - 20:19

    Por Sally Burch   ***

    Las tecnologías digitales se han convertido, desde hace un par de décadas, en uno de los sectores más dinámicos del desarrollo económico.  Esto se ve con mucha más claridad en los últimos dos años, con el despegue a gran escala de la inteligencia artificial (IA) y la Internet de las cosas (IoT, por su sigla en inglés).

    Se habla ahora de una cuarta revolución industrial o la “Industria 4.0”, donde ya no se trata solo de la automatización digital de funciones y empleos ya existentes, sino de la transformación digital, que implica crear nuevos modelos de producción y negocio, sobre la base de las nuevas capacidades que permiten la innovación y convergencia tecnológica, el procesamiento masivo de datos y el aprendizaje automático (machine learning).  Entre ellos está la llamada “economía colaborativa”, cuyos ejemplos van desde Wikipedia (que reivindica ser el mayor proyecto de recopilación de conocimiento jamás realizado en la historia de la humanidad, y se basa en colaboraciones voluntarias), hasta Uber (empresa que innovó al monetizar una plataforma para conectar taxistas con pasajeros).


    En paralelo, en los últimos tiempos se ha desatado una pugna por la dominación global de esta nueva economía, cuyos principales contendientes hoy son EEUU y China y sus respectivas empresas transnacionales.
     Europa, Rusia y algunos otros países, si bien tienen algún nivel de desarrollo en IA, han quedado muy atrás de los dos líderes.


    La carrera por dominar la inteligencia artificial


    Esta evolución camina a la par de una acelerada concentración del control de las tecnologías digitales en manos de un puñado de mega-corporaciones transnacionales.
     En lo que va del siglo, esta concentración abarca, entre otros, la infraestructura clave (como cables submarinos y servidores raíz); los sistemas operativos para usuarios (Windows/Microsoft, MacOS/Apple, Android/Google); las plataformas más utilizadas (principalmente los llamados GAFA – Google, Apple, Facebook, Amazon).  En todo ello, domina EEUU, como lo evidencia el hecho que los GAFAM (incluyendo aquí a Microsoft) ya ocupan los primeros lugares de valoración en la bolsa, superando a las petroleras.[1]  Pero China está ganando terreno velozmente, con sus propias corporaciones: en particular Alibabá (comercio electrónico – que ya superó a Walmart como la mayor empresa de venta minorista del mundo), Tencent (proveedor de servicios de Internet) y el buscador Baidu.

    Justamente, desde 2014, China desarrolla una política de Estado de fomento de la innovación tecnológica, con apoyo tanto a sus mayores empresas digitales como a un gran número de start-ups, en todo su territorio nacional.  Hace un año, el Consejo de Estado difundió su propuesta (ver Lee 2017)[2] para llegar a ser el número uno del mundo en IA para 2030.  Un componente clave de esta política es la educación, en todos los niveles, para formar expertos, investigadores y trabajadores cualificados.

    Varios estudios demuestran que, con mayor cantidad de datos para analizar, mejores resultados arroja la IA.  Por ello, China considera que tiene al menos dos ventajas comparativas:

    • una población numerosa que constituye una base masiva de usuarios que le permite manejar mayores cantidades de datos; y

     

    •  una sociedad con similitudes a otros países en desarrollo, también con poblaciones numerosas.

    Su apuesta sería captar el mercado de IA principalmente en estos últimos países, por su mejor capacidad de desarrollar aplicaciones adaptadas a sus particulares necesidades.  A su vez, ello significará el acceso a más datos y mejor IA.  AliBaba, Baidu y Tencent, entre otros, ya están invirtiendo fuertemente en la IA y minería de datos.  Por su parte, los GAFAM, entendiendo las ventajas tecnológicas de China, están invirtiendo en la economía digital china.  Google, por ejemplo, anunció en diciembre pasado la apertura de un centro de investigación en IA en Beijing, con 600 científicos e ingenieros, en su mayoría chinos.

    Hay quienes consideran que la pugna por el dominio en el plano tecnológico es, justamente, lo que está detrás de la guerra comercial que inició EEUU contra China.  Jorge Castro, ex Secretario de Planeamiento Tecnológico de Argentina, estima que en el fondo, lo que busca EEUU es frenar las inversiones de las empresas estadounidenses –principalmente las GAFAM- en el desarrollo de alta tecnología en China.


    “Ahora China requiere la inversión que se orienta hacia los segmentos de punta del sistema transnacional de producción, de elevada productividad e intensa capacidad de creación de valor agregado, lo que significa esencialmente que es la que proviene de EE.UU. y Europa, sobre todo Alemania
    [3], afirma Castro.  Entonces, para enfrentar a China, no le quedaría otro camino a EEUU que establecer una relación de fuerzas favorable a sus intereses vitales.  El analista añade que: “Esto ocurre en un mundo que se ha integrado plenamente, y donde la globalización ha adquirido un ritmo vertiginoso arrastrada por la instantaneidad de la revolución tecnológica.  Por lo tanto, la puja por el poder global es una parte estratégicamente decisiva del esfuerzo de integración.  Competencia e integración son un solo fenómeno histórico”.


    ¿Hacia un proyecto digital latinoamericano?

    En América Latina, el desarrollo de IA está bastante incipiente, y en muchos países ausente.  Sin embargo, en cada vez más áreas, tanto el sector privado como las entidades y servicios públicos contratan los servicios de IA de las corporaciones transnacionales.  Ello implica entregar, a menudo gratuitamente, grandes cantidades de datos, que se convierten en fuente de enriquecimiento de las empresas extranjeras, y no del país que los entrega; y por lo general sin ninguna exigencia de transferencia tecnológica.

    Hoy, cuando las redes digitales están integradas mundialmente y los bienes digitales transitan libremente a través de las fronteras, el mundo ha ido tejiendo formas novedosas de integración económica y cultural.  América Latina forma parte de este tejido, pero por lo general de manera subordinada, en la medida en que carece de políticas de soberanía tecnológica y, en muchos casos, de las condiciones adecuadas de infraestructura, conectividad, almacenamiento y manejo de datos, inversión en innovación, etc.  Mientras tanto, las potencias tecnológicas presionan para que los Estados acepten la imposición de reglas de “comercio electrónico” que favorezcan a sus propias empresas dominantes, como se discute actualmente en la Organización Mundial de Comercio[4] y se han plasmado en varias negociaciones de tratados de libre comercio.  De poco serviría a la región aceptar tales reglas, que coartarían sus posibilidades de desarrollar su propia capacidad tecnológica.

    La Comisión Económica para América Latina -CEPAL-, por su parte, recomienda la creación de un mercado común digital latinoamericano, que ofrecería a nuestra región una oportunidad de integración económica que permitiría adquirir escala y desarrollar economías de red, lo que no se logró con las viejas tecnologías.[5]  La CEPAL reconoce que habría que superar varios obstáculos para lograr una tal integración, incluyendo, entre otras, la falta de coordinación en materia de estándares y regulación, además de carencias en infraestructura y transporte de mercancías.  En este sentido, se ha impulsado la Agenda Digital para América Latina y el Caribe, que se viene discutiendo en el marco de eLAC (proceso regional que surgió a raíz de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, desde 2005).

    Llama la atención que, aun en su momento de mayor auge, las iniciativas integracionistas como UNASUR y CELAC tuvieron poco presente el tema.  Es decir, ha quedado prácticamente limitado al ámbito de los Ministerios de Telecomunicaciones (principales actores del eLAC), con su enfoque prioritario al negocio de las telecomunicaciones y (en un segundo nivel) la inclusión digital.  Parece que estamos aún lejos de una comprensión global de las dimensiones y desafíos de la nueva era digital, que demandaría desarrollar un enfoque integral que priorice la creación de capacidades locales y soberanía tecnológica.  El potencial para pesar en el escenario mundial sería mucho mayor con políticas concertadas regionalmente; sin ellas, América Latina arriesga volver a nuevas formas de dependencia.


    Sally Burch
    , periodista británica-ecuatoriana, es directora ejecutiva de la Agencia Latinoamericana de Información -ALAI-.

    ________________________________

    [1]
    Según la revista Forbes, en 2017 los GAFAM se ubicaban entre las 6 corporaciones mejor cotizadas por valor de mercado, en el ranking global www.forbes.com/global2000/list/

    [2]
    Lee, Amanda.  2017.  “World dominance in three steps: China sets out road map to lead in artificial intelligence by 2030”, South China Morning Post, 21 de Julio.  http://www.scmp.com/tech/enterprises/article/2103568/world-dominance-three-steps-china-sets-out-road-map-lead-artificial

    [3] http://institutocirculomss.com.ar/2018/07/01/la-verdadera-pelea-entre-estados-unidos-y-china-es-por-las-inversiones-en-tecnologia/

    [4]
    Ver: Burch, Sally.  2018.  “Comercio electrónico y la agenda de las transnacionales”, América Latina en Movimiento, No. 532, ALAI, abril.

    [5] Ver https://www.cepal.org/es/comunicados/la-cepal-impulsa-la-creacion-un-mercado-digital-regional-america-latina-caribe

    Artículo publicado en la Revista América Latina en Movimiento: Integración en tiempos de incertidumbre 27/07/2018
    https://www.alainet.org/es/articulo/194455

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    TECNOLOGÍAS DE LA DESINFORMACIÓN

    Sáb, 20/10/2018 - 20:10

     

    Por Página/12  ***

    An Xiao Mina, de Meedam: desafíos periodísticos en la era de los trolls y las fake news. Como repositorio de noticias y datos, internet resulta falible y manipulable, pero este equipo busca volverlo más confiable.


    “Debemos hallar la forma de sostener la libertad de expresión sin propaganda ni desinformación”, propone An Xiao Mina.

    Basta revisar las noticias de 2009 sobre la Primavera Árabe para recordar el rol que les asignaron los medios a las redes sociales, y a Twitter en particular, como vectores de la rebeldía en el oriente próximo. Se las señalaba como plataformas horizontales que promovían la libertad de expresión, uno de los rasgos democráticos por excelencia

    . Nueve años después, internet se convirtió en un antro repleto de noticias y usuarios truchos, nomenclados erróneamente como trolls, y el trolleo propiamente dicho devino cómo única clave de interacción.

    ¿Que pasó en el medio? An Xiao Mina trabaja en Meedan, un software colaborativo open source que permite verificar si una noticia es verdadera o falsa mediante un sistema que estructura datos obtenidos de redes sociales y otras zonas de internet. Aunque prefiere esquivar la etiqueta de fake news (noticias falsas) y referirse a ellas como misinformation (desinformación). La diferencia, que al lector puede parecerle trivial, tiene sentido.

    Verdad y falsedad son valores que se atribuyen a enunciados acertivos. Ambas categorías son cruciales para la lógica filosófica. Para decir que algo es verdadero o falso con cierta justificación, se debe contar con un criterio de verdad, con una definición de lo verdadero. La gran mayoría de los seres humanos acepta, por defecto, un criterio de verdad llamado “correspondentista”, formulado por Aristóteles allá lejos por el Siglo IV a.C, que dice que “la verdad es predicar A de A y no A de no A” y “la falsedad es afirmar que no A de A y A de no A”. Es más sencillo reemplazando las variables: “

    Es cierto decir de alguien rubio que lo es y también decir que no lo es de alguien que no lo es, mientras que es falso decir que alguien es rubio si no lo es y decir que no lo es si lo es”. Parece de una obviedad supina, pero por trucos como éste los filósofos vienen consiguiendo trabajo los últimos dos milenios y medio.

    Es muy común encontrar noticias del tipo “Matan a diseñador gráfico en el barrio de Villa del Parque” cuando en realidad era un programador web de Villa Gral. Mitre. La noticia es falsa según ese criterio correspondentista de la verdad. Ahora bien, en el ejemplo “Cristina Kirchner es de una raza alienígena cuyo propósito es sodomizar a los humanos”, la afirmación también es falsa, aunque parece más falsa aún, deliberadamente falsa. Allí el problema con las noticias que se crean para engañar a quienes las consumen.

    Las fake news y la desinformación cobraron mucha relevancia durante la campaña presidencial de 2016 que consagró a Donald Trump como presidente de Estados Unidos. En enero de 2017, el Director Nacional de Inteligencia norteamericano, James Clapper, afirmó ante un juez que el gobierno ruso interfirió en las elecciones diseminando noticias falsas en redes sociales. En Argentina, el tema es bien conocido dado el ímpetu que Cambiemos le otorgó a esta táctica mediante su equipo de “inteligencia digital”, por ponerle un nombre decorativo. Un hecho que el gobierno negó sistemáticamente aunque ex-funcionarios de la ciudad confirmaron, off the record, la existencia de dicho grupo, ubicándolos en las cercanías de la Plaza Miserere. Esta información se sumó, además, a la confesión de Alexander Nix, de la infame Cambridge Analytica, quien confesó haber trabajado en Argentina confeccionando una campaña de desprestigio contra el gobierno de Cristina Kirchner antes y durante el proceso electoral.

    “El poder aprende”, afirma An Xiao. Aunque los gobiernos tardaron más que los usuarios en entender de qué se trataban las redes, lo lograron. Y señaló además que, por primera vez, al menos en Estados Unidos, se cuestiona abiertamente a Sillicon Valley, dados los escándalos que unen a los gigantes tecno con la recolección de datos personales de sus usuarios y la diseminación de propaganda e información de baja calidad.

    A comienzos del milenio ya existía internet pero no las redes sociales. Los sitios por antonomasia para intercambiar opiniones o información valiosa eran los foros, que contaban con una clase de usuario especial: los moderadores, que quitaban posteos ofensivos, que no se relacionaran con los temas o que violaran las normas del foro. Este sistema, con algunos cambios, persiste en plataformas de alto valor informativo como Wikipedia o TvTropes: los bibliotecarios de la wiki equivalen a los moderadores y se encargan de mantener el contenido a salvo y de borrar todo lo irrelevante.

    Las redes sociales, en tanto, parecen foros sin moderación. “Esto es internet: ya sabemos que esto iba a suceder, ya lidiamos con esto antes”, reconoce An Xiao. Y afirma: “Nos quedan dos posibilidades: dejar las cosas como están y que los usuarios migren a plataformas más privadas, como los chats, o encontrar una forma de sostener la libertad de expresión pero sin propaganda ni desinformación”.

    https://www.pagina12.com.ar/136611-tecnologias-de-la-desinformacion

     

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    VOTO ELECTRÓNICO: LOS EXPERTOS NO SE FÍAN DE INTERNET PARA VOTAR

    Sáb, 20/10/2018 - 06:37



    Por Malen Ruiz de Elvira   ***

    La garantía del voto secreto se impone sobre los sueños tecnológicos por la vulnerabilidad de la red. Cualquier sistema que no deje rastro en papel debe dejar de usarse inmediatamente, dice un nuevo informe de las Academias Nacionales de EEUU

    Garantizar la seguridad y verificabilidad de una elección no es posible si el sistema de voto es electrónico y está conectado a Internet. La forma más segura de votar sigue siendo utilizar papeletas que se puedan contar y recontar a mano por seres humanos. Son las tajantes conclusiones de un comité de expertos convocados por las Academias Nacionales de Estados Unidos a raíz de las inquietantes evidencias de interferencias externas en las campañas electorales de ese y otros países.

    En esta era de rápidos avances tecnológicos, normalmente bien acogidos por los ciudadanos, el nuevo y transcendente informe “Asegurar el voto: Proteger la democracia estadounidense” sobre cómo asegurar la fiabilidad de las votaciones en un sistema democrático puede parecer un paso atrás. Más bien, es una vuelta al sentido común. La tecnología no está madura para confiarle algo tan importante, concluyen los expertos convocados por los académicos de Ciencias, Ingeniería y Medicina.

    Aunque el informe se centra en las elecciones en Estados Unidos y llega a pedir que se descarte el voto electrónico en cualquier cita electoral de ese país con la fecha límite de las presidenciales de 2020, las conclusiones son aplicables en todo el mundo, donde durante decenios se ha intentado desarrollar el voto electrónico, con buenos resultados en muchos casos.

    El rápido desarrollo de a piratería


    El mayor problema es el desarrollo, igualmente rápido, de las técnicas de pirateo en Internet.
    Las papeletas marcadas por los electores no deben enviarse por Internet o por cualquier red conectada a Internet, porque no existe la tecnología que pueda garantizar su secreto, seguridad y verificabilidad, señala el informe. La vulnerabilidad de Internet no es ya un secreto a voces sino algo que se ha comprobado reiteradamente y que no admite duda, a raíz de las presidenciales norteamericanas que dieron como ganador al presidente Trump.

    Los primeros sorprendidos por sus conclusiones han sido, al parecer, los autores del estudio: “Cuando en 2016 se nos pidió formar parte del comité que ha sido el autor de este informe, parecía que deberíamos fijarnos en identificar soluciones tecnológicas para tratar problemas como las largas colas en los colegios electorales y los sistemas de voto anticuados (…). Sospechábamos que encontraríamos que los sistemas de votación se están alejando de la papeleta física personal hacia sistemas tecnológicos que permiten el voto a distancia (por Internet)”, explican los copresidentes del comité, Lee Bollinger y Michael McRobbie, presidentes a su vez de las Universidades de Columbia y de Indiana, respectivamente.

    Pero las informaciones que les fueron llegando y su procesamiento por los expertos les hicieron cambiar de opinión, hasta el punto de dar unas pautas tajantes para llevar a cabo unas elecciones.

    Recomendaciones

    Por lo pronto, se deben de utilizar papeletas que puedan ser leídas por un ser humano, incluso si se usan máquinas de votar, que no es lo mismo que el voto electrónico. Pero incluso las máquinas de votar que no dejen un rastro de papel (la impresión de cada voto para que lo pueda verificar el votante primero y se pueda utilizar en la revisión de la votación después) deben dejarse de utilizar inmediatamente, aunque sí se admite que el recuento de las papeletas se haga con un escáner óptico.

    Además, se deben de llevar a cabo siempre comprobaciones posteriores a la votación, a mano y con una muestra representativa, que no tiene por qué ser grande, antes de dar por buenos los resultados obtenidos.

    Otras recomendaciones se refieren a la vigilancia permanente de la integridad de las bases de datos utilizadas en elecciones, como el censo electoral, que en algunos casos ya es electrónico, poniendo en marcha acciones defensivas contra accesos no autorizados. En general se trata de conseguir garantizar la seguridad al tiempo que se aumenta la accesibilidad a cualquiera que quiera votar, una tensión que está resultando difícil de resolver. Por ello, se pide que se financie adecuadamente la modernización de los sistemas electorales y la puesta en práctica de medidas para garantizar la seguridad. Aunque la conclusión más importante, en la práctica y por ahora, es que no se utilice Internet.

    La siguiente cuestión es si los Gobiernos harán caso a este informe, que se basa en el conocimiento y el juicio de algunos de los mayores expertos del mundo en computación, ciberseguridad, derecho, sociología y organización de elecciones. Lo hagan o no en su totalidad, lo más seguro es que el escenario tecnológico soñado, el de poder votar a través del móvil y desde cualquier lugar del mundo, es algo que no va a pasar, por ahora. Lo mismo que en un futuro próximo no va a haber vehículos autónomos por las calles y carreteras ni coches voladores, ni existirá el famoso Hyperloop de Elon Musk. Lo más avanzado no siempre es lo más práctico o lo mejor que se adapta mejor a las necesidades de una sociedad civilizada.

    https://www.publico.es/ciencias/voto-electronico-expertos-no-fian-internet-votar.html

    Categorías: Noticias regionales

    ES URGENTE UN ACUERDO CON RUSIA PARA EL ESTABLECIMIENTO DE UNA BASE MILITAR EN VENEZUELA

    Sáb, 20/10/2018 - 04:16


    Por Carlos E. Lippo   ***Desde su advenimiento como república independiente liberada del imperio español, Venezuela ha venido siendo un país decididamente pacifista, cuyos ejércitos no han salido de sus fronteras sino en dos oportunidades y ello con el propósito de apoyar a pueblos hermanos en su lucha por la emancipación del mismo imperio español.


    “Rusia tiene suficiente potencial como para garantizar su presencia en diferentes partes del mundo.
    Si las Fuerzas Armadas rusas quieren estar en Venezuela, serán recibidas calurosamente

    Comandante Hugo Chávez, durante su sexta visita a Rusia en julio de 2008.

    La primera de ellas fue en 1817, cuando El Libertador, persuadido como estaba, de que la única forma de detener a los españoles haciendo nugatorio cualquier intento de reconquista de nuestros territorios, era ocupar las islas de Cuba y Puerto Rico, promoviendo de esta forma el final de su presencia en el continente, comisionó a uno de sus más brillantes oficiales, el escocés Gregor MacGregor, para organizar una expedición con el propósito de ocupar la península de la Florida, de manera de cortar el flujo comercial entre Estados Unidos y España, haciendo factible así la invasión del territorio cubano. La expedición fue inicialmente exitosa, logrando la creación de la República de La Florida, independizada de España, que sin embargo pocos meses después hubo de sucumbir ante el empuje de  las fuerzas aliadas de EE UU y el imperio español

    La segunda oportunidad ocurrió dos años más tarde, en 1819, cuando El Libertador después de atravesar los llanos colombo-venezolanos, cruzó las altas cumbres de la cordillera de Los Andes para caer sorpresivamente sobre los españoles en Boyacá, derrotándolos para así lograr la independencia del territorio de la actual Colombia; se trataba del mismo ejército que después de sellar la independencia de Venezuela en Carabobo en1821, retornó para lograr una ininterrumpida cadena de victorias: Pichicha, Junín y Ayacucho, logrando la independencia de los territorios ocupados actualmente por Ecuador, Perú y Bolivia, así como la expulsión definitiva de los ejércitos de España del territorio continental americano, a finales de 1824.

    Nunca más ninguno de nuestros sucesivos gobiernos, independientemente de su origen y orientación ideológica, mandaron a combatir a nuestros ejércitos fuera de nuestras fronteras y esto a pesar de que algunos de ellos fueron presionados de manera extrema por los “todopoderosos” Estados Unidos, en al menos dos ocasiones: una, a fines de 1941, a raíz de su obligada incorporación a la Segunda Guerra Mundial, después de haber sido masacrados por la aviación japonesa en Pearl Harbor; y la otra en 1950 cuando se nos quiso hacer socios menores en una guerra absurda que todavía no ha terminado oficialmente, en la península de Corea. Decisiones éstas que enaltecen al gobierno del general Isaías Medina Angarita, en el primero de los casos y al del teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud en el segundo, puesto que al tomarlas no sólo es que estaban haciendo honor a nuestra tradición pacifista, sino que además estaban dando una demostración fehaciente de soberanía en el plano militar, ante la que ya en aquellos lejanos días era una de las mayores potencias militares del planeta. Siendo oportuno señalar que, como muchos recordarán, nuestra vecina Colombia participó amplia  y lacayunamente en ambos conflictos bélicos al lado del amo imperial, y dos de los pesos pesados latinoamericanos, Brasil y México, tuvieron una participación bastante más discreta en ellos, aunque no por esto menos lacayuna.

    Otras dos importantes manifestaciones de soberanía en el terreno militar, traducidas por supuesto en sendos desafíos al poderío militar del imperio, han sido protagonizadas por dos de nuestros gobiernos, aun siendo éstos bien disímiles en relación a su origen y a su orientación ideológica; se trata de los gobiernos del general Marcos Pérez Jiménez (1953-1958), de origen espurio y de carácter represivo y elitesco y del segundo de los gobiernos del comandante Chávez (2000-2006), plenamente legítimo y democrático, con un altísimo contenido popular.

    Hablando del primero de estos casos es necesario comenzar diciendo que en marzo de 1956, el general Dwight Eisenhower, presidente de los Estados Unidos, convocó para el mes de junio de ese mismo año una reunión cumbre de mandatarios del continente a celebrarse en Panamá, cuyo “plato fuerte” era  la proposición de establecer una base estratégica de misiles con cabeza atómica en la península de Paraguaná (1), como una parte supuestamente muy importante de los planes de seguridad de todo el continente, por lo que esperaba contar con el apoyo unánime de todo “el patio trasero”; el general Pérez Jiménez, al enterarse de la propuesta antes de celebrarse el evento, no sólo la rechazó por ser lesiva a la soberanía nacional, sino que advirtió que no acudiría a la cita si el gobierno gringo no retiraba su propuesta, cosa que éste se vio obligado a hacer muy a su pesar.

    El segundo de los casos se refiere a la suspensión, en abril de 2005, de la misión militar conjunta con Estados Unidos, lo cual se tradujo en lo inmediato en la salida de todos sus asesores militares, que por acuerdo con gobiernos anteriores tenían oficinas en nuestras principales instalaciones militares y en la suspensión de toda operación conjunta e intercambio militar con ese país (2); siendo oportuno señalar que para esa fecha, y más aún en la actualidad, una inmensa mayoría de países de América Latina mantienen efectivos militares estadounidenses dentro de sus instalaciones castrenses e incluso algunos, como Colombia, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, mantienen en su territorio varias bases militares de EE.UU., como una forma del gobierno estadounidense de hacer sentir su presión hegemónica sobre todos los países de la región.

    Tengo confianza en que esta pequeña introducción habrá de servir para dejar plenamente establecido que aunque históricamente hemos sido y aún somos un pueblo decididamente pacifista, el venezolano genuino lleva impreso en su ADN el ser insumiso a los dictados de las potencias imperiales, así como un elevadísimo sentido de la soberanía en todos sus aspectos, muy especialmente en el aspecto militar.

    Entrando ya de lleno en el tema medular de estas notas es necesario señalar que entre Venezuela y Rusia se ha establecido una estrecha y franca cooperación de carácter técnico militar, casi desde el mismo inicio de la Revolución Bolivariana, tal como se desprende de los acuerdos suscritos sobre ese tema durante la primera visita oficial del comandante Chávez a Rusia, en marzo de 2001, quien a su llegada a la capital rusa señaló entre muchas otras cosas que  Moscú y Caracas “tienen puntos de vista comunes sobre el concepto de un mundo multipolar” (3).

    Esta cooperación de carácter técnico militar fue consolidándose y al mismo tiempo ampliándose con el paso del tiempo convirtiéndose en una auténtica alianza militar de carácter estratégico, de manera que en abril del 2010, durante la primera visita oficial de Putin a Venezuela, realizada en su condición de primer ministro de la Federación de Rusia, al momento de suscribir nuevos acuerdos en este ámbito, el comandante Chávez señalaba: “… seguimos ampliando el factor seguridad y defensa. Este viernes vamos a seguir consolidando acuerdos. Algunos vienen ya en marcha, otros son nuevos. Revisaremos cómo van los proyectos para seguir incrementando la capacidad de defensa de Venezuela” (4).

    En reconocimiento de la existencia de esta alianza estratégica y en la ocasión en que una serie de bombarderos estratégicos de largo alcance, Túpolev, hiciesen el viaje directo de Rusia a Venezuela sin tener que reaprovisionarse de combustible, Vladímir Putin envió un mensaje especial a Hugo Chávez en el que ratificaba su compromiso de una “profunda alianza estratégica” entre Caracas y Moscú; por su parte, el comandante Chávez al recibirlos en la Base Aérea Libertador fue enfático al declarar: “… la hegemonía yankee ha terminado” (5).

    Y es que a juicio mío existe toda una comunidad de intereses de nuestro país con esa grande y lejana nación, expresada por señalamientos de su Presidente Vladimir Putin, como el que transcribo a continuación, formulado desde el Brasil durante una gira latinoamericana que realizase en el 2014: “La cooperación con los países de América Latina es uno de los vectores clave y muy prometedores en la política exterior de Rusia. Nos une la adhesión a los principios del multilateralismo en asuntos globales, el respeto al derecho internacional, la necesidad de potenciar el protagonismo de la ONU y el deseo de garantizar un desarrollo sostenible. Todo ello nos convierte en socios naturales en materia internacional y permite fomentar la cooperación en los más diversos ámbitos” (6).

    Yo diría que en ese mismo año 2014, y hasta hace al menos dos años, los mandos militares de Rusia no se planteaban la necesidad del establecimiento de bases militares en países de la América Latina y en general a lo externo de su país y ello en virtud de que su concepto militar,  a diferencia del de los Estados Unidos, excluye la “necesidad” de poder ejercer una influencia de carácter global; se planteaban sí, como un natural respaldo a sus crecientes inversiones en la región, la creación de centros de mantenimiento para los buques de la Armada Rusa, esto es, apostaderos navales en los cuales se pudiesen realizar también tareas de mantenimiento mediano y menor de dichos buques, así como el de centros de aprovisionamiento de combustible de sus aviones cisterna para reabastecer en pleno vuelo a sus aviones operativos en la zona del Caribe, y a tal fin estaban en negociaciones con los gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua, según lo declarase a la agencia de noticias rusas RIA Novosti, el entonces viceministro de defensa Anatoli Antónov (7).

    El incremento desmesurado de las agresiones económicas, financieras y diplomáticas de los Estados Unidos sobre Rusia, aunado a las constantes amenazas de la OTAN en el terreno militar, en el marco de esta nueva versión de la “guerra fría”, iniciada en los años finales de la administración Obama y continuada con renovados bríos por la administración de Trump, ha hecho necesario que Rusia se plantee, como un tema de seguridad nacional, el tener que expandir sus capacidades defensivas y de ataque a larga distancia, en la región de Asia Pacífico y en la región Latinoamericana, donde cuenta con importantes socios estratégicos; algo que ha de llevarle a la reactivación de bases militares que antes mantuvieron en países como Vietnam y Cuba y al establecimiento de nuevas bases en éstos y otros países de ambas regiones. Unas tajantes declaraciones del jefe del Comité de Defensa de la Cámara Alta del Parlamento ruso, Víctor Bóndarev, publicadas por Sputniknews a finales del año pasado, según las cuales: “Una base militar rusa en Cuba con un EEUU agresivo respondería a los intereses en materia de seguridad” (8), habrán de servir para demostrar la validez de la hipótesis anterior.

    Es un hecho cierto que la privilegiada y altamente estratégica ubicación geográfica de nuestro país: al norte de la América del Sur y con amplias fachadas sobre el mar Caribe y el océano Atlántico; ni muy lejos ni muy cerca de los Estados Unidos; y compartiendo con ellos una estimable frontera marítima, tiene que ser un incentivo importante para que Rusia quiera establecer una base aeronaval en nuestro territorio, la cual habría de dotarle de una posición altamente ventajosa a la hora de vigilar los movimientos del imperio.

    También lo es el que un establecimiento militar de tal naturaleza habría de convertirse en un muy importante elemento disuasivo para la ejecución de los planes guerreristas que el imperio y sus socios de la OTAN tienen ya elaborados desde hace tiempo con el propósito de ponerle la mano a nuestros ingentes recursos minerales de carácter estratégico y al mismo tiempo acabar de raíz con ese “mal ejemplo” que proyectamos sobre la hoy sometida Latinoamérica y sobre el resto del mundo, por el solo hecho de estar demostrando, junto a los hermanos países del ALBA-TCP y el Convenio Petrocaribe, que una eficaz resistencia al imperio es posible.

    En apoyo a esta hipótesis de que una base aéreonaval rusa en nuestro territorio se constituiría en un disuasivo importante para el imperio en relación a su decisión de invadirnos podemos señalar el innegable efecto disuasivo generado hasta ahora, tan sólo por contar con la fuerza aérea más poderosa de la región por el hecho de contar 24 caza bombarderos Sukhoi 30 MK2l, de fabricación rusa y con uno de los más poderosos ejércitos, reconocido así por disponer de: más de 120.000 combatientes activos equipados con el rifle de asalto AK 103, de fabricación rusa; alrededor de 200 tanques rusos T-72BM1, de comprobada efectividad en la protección y defensa de áreas urbanas; y el más poderoso sistema de defensa aérea de la región, desarrollado con la asistencia de Rusia y conformado por brigadas de misiles S-300 y de misiles antiaéreos Igla-S y Super Igla (9). Otro disuasivo importante lo han constituido los frecuentes ejercicios militares conjuntos con las fuerzas armadas rusas, dentro y fuera de Venezuela, y muy especialmente, unas maniobras realizadas en la frontera con Colombia, entre el 22 y el 29 de septiembre, conjuntamente con efectivos de las fuerzas armadas de China, Cuba y Rusia, causantes a juicio mío del actual repliegue transitorio de las fuerzas invasoras del imperio.

    Pero si la base propuesta no surtiese el efecto disuasivo deseado, no tengo duda alguna de que a partir de ella estaríamos en capacidad de potenciar de manera significativa nuestro desempeño en la indeseable e impuesta confrontación militar, como ha sido el caso de Siria, con sus bases aérea y naval, y aún sin haber contado hasta ahora con los misiles S-300, que nosotros si poseemos, convertidos ellos en el némesis de los misiles de la OTAN.

    Como la firma del acuerdo para el establecimiento de la base propuesta debería esperar por una modificación del Artículo 13 de la Constitución, tarea que debería acometer desde ya la soberanísima Asamblea Nacional Constituyente (ANC), consideramos que es impostergable comenzar a desarrollar conjuntamente apostaderos navales y centros de aprovisionamiento de combustible para aviones, tratando de hacer el uso más eficiente de los recursos de infraestructura existentes en instalaciones como: la Base Naval “Juan Crisóstomo Falcón”, en la península de Paraguaná; DIANCA y la Base “Naval Agustín Armario” , en Puerto Cabello; y la Base Aeronaval C/N “Antonio Díaz”, en la isla de la Orchila. No olvidemos que a juicio de algunos estrategas militares rusos este tipo de instalaciones son suficientes para contener exitosamente la agresividad imperial en regiones como la nuestra.

    ¡Hasta la Victoria, Siempre!

    ¡Patria o Muerte!

    ¡Venceremos!

    (1)   “Secretos de la Dictadura 1948-1958”, conversaciones de Régulo Fermín Bermúdez con Gonzalo Ramírez Cubillán, Editorial Greco, Primera Edición, noviembre de 1996, página 90.

    (2)    https://ciudadvalencia.com.ve/militares-gringos-fuerte-tiuna-chavez/

    (3)    https://www.nacion.com/el-mundo/chavez-estrecha-nexos-con-rusia/IW2RN6ZXGBDR3KMKUVYDIJQULQ/story/

    (4)    https://es.comunicas.org/2010/04/02/vladimir-putin-viaja-por-primera-vez-a-venezuela-para-fortalecer-alianza-estrategica-con-rusia/

    (5)    https://es.rbth.com/blogs/mirada_global/2017/03/14/las-opciones-de-rusia-para-abrir-bases-en-america-latina-y-el-pacifico_719518

    (6)    http://sp.ria.ru/international/20140711/160756214.html

    (7)    http://www.infodefensa.com/latam/2014/04/01/noticia-rusia-creara-centros-mantenimiento-naval-latinoamerica.html

    (8)    https://mundo.sputniknews.com/defensa/201711051073750980-moscu-caribes-washington-tensiones/

    (9)    http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/02/20/el-impacto-adverso-de-una-invasion-a-venezuela-sobre-el-imperio-y-sus-aliados/


    celippor@gmail.com

     

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    BOLSONARO Y LA DERROTA CULTURAL DEL PROGRESISMO

    Mié, 17/10/2018 - 18:54

     

    Por Aram Aharonian   ***

    La expresiva actuación del candidato ultraderechista Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL) en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, puede ser explicada por tres factores que actuaron de forma simultánea: antipetismo (odio), rechazo al sistema político (frustración) y la consolidación de valores conservadores en la sociedad, tras la derrota cultural del progresismo brasileño.

    Hay un punto que hay que tener en cuenta: el poder fáctico desechó a la democracia como instancia de negociación y marcha hacia un enfrentamiento radical contra los sectores populares, en una guerra de imposición ideológica que tiende a borrar las conquistas sociales, inclusión social y de redistribución de la riqueza de la etapa del progresismo, que incluye confrontaciones de clase, de grupos étnicos, de género.

    Dos conceptos definen la importancia que tiene Brasil. El exsecretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger, dijo que “Hacia donde se incline Brasil, se inclinará Latinoamérica” y definió al gigante sudamericano como el “satélite privilegiado” de las políticas de Washington en estos territorios.

     


    No hay que olvidar que la dictadura militar en Brasil fue larga (1964-2003) y tuvo gobiernos desarrollistas conservadores durante los cuales el país creció y se industrializó, de la mano de una gigantesca exclusión y desigualdad social.
    Pero el desprestigio de los militares en el imaginario colectivo de los brasileños fue inferior al desarrollado en los otros países del área.

    La victoria en primera vuelta del candidato ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil, da cuenta que más allá de una derrota electoral del progresismo, éste debe asimilar la derrota cultural.  Incluso si gana en la segunda vuelta, a Fernando Haddad, el delfín de Lula, le será muy difícil gobernar: la derecha acumuló 301 de los 513 escaños en Diputados (sumaba 238 en 2014), mientras la izquierda pasó de 166 a 137 diputados, y el centro, el gran derrotado, apenas logró 75 bancas (tenía 137): el MDB de Temer y el PSDB de Fernando Henrique Cardoso lograron 31 y 25 diputados respectivamente.

    Si bien no participa directamente en el escenario electoral, la prensa hegemónica era poseedora casi exclusiva del contacto diario y directo con los ciudadanos. Pero ahora ve su relevancia amenazada por otros medios de comunicación, las redes sociales y la militancia de las iglesias evangélicas (a través de la oligopólica Red Record) fueron las que produjeron los fenómenos electorales de Bolsonaro y tantos otros desconocidos de la gran prensa que, de la noche a la mañana, conquistaron victorias electorales impensable.

    En 2019, la cuestión mediática será crucial.
    Independientemente de quien gane la elección, las redes Globo y Record estarán en franca disputa por las pautas oficiales y las redes sociales permanecerán dominadas por el odio hacia la izquierda, propagado por ambas concesionarias públicas, y por la milicia virtual  del mesías, que cuenta con hartos recursos de empresarios brasileños y extranjeros, como estamos viendo a lo largo de esta campaña, señala Joaquim Palhares, director de Carta Maior.

    El Laboratório de Estudos de Mídia e Esfera Pública señala que se está pasando de un paradigma donde la comunicación con el elector se daba por medio de los partidos y los medios tradicionales a un paradigma donde éstos, sin quedar totalmente fuera de la ecuación, se ve sobrepasados por las iglesias evangélicas y las redes sociales.

    Lo cierto es que los partidos tampoco fueron aniquilados, en vista de las expresivas votaciones recibidas por el  PT, PSB, PP, pero perdieron mucho de su capacidad comunicativa. Para los grandes medios, junta a este cambio vino otro, la quiebra del patrón de competencia que había caracterizado a la Nueva República, el del enfrentamiento entre el PT y el PSDB. Esta vez, Geraldo Alckmin, el candidato tucán (del PMDB) no consiguió mostrarse competitivo, a pesar de su preponderancia en horario electoral gratuito, lo que demostró la carencia de capacidad comunicacional de los partidos, ya no solo del PT.

    Algunos analistas se adelantan a los resultados de la segunda vuelta y hablan del mayor tsunami político, social y cultural que ha vivido Brasil en su historia, pero no hubo engaños: la gente sabía a quién votaba. Esta vez los grandes medios (la Red Globo, Folha de Sao Paulo, O Estado) no jugaron a favor del Bolsonaro (aunque dieron amplia difusión sus bravatas), e incluso lo criticaron.

    El candidato ultraderechista tuvo muy poco tiempo en los espacios gratuitos de la televisión y el atentado sufrido jugó a su favor: fue una excelente excusa para rehuir debates.

    Se presentó como el candidato antisistema aunque lleva 27 años como diputado (sin que se le conozca propuesta alguna), y consiguió captar los sentimientos de la mayoría, de la mano de la inteligencia y del financiamiento puesto a su disposición por la internacional capitalista (la Red Atlas), sus think tanks, sus ongs, sus redes y sus vendedores de esperanza evangélicos: pare de sufrir. Es más, aprovechó e insufló la ola conservadora, fascistoide, machista y racista.

    Entre estos movimientos ultraconservadores, se destaca el Movimiento Brasil Libre (MBL), que lanzó la campaña anti-Dilma Rousseff en 2013. Kim Kataguiri,  uno de sus líderes aspira a presidir la Cámara de Diputados. Janaina Paschoal, una de las autoras del juicio político a la expresidenta, obtuvo el mayor caudal de votos que se recuerde como diputada en Sao Paulo. El propio hijo del candidato, Eduardo, sumó 1,8 millones de votos, la mayor votación para diputado lograda en la historia.

    Hoy, el bloque ruralista -del agronegocio y contra cualquier reforma agraria,- tiene dos centenares de diputados, el evangélico unos 76 y la “bancada de la bala”, defensora de la pena de muerte y  de armar a la población, que no tenía senadores, pasó a contar con 18 de los 54 curules en disputa.

    Para avizorar lo que se viene, es necesario desmenuzar la actual crisis por la que atraviesa ese país; las debilidades del progresismo del Partido de los Trabajadores (PT), los generalizados problemas en materia de corrupción e inseguridad (utilizados por la propaganda del sistema), la herencia de la dictadura, el anunciado fin del lulismo, las limitaciones evidentes del progresismo y de la izquierda para comprender las nuevas realidades y sobre todo de afrontarlas.

    Causas de la restauración conservadora

    Entre sus principales logros de los gobiernos del PT (Lula y Dilma) se puede destacar que sacó de la pobreza a más de 20 millones de brasileños, de la mano de una política asistencialista, pero dejó incólumes las bases económicas del sistema empresarial que siguió dominando el poder, arraigado en los latifiundistas y la poderosa Federación de Industriales de San Pablo (FIESP), con la que negociaba el poder político.

    Lula dejó el Banco Central en manos del economista Henrique Meirelles, del sector financiero y amigo de la FIESP… y ministro del golpista Temer. Joaquim Levy, economista de la Escuela de Chicago,  fue Ministro de Hacienda de Dilma. O sea, en lugar de producir cambios estructurales, profundos y de incentivar la participación popular, prefirieron dormir con el enemigo, facilitando el acoso de las trasnacionales y las conveniencias estratégicas de la política estadounidense en la región.

    Fue el propio gobierno del PT, su tibieza, el que abrió las puertas para una restauración conservadora: el consumismo reemplazó a una necesaria formación ideológica y construcción de un poder en manos del pueblo organizado.

    Para peor, aquellos movimientos sociales que llevaron al PT al gobierno, fueron desmantelados y sacados de la calle. Lo prueban el escaso protagonismo y movilización de la central obrera CUT, de la militancia del PT, y en menor grado del Movimiento de los Trabajadores sin Tierra, en los últimos acontecimientos lo prueban.


    La persistente dictadura


    Brasil es el único país sudamericano donde no hubo un Nunca Más a la dictadura militar, ni juicios a los militares
    (ningún torturador fue preso y Bolsonaro se dio el lujo de alabar al torturador de Dilma) y civiles del régimen. En el imaginario colectivo representó el lanzamiento de Brasil como potencia regional, con grandes obras de infraestructura y un crecimiento económico sostenido … hasta que llegó el estancamiento.

    En esa época el general Golbery do Couto es Silva delineó la nueva geopolítica brasileña que convirtió al país en potencia regional (el subimprialismo del que hablaba Paulo Schilling), Sucedieron gobiernos “democráticos”, pero la dictadura simpre se sostuvo soterrada, la policía siguió militarizada, nadie osó tocar el poder castrense dejando en el camino las pretensiones hegemónicas de los militares argentinos.

    Pero Bolsonaro no sólo alabó a torturadores sino que lanzó ataques permanentes contra homosexuales, mujeres, negros e indios. No fue el único: hasta José Antonio Dias Toffoli, el presidente del Supremo Tribunal Federal, elegido por el PT, en lugar de hablar de dictadura prefirió referirse al “movimiento de 1964”. El PT, que cuando Lula dejó el gobierno ostentaba un 84% de aprobación, no consiguió (ni intentó) terminar con la dictadura ni cambiar las estructuras del Estado.

    Si bien Bolsonaro estuvo tentado de elegir como vice al “príncipe” Luiz Philippe de Orléans e Bragança, descendiente de familia imperial portuguesa, optó por el verborrágico y ultraderechista general Hamilton Mourão, cuyas banderas de campaña fueron la eliminación del aguinaldo y la redacción de una nueva Constitución por notables, sin participación ciudadana.

    Corrupción, inseguridad, Venezuela: jugar con el miedo

    Los temas de corrupción e inseguridad están en el centro de las cuestiones planteadas, con mucha influencia en las decisiones de los electores. Ambos problemas son reales pero han sido construidos de tal manera para que siembren el miedo y favorezcan políticas represivas; sirven al objetivo de despolitizar a la sociedad y dejar que solo el poder económico pueda gobernar e imponer sus criterios, obviamente al servicio de sus intereses.

    La corrupción incluye los recursos necesarios para el financiamiento de un sistema político que deja afuera a quienes no tengan mucho dinero y su aprovechamiento por parte del sistema imperial de dominación que, de esa manera, se evita tener que adoptar otras formas de intervención que lo dejarían al descubierto. Esa circulación de dinero ilegal crea las condiciones para el enriquecimiento de la dirigencia que maneja esos recursos.

    Los movimientos populares siempre reivindicaron el valor de la ética en el manejo de la cosa pública, pero ese valor se fue deshilachando cuando les tocó ser gobierno, recuerda el dirigente social argentino Juan Guahán. Esto constituye un acto de traición a los intereses que dicen defender y al sentido de los cambios que –en sus discursos- proponen realizar, añade.

    El tema de la inseguridad -64 mil muertos en 2017- es una de las claves de las políticas de dominio de los poderosos: cuatro de cada cinco informaciones de los medios hegemónicos –no sólo en Brasil- se refiere a asuntos policiales, con el fin de estigmatizar a los pobres, fortalecer las políticas represivas y multiplicar la desconfianza y descreimiento en un sistema político institucional, que por méritos propios es cada vez más decrépito.

    Antes de intentar ser presidente, Bolsonaro intentó producir un polémico filme de 26 minutos, difundido por youtube, con el título “Venezuela: um alerta para o Brasil”, que relata una cobarde conspiración comunista para tomar control de la mayor democracia latinoamericana para tornarla en un infierno bolivariano. “Es posible que Brasil se convierta en la Venezuela del mañana”, tuiteó Bolsonaro, con un link a su filme.

    En sus primeros comentarios tras el triunfo del 7 de octubre, Bolsonaro señaló que había sólo dos caminos para los electores: el suyo, de prosperidad, libertad y santidad, o el de Haddad, “el amino de Venezuela”. Campañas similares se usaron para derrotar al candidato centroizquierdista Gustavo Petro en Colombia, acusado de “castrochavista”.

    Ante esta arremetida de Bolsonaro fue el expresidente Fernando Henrique Cardoso,  acérrimo crítico del PT y  de Lula, calificó de “exagerados” los alegatos sobre la “amenaza comunista”. Haddad, acosado por periodistas extranjeros, reafirmó el compromiso del PT con el principio de no intervención en los asuntos internos de otros países: “La respuesta no son más balas, más bases militares, más guerra… el continente necesita más cooperación”.

    El anunciado fin del lulismo

    El sociólogo Raúl Zibechi recuerda que junio de 2013 fue el momento decisivo, el que formateó la coyuntura actual, desde la caída de Dilma hasta el ascenso de Bolsonaro. En ese momento comenzaron las manifestaciones de jóvenes estudiantes urbanos contra el aumento de las tarifas del transporte urbano, que encontraron la reacción brutal de la policía militar, que tuvo inmediata respuesta de miles de ciudadanos en 353 ciudades del país.

    Era el primer aviso en reclamo de mayor igualdad, exigiendo “un paso más en las políticas sociales que se venían aplicando, lo que implicaba tocar los intereses del 1% más pudiente del país”. La que sí supo intrepretar la situación fue la ultraderecha. La izquierda, los movimientos sociales vaciaron las calles en junio de 2013 y se las dejó a una derecha que desde las vísperas de la dictadura había perdido toda conexión con las multitudes.

    Luego vinieron las multitudinarias manifestaciones contra el gobierno del PT, la ilegítima destitución de Dilma, la multiplicación de los sentimientos contra los partidos y el sistema político y, finalmente, Bolsonaro, con el telón de fondo de la crisis económica.

    El anunciado fin del lulismo tiene su raíz en la crisis económica de 2008 que derrumbó los precios de los commodities y las movilizaciones de 2013, que rompieron de facto el consenso trabajadores-empresarios  y el esquema de coalición para gobernar, entre sectores de izquierda y varios grupos de centroderecha como el PMDB.

    Esta coalición se rompió en 2014 cuando la derecha llenó el congreso y logró, finalmente, el juicio político y la destitución de Dilma, mientras se desmoronaba la socialdemocracia de Fernando Henrique Cardoso: su candidato Geraldo Alckim apenas logró el 4% de los votos y su base social emigró a Bolsonaro. El PSDB, que fuera el rival más fuerte del PT desde 2002, perdió toda relevancia, así como el MDB y el DEM, la base de la derecha neoliberal.

    El intentó de Dilma de calmar al poder fáctico  al asumir su segundo gobierno en 2015 con un ajuste fiscal, terminó por dinamitar las conquistas sociales de la década anterior. El descontento social fue capitalizado por la derecha radical, alimentada diariamente por la prensa hegemónica y las redes sociales.

    Durante más de una década el desarrollismo lulista proporcionó bienestar a las grandes mayorías y enormes ganancias a la gran banca, pero el modelo se agotó cuando ni siquiera intentó realizar cambios estructurales en el país, temeroso de afectar al poder fáctico. Claro, ponía  en riesgo los miles de cargos estatales y todos los beneficios materiales y simbólicos que conllevan. El PT mostró su incapacidad de cambiar su estrategia, la derecha sí lo hizo.

    La paz social era la clave del consenso entre trabajadores y empresarios, así como de un “presidencialismo de coalición” que albergaba partidos de izquierda y de centro derecha, pero las consecuencias de la crisis económica de 2008, que derrumbó los precios de las commodities y derechizó a las elites, junto a las jornadas de junio de 2013 que hicieron añicos la paz social, enterraron el llamado consenso lulista.

    Lo cierto es que el lulismo no fracasó, sino se agotó. Durante una década había proporcionado ganancias a la mayoría de los brasileños, incluyendo a la gran banca , que obtuvo los mayores dividendos de su historia. Pero el modelo desarrollista había llegado a su fin, ya que se había agotado la posibilidad de seguir mejorando la situación de los sectores populares sin realizar cambios estructurales que afectaran a los grupos dominantes. Algo que el PT aún se niega a aceptar.

    En el terreno político, la gobernabilidad lulista se basaba en un amplio acuerdo que sumaba más de una decena de partidos, la mayoría de centro derecha liberal como el PMDB y el DEM. Pero esa coalición se desintegró durante el segundo gobierno de Dilma, entre otras cosas porque la sociedad eligió en 2014 el parlamento más derechista de las últimas décadas, que fue el que la destituyó en 2016.

    Otra consecuencia del ascenso de la derecha más conservadora, es la crisis de la socialdemocracia de Cardoso: su candidato Geraldo Alckmin apenas alcanzó el 4% de los votos. El PSDB perdió toda relevancia, y desnuda la crisis del partido histórico de las elites y las clases medias blancas urbanas. Su base social emigró a Bolsonaro.

    La izquierda sin estrategia


    Lo que se viene ahora es una fenomenal ofensiva contra los derechos laborales, contra la población negra e indígena, contra todos los movimientos sociales.
    Con o sin Bolsonaro, porque su política ya ganó y se ha hecho un lugar en la sociedad y en las instituciones.

    No es un caso aislado. La ministra de Seguridad argentina Patricia Bullrich, acaba de lanzar su propio exabrupto, esta semana en una entrevista televisada, al vincular los movimientos sociales con el narcotráfico, abriendo de ese modo el grifo de la represión. Se trata de desviar el sentimiento de inseguridad hacia los actores colectivos que resultan obstáculos para implementar medidas más profundas contra las economías populares y la soberanía estatal sobre los bienes comunes.

    Sobre el futuro inmediato, el cientista político César Benjamin señaló al portal Piauí: “Temo que un gobierno de Bolsonaro sea peor que el gobierno militar. Hay una movilización de grupos, de masas que lo apoyan, que el régimen militar nunca tuvo. Una vez que llegue a la presidencia, un hacendado puede entender que llegó la hora de lanzar sus pistoleros, un policía que participa de un grupo de exterminio entenderá que puede ir más lejos. El sistema vigente desde la Constitución de 1988, ya no existe más”.

    Para el supuesto que Haddad logre remontar el resultado adverso del domingo pasado, Brasil seguirá una ruta semejante a la que tuvieron Lula y Dilma, pero con características particulares. Ese gobierno, tendrá mucho menos poder y estará sometido al constante acecho de este nuevo liderazgo de un conservadorismo militante y reaccionario.

    A ello habrá que agregarle la presencia amenazante de una estructura militar fuertemente comprometida con una candidatura de surgida –según analistas- de la entrañas de la inteligencia militar. Todos esos antecedentes le darían un fuerte clima de inestabilidad institucional a un eventual gobierno del PT.

    Paulo Guedes, quien ha sido presentado como el próximo ministro de Economía de Bolsonaro, ahora cuestionado por hechos de corrupción, es un liberal clásico, también formado en la Escuela de Chicago. Su política puede chocar con cierto “nacionalismo” de Bolsonaro y de algunos núcleos de sectores militares.

    Se trataría de un gobierno de los BBB -buey (ganado), biblia y bala-, por la fuerza que tendrían los tradicionales terratenientes y dueños del poder; por la presencia decisiva de los sectores evangélicos integrantes de la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD), expulsada en1992 del seno de la “Alianza Evangélica de Iglesias” por sus actividades “non sanctas”; y por el anunciado carácter represivo del que hace alarde y promueve Bolsonaro.

    De ganar Bolsonaro –incluso de no lograrlo-, se vendrá una fenomenal ofensiva contra los derechos laborales, contra la población negra e indígena, contra todos los movimientos sociales, porque su política ya ganó y se ha hecho un lugar en la sociedad y en las instituciones.  Bolsonaro no alcanzó aún a la ministra argentina de Seguridad, Patricia Bullrich, quien vinculó los movimientos sociales con el narcotráfico, abriendo de ese modo el grifo de la represión.

    Se trata de desviar el sentimiento de inseguridad hacia los actores colectivos que resultan obstáculos para implementar medidas más profundas contra las economías populares y la soberanía estatal sobre los bienes comunes, afirma Zibechi.

    Es sabido que Argentina tiene en Brasil a su principal socio comercial. Esa situación puede cambiar o sufrir un severo deterioro si –finalmente- ese eventual gobierno decide dinamitar o profundizar la decadencia del Mercosur.

    Hay dos formas de pararse ante la segunda vuelta.
    Desde la óptica de los partidos, sus plataformas electorales y lo dicho por sus dirigentes, surge que Haddad tendría buenas posibilidades de revertir el resultado. Si bien son pocos los que han pedido a sus adherentes que voten a Haddad, la mayoría se ha manifestado públicamente su oposición a Bolsonaro. Ese sería el modo racional, “políticamente correcto”, de analizar la realidad y Haddad tendría posibilidades.

    Pero hay otra forma de mirarla, colocando el eje más en los aspectos emocionales y ese es el modo que Bolsonaro ha planteado su campaña. Uno de sus spots más difundidos dice: “o mito llegou e o Brasil acordou”, mientras un coloso de piedra se despereza ante una población emocionada que sale a ver ese fenómeno y donde se escucha “ordem e progresso, eu quero pro mi país” y se ve, al fondo, el lema “o gigante nao esta mais adormecido”.

    Frente a ese despliegue emotivo y en un marco muy crítico a los partidos conocidos es –lamentablemente- poco probable que el racionalismo partidario, que puede reunir Haddad, logre quebrarlo, descontando los 18 millones de votos que los separaron en la primera vuelta.  Pero el “voto útil” llegó a su máximo potencial: Bolsonaro se sintió frustrado de tener que disputar la segunda vuelta y suspendió la fiesta de celebración programada.

    Esta ventaja no es estática: no hay automatismo en la escogencia de inmensas parcelas del electorado y por ende, la elección está abierta y es realista la posibilidad de Haddad venza a Bolsonaro. Una semana antes de la primera ronda, unos 20 millones de ciudadanos aún no tenía definido su voto. El “efecto manada” del voto útil derritió las principales candidaturas antipetistas (Marina Silva y Geraldo Alckmin), ayudó al crecimiento de Bolsonaro y generó resultados sorprendentes, como la elección inesperada de ciertos gobernadores, diputados y senadores.

    Si uno sigue con la numerología, la votación de las candidaturas no-antipetistas  (Haddad, Ciro Gomes, Ghillerme Boulos, Vera Lucía, Goulart) totalizaron 45, 4 millones de votos (42,36%), 13,7  millones menos que los estimados el 20 de agosto, cuando Lula aún mantenía posibilidades. Hoy, segmentos del antipetismo rechaza las barbaridades de Bolsonaro y sus prácticas truculentas y odiosas, lo que permite pensar que parte de ellos puede votar nulo, no votar, e incluso votar por Haddad.

    Anticomunistas sin comunistas

    Uno de los dramas del progresismo en nuestra región es que ha dejado a mitad de camino la transformación económica, la revolución cultural, la transferencia del poder a los ciudadanos, el ejercicio de nuevos tipos de gestión política, de gobierno, sin olvidar los vicios atávicos propios del poder: corrupción, nepotismo, tráfico de influencias, soberbia, prepotencia, autosuficiencia, dice Néstor Francia..

    Mientras, la convivencia y connivencia con los usos electoralistas, propagandísticos y organizativos de los factores de la democracia burguesa, terminó por confundirlos con la derecha en la percepción popular que los considera tan “políticos” como los de la derecha, en el peor sentido de la palabra.

    Los medios hegemónicos de información han  impuesto el imaginario de que en todas las sociedades de nuestra región impera la sensación de desorden, anarquía y “crisis multidimensional”, donde se mueven poderosas bandas delictivas, con participación de policías y militares organizadas (como las milicias verdes de Bolsonaro), que practican el chantaje, el soborno, el contrabando, el tráfico de drogas, el sicariato, el paramilitarismo. Por eso cala tan hondo el discurso que ofrece “orden y “autoridad”.

    Es innegable que Bolsonaro conquistó una inmensa base social. Su discurso de odio y violencia fue capturando las insatisfacciones desde jóvenes hasta las “viudas de la dictadura”, desde las periferias hasta las elites, bajo el aplauso de los vendedores de armas. Responsables de la construcción de la polarización social en el país, Globo (y también la pentecostal Red Record) diseminaron el antipetismo, reaplicando su vieja receta de anticomunismo básico.

    Un tuit del investigador argentino Andrés Malamud, habla de “la paradoja brasileña: elegir a un fascista de verdad, creyendo que es de mentira, por miedo a un comunismo de mentira que creen que es de verdad”. Es mucho más que un juego de palabras: quizá resume el drama que se vive hoy en Brasil.

    *** Aram AharonianPeriodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

     

    http://estrategia.la/2018/10/14/bolsonaro-y-la-derrota-cultural-del-progresismo/

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    IGLESIA Y ESTADO, ASUNTO SEPARADO: EL GRAN DEBATE QUE NOS DEBÍAMOS

    Mié, 17/10/2018 - 17:18


    por Lucía De Dominicis   ***

    La Campaña Federal para la Separación de la Iglesia y el Estado promueve el debate alrededor de la necesidad de un Estado laico, en un año en el que el poder eclesiástico ha sido cuestionado por su influencia negativa en el debate de la legalización del aborto y por los costos millonarios que implica ser sustentado por fondos públicos.

    “Quiten sus rosarios de nuestros ovarios” fue una consigna repetida en pancartas y declaraciones durante los últimos meses, en los que el debate legislativo por la legalización del aborto puso en el centro de la escena la influencia del poder de la iglesia en Argentina: presiones a diputados, adoctrinamiento en colegios religiosos y declaraciones de sus referentes en contra de los derechos de la mujer fueron algunos de los puntos que llevaron a cuestionar la posición de poder que aún mantiene la iglesia católica en el país.

    Presiones a diputados, adoctrinamiento en colegios religiosos y declaraciones de referentes en contra de los derechos de la mujer fueron algunos de los puntos que llevaron a cuestionar la posición de poder que aún mantiene la iglesia católica en el país.

    El debate por el financiamiento de la Iglesia católica se intensificó este año luego de que el Jefe de Gabinete Marcos Peña afirmara que durante el año 2018 el Estado nacional dedicará más de 130 millones de pesos a pagar sueldos de obispos cuyo ingreso mensual es de hasta 46.800 pesos. El Estado argentino está obligado por la Constitución Nacional a sostener “el culto católico apostólico romano”, lo que define que, aunque el Estado sea laico y garantice la libertad de culto, existe una responsabilidad estatal por cuidar de las necesidades de la iglesia.

    Las 3 leyes que regulan el dinero que se deriva a la iglesia fueron decretadas durante la última dictadura militar, entre los años 1979 y 1983.

    “Queremos un Estado donde el ámbito público y el privado vayan por separado y haya una real libertad de conciencia”, propone desde su página de Facebook la Campaña Federal para la Separación de la Iglesia y el Estado, un movimiento apartidario e independiente que busca impulsar el debate sobre la necesidad de un Estado laico, nacido al calor de la lucha por la legalización del aborto. “Todas las religiones deben ser respetadas, pero no deben intervenir en las decisiones de un gobierno, ni imponerse en ningún ámbito”, afirman.

    La Campaña nació como una forma de canalizar los reclamos individuales en contra de la influencia de la Iglesia, que normalmente se invisibilizan bajo el poder que tiene en el discurso público. Aunque agrupaciones y partidos políticos de izquierda han impulsado la necesidad de un Estado laico en el pasado, no había un reclamo unificado que movilizara a las bases. La Campaña comenzó con un pequeño grupo en redes sociales, que en pocos días alcanzó los 10.000 miembros. Taty Barranco, impulsora del movimiento, relaciona el acatamiento al momento histórico que vive la Argentina: “no podemos negar que hay una revolución social muy fuerte gracias al feminismo, este empoderamiento que tenemos las mujeres, cómo estamos empoderando también a otros compañeros en la lucha, ese impulso era necesario para activar esto”, afirmó en una entrevista con La Primera Piedra.

    Con la votación del 8 de agosto en mente, la Campaña planea organizarse internamente y difundir su proyecto para comenzar las actividades luego de la sanción en la Cámara de Senadores. Una de las primeras decisiones que se han votado ha sido la elección del diseño de su pañuelo naranja, que será el símbolo de la lucha en los meses futuros: “era muy importante tener un símbolo como el pañuelo, se convocó a diseñadores de todo el país para proponer sus logos y hubo varios días para la decisión del color y el logo”, comentó Taty Barranco. A nivel nacional, se organizaron en regiones con referentes provinciales para convocar a talleristas y cooperativas con la idea de generar fuentes de trabajo a la vez que se difunde la campaña.

    A partir del lanzamiento de la Campaña, comenzarán a desarrollarse las comisiones temáticas y las actividades de difusión, como apostasías colectivas, intervenciones y reuniones, y el avance de un proyecto de ley con referentes en temas legales. “La Iglesia siempre ha dicho que el 90% de los argentinos somos católicos, que acatamos y estamos de acuerdo con ellos, imaginate si empieza a visibilizarse en la calle el rechazo a través del pañuelo naranja: después de eso todo cambia”, afirmó la referente. A partir del lanzamiento de la Campaña, comenzarán a desarrollarse las comisiones temáticas y las actividades de difusión, como apostasíacolectivas, intervenciones y reuniones, y el avance de un proyecto de ley con referentes en temas legales. Algunas provincias han avanzado rápidamente en la organización, aunque aquellas donde la influencia de la Iglesia es más fuerte presentan mayores barreras: los pañuelos naranjas invadiendo las calles buscarán, sobre todo en esas zonas, hacer visible aquello de lo que no se habla.

    https://www.laprimerapiedra.com.ar/2018/07/separacion-de-la-iglesia-y-el-estado/


     

     

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    ¿SERÁ DONALD TRUMP EL ÚLTIMO PRESIDENTE ELECTO DE EE.UU?

    Mié, 17/10/2018 - 17:09

    Por Germán Gorraiz López   ***

    El “escenario teleológico” sería aquel en el que “la finalidad de los procesos creativos eran planeadas por modelos finitos que podían intermodelar o simular varios futuros alternativos y en los que primaba la intención, el propósito y la previsión, pero tras el triunfo de Donald Trump en las Presidenciales de EE.UU., asistiremos a la irrupción de un “escenario teleonómico” en contraposición al llamado “escenario teleológico” vigente en la actual sociedad occidental y que vendrá marcado por dosis extremas de volatilidad.


    Trump y el cambio cualitativo

    El concepto de estabilidad o equilibrio se refiere a un sistema que permanece estable aunque registre un cambio, principio que trasladado a la esfera política de EE.UU., se tradujo en la presencia de candidatos auspiciados por la dirección de los Partidos hegemónicos en EE.UU. (Demócrata y Republicano) para perpetuar el estatus quo dominante. En la orilla antónima, encontramos el concepto de cambio cualitativo o discontinuidad que se produce cuando simples cambios cuantitativos pasan a ser otra cosa diferente y el sistema se transforma internamente de modo radical en una nueva realidad que modifica su situación de equilibro interno y se crea una situación nueva, tesis representada por el iconoclasta Trump y que fue asociado por el aparato mediático del sistema dominante (mass media) con el advenimiento del caos. Por caos (Khaos o “vacío que ocupa un hueco en la nada”) entendemos algo impredecible y que se escapa a la miope visión que únicamente pueden esbozar nuestros ojos ante hechos que se escapan de los parámetros conocidos pues nuestra mente es capaz de secuenciar únicamente fragmentos de la secuencia total del inmenso genoma del caos, con lo que inevitablemente recurrimos al término “efecto mariposa” para intentar explicar la vertiginosa conjunción de fuerzas centrípetas y centrífugas que terminarán por configurar el puzzle inconexo del caos ordenado que se estaría gestando en EE.UU..


    Trump, la bestia negra del establishment

    Wright Millsen su libro “The Power Elite” (1.956), indica que la clave para entender la inquietud norteamericana se encontraría en la sobre-organización de su sociedad. Así, establishment sería “el grupo élite formado por la unión de las sub–élites política, militar, económica, universitaria y mass media de EE.UU.”, lobbys de presión que estarían interconectadas mediante “una alianza inquieta basada en su comunidad de intereses y dirigidas por la metafísica militar”, concepto que se apoya en una definición militar de la realidad y que habría transformado la economía en una guerra económica permanente y cuyo paradigma serían los Rockefeller al participar en los lobbys financiero, industria militar y judío y uno de cuyos miembros, David sería el impulsor de Trilateral Comission” (TC) o Trilateral(1973).

    Sin embargo, el biólogo Lyan Watson en su obra “Lifetide” publicada en 1.979 afirma que “ si un número suficientemente grande de personas (Masa Crítica) adquieren un nuevo conocimiento o forma de ver las cosas, esto se propagará por toda la humanidad”, para lo que es necesario que un determinado número de personas (Masa Crítica), alcance una conciencia más elevada , momento en que el individuo es capaz ya de realizar un salto evolutivo y lograr un cambio de mentalidad , tesis conocida como “Teoría del Centésimo Mono” y que tuvo su plasmación en la sorpresa electoral de Donald Trump, candidato en principio totalmente refractario a la disciplina de partido y devenido en la “bestia negra” del establishment neocon.

    ¿Será Donald Trump el último Presidente electo de EE.UU.?

    En una conferencia pronunciada por Trump en la sede de la influyente revista política “The National Interest”, Donald Trump expuso las líneas maestras de su política exterior que podrían sintetizarse en su lema “Estados Unidos lo primero”, lo que de facto supondría suponer un retorno a la Doctrina Monroe (América para los americanos) el retorno al proteccionismo económico tras cancelar el Tratado de Libre Comercio con Canadá y México (TLCAN) y la intervención de EE.UU. en el llamado “patio trasero” (América Latina). Asimismo, Trump preconizó la entronización del G-2 (EE.UU. y Rusia) como “primus inter pares” en la gobernanza mundial lo que supondría un misil en la línea de flotación del complejo militar-industrial que tiene perfilado para la etapa post-Obama la recuperación del papel de EE.UU. como gendarme mundial mediante un incremento extraordinario de las intervenciones militares estadounidenses en el exterior (léase Nueva Guerra en Oriente Medio). En consecuencia, se estaría gestando una trama endógena para mediante métodos expeditivos (léase Magnicidio), truncar la carrera política de Trump, tras lo que asistiremos a escenarios de enfrentamiento civil que culminarán con la implementación de un Gobierno militar teledirigido por el verdadero Poder en la Sombra de EE.UU. (Cuarta Rama del Gobierno) y que supondrá el finiquito de la sui generis democracia estadounidense.

    https://www.telesurtv.net/bloggers/Sera-Donald–Trump-el-ultimo-Presidente-electo-de-EE.UU.-20180813-0003.html?utm_source=planisys&utm_medium=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_campaign=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_content=35

     

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    LE PRESTAMOS POCA ATENCIÓN

    Mié, 17/10/2018 - 09:57



    Por Pablo Gentili   ***

    Bolsonaro es un fascista. Si lo es, resulta inevitable preguntarse cuáles son las razones que lo transformarán en el futuro presidente de uno de los diez países más poderosos del plantea.

    Una nación que, hasta hace sólo dos años, vivía un proceso de expansión y universalización de derechos ciudadanos, que comenzaba a conquistar algunas de las aspiraciones de justicia social y de igualdad consagradas en una innovadora y ambiciosa Constitución Nacional que acaba de cumplir 30 años.


    Imagen: EFE

    Ocurre que Bolsonaro no es la causa de una democracia que agoniza, sino su consecuencia.

    Cuando se siembra la desconfianza, el miedo, el odio y el desprecio hacia la institucionalidad democrática, por más fragilidades y defectos que ella posea, lo que se construyen son las bases éticas y políticas de regímenes totalitarios y despóticos. El titular del periódico O Globo, el día siguiente del golpe de Estado que dio inicio a la dictadura militar que asoló Brasil por más de dos décadas fue: “Resurge la democracia”. Medios de comunicación y empresarios golpistas, políticos y jueces golpistas, militares e iglesias pentecostales golpistas, se vuelven más fuertes y convincentes cuando las sociedades se despolitizan, cuando la narrativa democrática se torna sospechosa y la sociedad se hace indiferente a una barbarie que se trivializa.

    Bolsonaro fue un militar mediocre, retirado al alcanzar el grado de capitán. Hace 25 años ejerce un también mediocre mandato como diputado. Muchos, dentro y fuera de Brasil, lo conocieron cuando votó a favor de la destitución de Dilma Rousseff y le dedicó el voto a la memoria del coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, que la había torturado cuando ella tenía 19 años. Ustra comandó el principal centro clandestino de detención durante la dictadura militar. Torturaba a sus víctimas y, cuando eran mujeres, además de violarlas, solía llevar sus hijos para que las vieran moribundas, ensangrentadas, desnudas, abrigadas sólo por su valentía y por su dignidad. Bolsonaro homenajea a Ustra cada vez que puede. No es un hecho aislado respecto del reconocimiento y el protagonismo que logró meteóricamente este militar sólo célebre por sus insultos racistas y machistas, por su apología de la tortura y por su permanente desprecio hacia los derechos humanos.

    Los que rondan las mafias delictivas vinculadas al paramilitarismo, los que se cobijan a la sombra de las oligarquías empresariales antidemocráticas y los que sobreviven en el anonimato de un parlamento clientelista y corrupto, suelen mimetizarse con los excrementos en las cloacas del poder. Por eso los demócratas los despreciamos. Pero les prestamos poca atención.Nunca llegarán a nada”, pensamos. Son sólo grises funcionarios del horror.

    Así fue siempre Jair Bolsonaro: un outsider, un inimputable, un loco, un idiota, un enfermo compulsivo y agresivo. Mientras tanto, siguió pregonando impunemente su odio a la democracia, valiéndose de la protección que la democracia le brindaba. Durante todos estos años, sólo algunas heroicas diputadas lo enfrentaron con coraje, recibiendo insultos y golpes. Cuando la democracia es así de generosa con sus enemigos, acaba masticando su propia aspiración de libertad, igualdad y justicia, debilitándose, volviéndose frágil, tenue, imperceptible.

    Brasil salió de la dictadura sin realizar un ajuste de cuentas con 21 años de opresión y violación al estado de derecho democrático.
    Cuando esto ocurre, las naciones suelen estar condenadas a repetir el pasado. Pero el pasado nunca se repite de la misma forma.

    Las democracias sólo sobreviven cuando la ciudadanía se vuelve activa, participativa, cuando el espacio público es ocupado por sus propios dueños, por el pueblo y sus organizaciones populares, cuando los derechos se multiplican, cuando las libertades florecen, cuando le perdemos el miedo a la felicidad, cuando luchamos por lo que es común a todos.

    Pocos días antes de ser desposeída del cargo que hasta hoy debería ejercer, Dilma Rousseff le pidió a Tereza Campello, su ministra de Desarrollo Social, que hiciera una encuesta entre las mujeres que participaban del programa Bolsa Familia. Cuando les preguntaron si su vida había cambiado gracias a esta iniciativa, más del 90 por ciento de las mujeres consultadas dijo que sí, que había cambiado para mejor, mucho o muchísimo. Cuando les preguntaron por qué, más del 80 por ciento dijo: “Gracias a Dios”. Fue estadísticamente irrelevante el número de mujeres que sostuvieron que su vida había mejorado gracias a la democracia, o gracias a la acción de un gobierno democrático.

    En política no hay espacios vacíos. Y cuando los demócratas dejamos espacios vacíos, los ocupan los mercaderes de la fe, como las iglesias evangélicas pentecostales, los que trafican con la muerte, los profetas del odio, los fabricantes del miedo y de la desesperanza. Fueron esas ausencias y esas presencias las que parieron no uno, sino miles y miles de bolsonaros.

    La democracia brasilera recibió un nuevo y duro golpe.
    Entenderlo es una de las condiciones necesarias para seguir luchando por ella. Los fascistas pueden tener victorias, pero éstas serán siempre pasajeras y mucho más efímeras de lo que ellos creen. Porque el fascismo está condenado a ser siempre derrotado por los que, a pesar de todo, seguimos convencidos de que la esperanza vence al miedo.

    * ** Secretario ejecutivo de Clacso y profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro.

    https://www.pagina12.com.ar/147245-le-prestamos-poca-atencion

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    MONOPOLIOS DIGITALES EN BRASIL: GOOGLE Y FACEBOOK CONCENTRAN EL ACCESO A COMERCIOS EN INTERNET MIENTRAS QUE GLOBO Y FOLHA DOMINAN LA CIRCULACIÓN DE NOTICIAS OFFLINE Y ONLINE

    Mié, 17/10/2018 - 08:19


    Por OBSERVACOM – Observatorio Latinoamericano de Regulación Medios y Convergencia   ***

    La concentración de las audiencias en línea demuestra las limitaciones de Internet para generar mayor diversidad y pluralidad. Dos grupos concentran el acceso a contenidos en Internet en Brasil: Google y Facebook. Mientras que la circulación de noticias en la red permanece concentrada en Globo (globo.com) y Folha (UOL), dominantes también en el mundo offline.

    De acuerdo con la investigación Monopolios Digitales, realizada por Intervozes, los sitios y aplicaciones más descargados en Brasil pertenecen a Facebook, Google y Youtube. Estas plataformas constituyen el primer nivel de concentración y se ubican como grandes intermediarios de contenido que circula en la red, generando patrones de navegación que tienden a ser repetidos por quienes buscan información en la web.

    En el segundo nivel se ubican los líderes globales en contenido: Netflix y Spotify; mientras que la investigación de Intervozes da cuenta de un tercer nivel de concentración dominado por los líderes nacionales de la industria de medios: Globo y Folha. En tanto, en el cuarto nivel se encuentran sitios y aplicaciones mundiales como Snapchat, Twitter y Yahoo.

    “Ese escenario de concentración se manifiesta no solo en la estructura de mercado, sino también en las barreras de entrada y en las prácticas anti competitivas adoptadas por los diversos conglomerados y empresas para mantener su franja de mercado e impedir que nuevos agentes entren y disputen espacios, clientes e ingresos”, señala el estudio.

    De forma complementaria, la investigación de Mapeo de Propiedad de los Medios en Brasil de Reporteros Sin Fronteras (RSF) advierte que los portales de noticias en Internet de mayor acceso pertenecen a los principales conglomerados de medios de Brasil, que consiguen adaptar su modelo de circulación de información a los modelos impuestos por las plataformas globales. En este sentido, no resulta extraño que las noticias de contenido político producidas por Globo y UOL sean las más compartidas en las redes sociales.

    El estudio da cuenta que el sistema mediático del país muestra altísimos niveles de concentración de audiencia y propiedad, elevada concentración geográfica, falta de transparencia e interferencia económica, política y religiosa.

    https://mailchi.mp/observacom/monopolios-digitales-en-brasil-google-y-facebook-concentran-el-acceso-a-contenidos-en-internet-mientras-que-globo-y-folha-dominan-la-circulacin?e=8b47f2a3b5

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    HIPOCRESÍA POLÍTICA Y PERSECUCIÓN JUDICIAL

    Mié, 17/10/2018 - 01:01



    Por Adolfo Pérez Esquivel   ***

    Se ha desatado en todo el continente la criminalización y persecución de los gobiernos y frentes políticos progresistas y populares. Se llama “lawfare” e implica usar el sistema judicial contra el enemigo en una especie de guerra judicial.

    Imagen: Noticias Argentinas

    No hay casualidades, esto es parte de la política de dominación para América Latina impulsada por los EE.UU. y sus agencias. Desde hace algunos años las embajadas norteamericanas de la región vienen trabajando muy cerca con actores de nuestros poderes judiciales a través de financiamiento, invitaciones a EE.UU. o a celebraciones en la residencia del embajador. Los resultados están a la vista: los que siempre viajan, reciben financiamiento y visitan la casa del embajador son los mismos que con simultaneidad inusitada están privando de derechos básicos a Lula Da Silva, a Cristina Kirchner y a Rafael Correa.

    En la mayoría de los casos, estos mecanismos se apartan del Estado de derecho en nombre del Estado de derecho, al igual que cuando se declara la guerra en nombre la paz. Porque el objetivo principal no es la justicia, sino generar sospechas, desacreditar, judicializar y condenar antes del proceso juzgamiento. Y al igual que en cualquier guerra, no se puede ganar sin la propaganda masiva de los grandes medios de comunicación, que ejecutan las campañas de desprestigio contra los ex mandatarios/as que supieron desarrollar políticas de justicia social y soberanía nacional como hace mucho no sucedía en la Patria Grande.

    Estos empleados judiciales locales de las embajadas de Estados Unidos, son actores/ directores mediáticos que dirigen escenas de allanamientos policiales y prepararan confesiones de arrepentidos (que luego se desdicen), que se ajustan a la medida de los intereses y tiempos políticos de los gobiernos neoliberales. El show que dirigen se llama “Bailando para meter preso al presidente/a”. Pero los directores pasan y los canales de televisión siempre quedan. Por eso ponerle nombre a la guerra judicial en Brasil se llama Red Globo, en Argentina Grupo Clarín, y en Ecuador Diario El Universo.

    Este proceso que no empezó con la guerra judicial sino con los “golpes blandos” parlamentarios en Honduras (2009), Paraguay (2012) y Brasil (2016) donde bloques legislativos también se apartaron del Estado de derecho, cancelaron la presunción de inocencia de los mandatarios y los desplazaron para imponer una agenda de gobierno radicalmente opuesta a lo que habían votado los pueblos.

    Los objetivos finales de esta guerra son consolidar democracias restringidas donde el pueblo sólo pueda optar por alternativas neoliberales de ajuste, privatización, endeudamiento y sometimiento de la propia política exterior a la de los Estados Unidos, como ocurre con Temer, Macri y Lenin Moreno. En síntesis, es la transferencia de recursos del pueblo a los ricos, y la pérdida de soberanía nacional para la recolonización continental de nuestros recursos naturales.

    Esta pésima película cargada de hipocresía y odio, la acabo de revivir cuando viajé para visitar a Lula en la prisión.

    Lo acusan injustamente de un delito que no cometió y no le quieren permitir ser candidato presidencial porque le tienen miedo. Miedo porque saben que puede ganar las elecciones y volver a luchas por mayor justicia redistributiva y mayor soberanía nacional. Por eso no tiene derecho a recibir entrevistas de medios de comunicación, mientras que muchos presos por motivos de sangre aparecen en la televisión todo el tiempo.

    Lula es un preso político y hasta la ONU lo tuvo que expresar hace unos días con mucha claridad al Estado de Brasil.

    La falta de responsabilidad ético-jurídica y social nos espanta y nos recuerda los peores momentos vividos en el país y la región.

    La degradación a que son sometidas las instituciones del Estado y el pueblo, viola los derechos humanos y pone en riesgo las democracias que tanto costó construir.

    La corrupción hay que combatirla con el Estado de Derecho, con altura y sin dañar a las personas. Nadie es culpable hasta que el acusador demuestre lo contrario, toda persona tiene derecho a un juicio justo y a no caer en manos de un juez que ha demostrado falta de equidad y equilibrio para impartir justicia. Quienes respetamos la democracia esperamos que el Poder Judicial argentino respete estos principios para investigar las cuentas offshore del Presidente y varios Ministros, la causa del Correo Argentino, el dinero no declarado que no se puede justificar, los aportes de campaña ilegales y tantas otras.


    Nos duele profundamente como pueblo llegar a esta d
    egradación de valores y de equidad, necesitamos fortalecer los derechos de vivir en democracia  para todos y todas y resistir en la esperanza que otro país y otra Patria Grande son posibles.

    *** Premio Nobel de la Paz – Serpaj.

     

    https://www.pagina12.com.ar/137519-hipocresia-politica-y-persecucion-judicial

     

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    UNA VICTORIA MERECIDA: EL 33 ENCUENTRO SE CONVIRTIÓ EN PLURINACIONAL

    Lun, 15/10/2018 - 20:49

    Por Emilia Menéndez   ***

    Fuimos otra vez el aluvión verde que inundó con consignas, banderas y la alegría de estar juntes los confines de Trelew, territorio ancestral Mapuche. Pero esta vez fue distinto a otros tantos Encuentros.

    Sabíamos de antemano que íbamos desde los cuatro puntos cardinales del territorio a una parte del país donde los pueblos indígenas son los artífices de todo lo que allí viene ocurriendo desde hace más de 500 años, cuando llegaron “ellos”, los genocidas embarcados por orden de la Corona española, esa que aún sigue sojuzgando nacionalidades originarias como vascos y catalanes.

    Es verdad que en esta ocasión, varios meses antes y mucho más acentuado en estos últimos días previos al Encuentro hubo lamentables tironeos con la Comisión Organizadora del Encuentro para que los pueblos originarios estuvieran en primera línea de las actividades planteadas. Sobre todo para que de una buena vez se saldara una deuda histórica y se proclamara la plurinacionalidad de la convocatoria.

    Por esas cosas inexplicables que a veces complican las luchas comunes, o por falta de comprensión real de adonde estábamos yendo todas las que llegamos hasta esa Patagonia bravía, no se pudo lograr, antes del Encuentro, lo que con justicia reclamaban mujeres Mapuche, Diaguitas, guaraníes y un largo etcétera de naciones originarias. Pero las “instituciones” (incluso las populares) son una cosa muy distinta, generalmente, a lo que mandan los pueblos. Es por eso que la Plurinacionalidad surgió como un río correntoso que refresca con su caudal desbordado las entrañas de la Pacha Mama, y se hizo lo que había que hacer. En los cantos, en los discursos, en los talleres, en las marchas, en las wilphalas y banderas de cada pueblo flameando orgullosas, se proclamó que este 33 es el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans y Travestis. La decisión se ganó, como todas las victorias de nuestro pueblo en la calle, dejando de lado planteos mezquinos que solo sirven para dividirnos. Precisamente eso en estos momentos no nos lo podemos permitir, ya que enfrente tenemos un enemigo patriarcal (que jamás ha respetado nuestras decisiones de libre determinación), imperialista (que ha ocupado nuestros territorios y sigue destruyendo lo que nuestras ancestras tanto cuidaron y defendieron) y capitalista, que con su ambición de ganar más y más dinero, destruye nuestros bosques, deforesta, penetra con sus barrenos y explosivos en la minería a cielo abierto, practica el fracking, asesina a nuestros pueblos a tiros (como ocurriera con Santiago Maldonado, Rafael Nahuel y tantos otros y otras), o aplicando la represión carcelaria, como ocurre con Facundo Jones Huala, y los más de 30 Mapuche detenidos y acusados de infamias por el Gobierno chileno.
    Lo dicho hermanas: somos plurinacionales y desde esa realidad vamos a seguir uniéndonos y luchando hasta vencer.

    http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/10/14/argentina-opinion-una-victoria-merecida-el-33-encuentro-se-convirtio–en-plurinacional/

     

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    “LAS PUTAS NO NACEN DE UN REPOLLO, NACEN DE LA POBREZA”

    Lun, 15/10/2018 - 20:42


    Por Natalia Herrera Durán    ***Entrevista con Alika Kinan, la primera mujer en el mundo en ganar un fallo contra el Estado argentino y los proxenetas que la explotaron sexualmente durante 16 años. Habla del impacto de la prostitución como la suma de todas las violencias de género.

    Alika es hoy una de las activistas más reconocidas del mundo contra la trata y la explotación sexual.

    Han pasado seis años desde que Alika Kinan escapó de la prostitución y todavía dice que sus dolores son muy hondos. Conversando con ella es difícil imaginar algún rastro de debilidad. Alika es hoy una de las activistas más reconocidas del mundo contra la trata y la explotación sexual.

    Durante 16 años fue víctima de explotación sexual en un bar de Tierra del Fuego (Argentina) al que llegó engañada.
    Y su caso es recordado en los estrados judiciales porque es la primera sobreviviente de trata que ganó un fallo contra los proxenetas, y el Estado ordenó una indemnización “como forma de reparación por los derechos violados”.

    En esta entrevista conversamos sobre su vida y activismo, la razón por la que ha venido a Colombia para hablar de su experiencia como sobreviviente de explotación sexual con magistrados y funcionarios, a propósito del debate que se adelanta en la Corte Constitucional para saber cómo se debe regular el uso del suelo de los prostíbulos.

    ¿Por qué para usted la prostitución no se puede desligar de la explotación sexual y la trata?

    Permanentemente la gente busca establecer que son diferentes, y sí son diferentes, pero uno es responsable del otro. Sin prostitución no existiría explotación sexual ni trata y las conexiones que hay entre una y otra son muy fuertes.

    ¿Por qué vino a Colombia a hablar de estos temas?

    He venido a Colombia a propósito del debate que se está dando en la Corte Constitucional y otras entidades del Estado para contar mi experiencia. La prostitución es una de las peores formas de violencia de género que sufren principalmente mujeres y niñas. Entonces, el debate para mí no es si reglamentamos o no la prostitución.

    ¿Cómo llegó usted a la prostitución?

    Yo llegué a Tierra del Fuego, Argentina, captada primero por varios proxenetas porque estaba en una situación de extrema vulnerabilidad. Y cuando hablo de eso hablo de hambre, de miseria. No es algo ficticio o filosófico. A mí me dijeron que iba a la inauguración de un bar, un boliche, pero yo no tenía idea de qué tenía que hacer.

    ¿Por qué no cree que la prostitución es un trabajo?

    Las putas no nacen de un repollo, nacen de la pobreza. ¿Qué Gobierno admitiría que yo siendo pobre dijera: ya vengo, voy a vender mi hígado, lo hago bajo mi consentimiento y necesito alimentar a mis hijos? ¿Por qué si no podemos vender las córneas, ni el hígado, ni los pulmones sí podemos vender nuestras vaginas? ¿Por qué son exclusivas de las mujeres?


    ¿Se puede hablar de decisión consentida en la prostitución?

    No, además, no se trata de decisiones, sino de opciones reales, de circunstancias, se trata de que cuando te penetran más de 30 hombres por día no tienes deseo ni placer, porque quedas anulada. Por eso es que las mujeres que están en prostitución se alcoholizan y drogan, porque necesitan salir de sus cuerpos, porque es sano salir de ese cuerpo mientras está siendo violado. El hombre no paga por sexo, paga por poder, paga para limpiar la culpa después de saber que ha violado. El pago por sexo limpia la consciencia.


    ¿Cómo recuerda esos días cuando llegó a Tierra del Fuego?

    Recuerdo que cuando llegué a Tierra del Fuego lo primero que hicieron fue llevarme a la Policía provincial. Allí me tomaron huellas dactilares, me tomaron datos, se acercaron muchos policías a verme. Yo pensaba en ese momento que eran muy amables. Pero luego entendí que en realidad ellos estaban viendo en qué condiciones estaba mi cuerpo para ser abordado.


    ¿Tenía controles sanitarios?

    Sí, en el municipio de Ushuaia me generaron una libreta sanitaria. Así como los controles que se les hacen a las vacas o a los chanchos para el consumo humano. A mí me hacían un hisopado vaginal cada mes y un análisis de sangre, cada tres meses. Vos podés decir: “Bueno la estaban cuidando”. Pero no. No estaban cuidando mi salud, estaban cuidando la salud de los puteros, de quienes consumen sexo, para que no se enfermen, para que no contraigan un bicho y lo lleven a sus hogares. Porque quien consume prostitución no es una bestia inhumana.


    ¿Cómo eran los hombres que compraban sexo en Tierra del Fuego?
    Eran como cualquiera de los hombres que están sentados alrededor nuestro. Eran los padres de familia, los ejecutivos, los empresarios, los que están en los barcos pesqueros, los que trabajan el campo, los que están en las minas, los militares, los médicos, los jueces, los fiscales, quienes toman decisiones importantes en el país.

    ¿Siente que hubiera llegado a la prostitución sin engaños?

    No sé, porque realmente vos te ponés a pensar, ¿si no me hubieran engañado hubiese dejado de ir? Me hubiese quedado en mi casa, pasando hambre, con mi hermana, abandonada por mis padres. No sé, quizás por el coraje de haber sido violada con cinco años, con ocho, con 14, como me pasó a mí, ¿no hubieras ido tú también? Además, era fácil pensar que de todas maneras los hombres te iban a violar. No sé.


    ¿Hoy, en la orilla del activismo, interpela a los hombres que pagan por sexo?

    Sí, a menudo. Y conozco a varios que se justifican diciendo: “Ay, pero si yo las quiero ayudar”. Yo les respondo como le he dicho a quienes hablan así de las venezolanas que han llegado migrando a Colombia: “Si vos la querés ayudar, dale trabajo; no le metas la pija en la boca, no le metas la pija en la vagina ni en el ano”.

    ¿Qué más se puede hacer para cambiar esa realidad de miles de mujeres en esa situación?

    Los Estados deben reconocer y reparar esas vidas rotas por la explotación sexual. El Estado tiene la obligación de reconocer y reparar el daño, como sucedió en mi caso. Deben ayudar a dar un trabajo real y genuino, para que estas mujeres y niñas puedan fortalecerse y cortar de una buena vez con la explotación sexual, porque es común que las madres, las tías, las abuelas han estado en diferentes formas de explotación sexual y al no resolver su situación terminan condenando a sus propias hijas a la misma cadena de violencia. También se deben hacer campañas que muevan cambios culturales para que se desaliente la compra de sexo.

    https://colombia2020.elespectador.com/pais/las-putas-no-nacen-de-un-repollo-nacen-de-la-pobreza

     

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    LA CRISIS DEL MACRISMO Y LA CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA

    Lun, 15/10/2018 - 20:34



    Por Pedro Karczmarczyk   ***

    Pedro Karczmarczyk analiza en esta nota cómo el agravamiento de la crisis del macrismo, que viola procedimientos democráticos establecidos para la gestión de gobierno, pone en juego la convivencia democrática y el Estado de derecho en nuestro país.

    El agravamiento de la crisis del macrismo ha impuesto un cambio en el tenor de los análisis políticos. La certidumbre de que se abre un nuevo tiempo convive con la incertidumbre acerca de su naturaleza. Aunque es muy difícil encontrar en el presente los trazos del futuro, algunas cosas parecen seguras, como por ejemplo que ya no resulta plausible caracterizar a “Cambiemos” como una derecha institucional, como una “derecha moderna” o como una “derecha democrática”. Hace cosa de un año atrás la melange de lo crudo y lo cocido de “Cambiemos” permitían que esta caracterización se sostuviera con no poca plausibilidad.  “Cambiemos” apela cada vez más a mecanismos de excepción, se saltea los procedimientos establecidos en diversos ámbitos de la gestión del gobierno y acaba desplegando un poder de fuego, tanto judicial como literal, inusitado. El camino iniciado con el encarcelamiento de Milagro Sala, que aparecía como un fenómeno marginal, excepcional en la lectura que hacía de los primeros dos años de gobierno del Pro una nueva derecha, acaba revelándose como la ejemplificación simple y directa de una lógica de gobierno.

    Horacio González, en una nota aparecida en Página/12 el 24 de agosto, luego del discurso de Cristina Fernández de Kirchner en el Senado de la Nación, constató: “Están en peligro las fuentes primordiales del soporte convivencial de la Argentina” Me gustaría detenerme en este enunciado para reflexionar sobre el mismo.

    El enunciado está motivado por lo que González denomina el “Bonadío-Prinzip”, es decir, por decisiones judiciales que no se ajustan a derecho, coordinadas para que su amplificación por los grandes medios de comunicación produzca un efecto inmediato, que no puede revocarse en sede judicial. En otros términos, “Bonadío-Prinzip” busca y usualmente logra un efecto de escarnio público que hay que calificar de “extrajurídico”. Pero que no se agota en este nivel simbólico o ideológico, sino que también interviene a nivel represivo, ya que priva de su libertad a los opositores políticos con procedimientos judiciales dudosos, apoyándose aquí en lo que se denomina, acaso con amargo sarcasmo “doctrina Irurzun”.

    Evidentemente estas intervenciones trastocan la convivencia política, Mauricio Macri, quien asumió el gobierno procesado por la larga causa de las escuchas ilegales, o los grandes medios de comunicación, que se valieron de una retahíla de medidas cautelares para postergar la aplicación de la “ley de medios”, entran ahora en una lucha que parece ser a todo o nada. El ministro de educación se atrevió a designar al contrincante, apelando a una entidad que no existe más que el reino de la ficción: una alianza “kirchnerotroskista”.

    Inexistente como es, este ser ficcional revela algo de la gobernabilidad macrista, acerca de lo que entra y lo que no entra en la misma. El “kirchnerotroskismo” designa simplemente a todo aquel sector político que no se aviene a sostener mansamente la gobernabilidad macrista, como lo hace un amplio espectro del conglomerado opositor, ya sea por convicción ideológica (como es el caso de grupos importantes del peronismo territorial), por necesidad económica (otros grupos del peronismo territorial), por temor a algunas de las formas del “Bonadío Prinzip” (donde podríamos contar, tal vez, a los sectores que abandonaron la bancada kirchnerista para facilitar el acuerdo con los fondos buitres y que han sido luego sostenes parlamentarios del macrismo) o por alguna combinación de estos factores.


    A esta altura podemos ya circunscribir el alcance de las “fuentes primordiales del soporte convivencial de la Argentina”, se trata de un conjunto de reglas que caracterizan a la democracia política que nunca han sido tan fuertemente cuestionadas como hoy día desde la recuperación democrática en octubre de 1983. Se trata nada menos que de las reglas de juego de la política. Ahora bien, si decimos que uno de los contendientes juega “a todo o nada”, o, para decirlo con más dramatismo, a “matar o morir”, es porque, por ahora, nos da una pauta de lo que está dispuesto a hacer, que es siempre mucho mayor que lo que ya ha hecho. Como lo decía Hobbes, el estado de guerra no es la batalla, ni la lucha misma, sino el lapso de tiempo en el que reina la voluntad de resolver las diferencias mediante la batalla. Y si no nos equivocamos, la ruptura de las fuentes primordiales del soporte convivencial de la Argentina tiene ese sentido. Ese fue el sentido de los bombardeos a la población civil en Plaza de Mayo en 1955 y ese es el sentido de los encarcelamientos políticos que comenzaron apenas asumido Macri con el encierro ilegal de Milagro Sala, la cárcel para Facundo Jones Huala, y luego la prisión del ex vicepresidente Boudou en un proceso plagado de irregularidades, y finalmente el embate de Bonadío sobre Cristina Kirchner, pasando por las muertes de Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, y las frecuentes represiones a la protesta social, en muchos casos a partir de incidentes orquestados desde las fuerzas de seguridad.

    Sin ningún ánimo de minimizar lo que implica la ruptura de las reglas convivenciales de la política, conviene tener en claro tanto la naturaleza como la magnitud y el alcance de este fenómeno. En efecto, las reglas convivenciales de la política no alcanzan para darle el tono a la vida social del país en general. Ese es tal vez el gran mito de la democracia recuperada en 1983. Cuando Alfonsín declamaba, con la incuestionable fuerza de apelación con la que lo hacía, que con la democracia se come, se educa o se cura, realizaba una operación ideológica de importancia: colocaba a las reglas de juego de la política en el lugar de las causas eficaces de la dinámica social, cuando en 1983 resultaba a todas luces evidente, que la política, las reglas de la política queremos decir, eran la continuación de la guerra por otros medios, que las reglas de la política no constituyen una ruptura, como quería Alfonsín, sino una continuación de las reglas de la guerra. Dicho de otra manera, que las reglas de la política son un efecto de las maneras en que se come, se educa y se cura en mayor medida de lo que lo es al revés. Ello era evidente, al menos para quien quisiera entenderlo, aunque esta voluntad de entender escaseara entonces, por motivos que también hay que tener presentes. Las reglas de política no translucían entonces a las reglas de la guerra, porque la lógica de la guerra de la dinámica social no tenía necesidad de insinuarse, de tan demoledora que había sido su última batalla.

    Digamos algo más para circunscribir el alcance de las reglas de la política en cuanto “soporte convivencial” de la nación. En efecto, uno de los ejes sobre los que giraron los debates sobre la caracterización del gobierno de Macri a los que aludimos al comienzo es la continuidad durante el mismo de los planes sociales del kirchnerismo. Ahora bien, un mínimo análisis nos permite apreciar que las políticas de los planes sociales son una intervención del Estado que, en tanto que garante de los intereses de clase de la clase dominante, vela por sus intereses de conjunto, intervención que es tanto más eficaz cuanto es vivida como una ayuda del Estado hacia los más necesitados, como una intervención del Estado para la construcción de una sociedad más justa. Los “planes sociales” contribuyen a la reproducción de la clase trabajadora ante el hecho de que más de un tercio de la misma realiza su trabajo de manera informal y percibe salarios por debajo del nivel de subsistencia. La intervención estatal de los planes sociales hace juego con la reproducción de la sociedad bajo determinado modelo de acumulación del capital. Ello no implica desconocer su necesidad y la validez de los reclamos de planes sociales, sino simplemente señalar que son la respuesta a un problema que no pueden solucionar.

    Se nos permitirá un párrafo acerca de la cuestión del Estado. Para la tradición liberal, que hoy domina en nuestras universidades y en nuestras pantallas de televisión, el Estado se presenta como una instancia que debería estar más allá de la sociedad civil, la instancia aquella en la que intervienen los ciudadanos, con sus intereses particulares y los conflictos que se derivan de ellos, es decir, como aquella instancia que debería velar por el mantenimiento del “orden público”, concebido, en última instancia, como el libre juego de los intereses particulares, o dicho de otra manera, con el funcionamiento normal del mercado. En su versión progresista el Estado se propone como tarea igualar las oportunidades iniciales en la carrera de los talentos. En consecuencia, el Estado no puede admitir representar a intereses particulares, aunque siempre lo hace, porque eso implicaría renunciar al carácter público del Estado, que es casi como decir, al carácter estatal del estado. El paso de lo público a los intereses particulares lo franquean los individuos calificados como ciudadanos.

    Entiendo que es importante rescatar estos “ideologemas”, del pensamiento liberal, porque forman parte de nuestro sentido común, y porque el bombardeo mediático incesante no debería eximirnos de reconocer que el mismo tiene lugar sobre algunas concepciones de fondo, que se producen en otra parte (en la escuela, en la familia, en las relaciones laborales, etc.). El bombardeo mediático activa, despierta, orienta o reorienta eventualmente, pero no produce por sí mismo estas concepciones de fondo. En la producción ideológica hay tiempos y eficacias diversas. Para comprobarlo bastaría que se pusiera a funcionar el aparato mediático en un sentido ideológico inverso, dejando incambiados el funcionamiento de la escuela, la familia y las relaciones laborales. El resultado no sería una sinfonía con disonancias eventuales, como lo es actualmente, sino una disonancia constante.


    El estado árbitro de la tradición liberal, concebido como una condición que supera el ruinoso conflicto interindividual, supone la constitución de los individuos como sujetos de derechos y de obligaciones, e impone esa condición como la condición por excelencia para la participación política dentro de las reglas de la política de las que venimos hablando. Participar en la política es participar como ciudadanos, es decir, como individuos, de manera que se vuelve inaccesible a la mirada, para sí mismos y para otros, la condición de clase en la que consiste la existencia social de los individuos, que tendría un carácter social, pero no político. Pensemos por ejemplo en la situación en la cual un sindicato intervenga en la discusión con su patronal reclamando acceder a los balances de la empresa y participar en los planes de inversión a futuro de la misma. Ello resultaría coherente desde una concepción que reconoce que los individuos existen en condiciones sociales determinadas, que son condiciones de clase, (siendo un efecto de clase, por ejemplo, que los hijos de la clase trabajadora sean masivamente de clase trabajadora). Pero no lo sería en términos de derechos individuales. No hay que hacer un gran esfuerzo para imaginar el talante airado de reacciones que esta pretensión suscitaría (¿con qué derecho un conjunto de individuos, no propietarios, podrían inmiscuirse en los asuntos de otro individuo, este si propietario de un medio de producción?). Se trataría de una situación que pondría en jaque, de otra manera, a las reglas de juego de la política establecidas desde 1983.

    Se podría pensar, sin duda, que a lo largo de nuestro análisis hemos corrido el eje. A fin de cuentas, nuestra lectura del enunciado de González nos pone frente al hecho de que parecen romperse algunos acuerdos tácitos de la política desde 1983, sobre todo la tendencia a dirimir las diferencias mediante contiendas electorales. Esto todavía no se ha concretado, pero la beligerancia del grupo en el gobierno nos obliga a considerar esta hipótesis. ¿Están dispuestos Macri y su grupo de CEOs a recibir un tratamiento análogo al que reciben ahora Milagro Sala, Boudou, De Vido o Cristina Kirchner? Ello podría ocurrir si un futuro gobierno recogiera los muchos cabos sueltos que deja el macrismo y abriera causas por el blanqueo de capitales, por las cuentas de los Panamá Papers, por la toma irregular de deuda, por el financiamiento espurio de la campaña, por el manejo de la pauta publicitara estatal, el naufragio del submarino, etc. Siguiendo con nuestro análisis, ello sería tanto más sorprendente puesto que, de acuerdo a una caracterización usual, el macrismo es el país gobernado por sus dueños, reducidas al extremo las mediaciones políticas, lo que pone una vez más en primer plano las cuestiones de clase.

    Quien me haya seguido hasta aquí comprenderá que estas consideraciones implican una revisión, es decir una crítica a la crítica que la transición democrática hizo de la crítica de izquierda a la democracia burguesa. No se trata, a mi juicio, simplemente de recuperar esta crítica, para no ver en la democracia formal más que un disfraz de la dictadura de clase que constituye su base social, sino de reconocer en la democracia formal la manera y el medio efectivo del poder de la clase burguesa en condiciones históricas determinadas. Como tal, esta forma de ejercicio del poder realiza una suerte de “convivencia” o “entendimiento” entre las clases sociales que sólo funciona si no es vivido como tal (ya hemos  señalado los efectos disruptivos de las clases sociales en el discurso político), es decir, que sólo funciona como un medio real, si este entendimiento entre clases es vivido como un “entendimiento” o una “convivencia” entre individuos, ciudadanxs, hombres, mujeres, etc., es decir, que sólo es eficaz en virtud de su carácter imaginario.

    Si la democracia formal no es un mero disfraz, sino una forma imaginaria eficaz de ejercer la dominación de clase, ello significa, naturalmente, que hay otras formas de desarrollar esta dominación de clase, que exceden lo que podemos analizar aquí. Significa también que es posible y necesario un trabajo de cuestionamiento de su carácter imaginario, ya que el mismo puede acarrear efectos en el interior de la misma.

    El deterioro del Estado de derecho en nuestro país, concretamente el hostigamiento judicial a la principal fuerza política opositora sugiere como un desenlace posible la proscripción del populismo, lo que implicaría el escamoteo real de la ciudadanía política (una figura ideológica y consecuentemente imaginaria, pero, insistimos, no por ello menos real) para amplios sectores. Ello demanda la construcción de una fuerza popular en condiciones no sólo de enfrentar el ajuste mediante un programa alternativo, sino también de enarbolar un conjunto de demandas democráticas consistentes con los intereses de las masas trabajadoras y populares. Discutir el sentido de la convivencia democrática nos parece entonces, una tarea teórico política a la orden del día.


    ***
    Doctor en filosofía, Inv. En CONICET, Prof. de Filosofía contemporánea, UNLP.

    https://lateclaenerevista.com/la-crisis-del-macrismo-y-la-convivencia-democratica-por-pedro-karczmarczyk/

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    CAMBIAMOS

    Lun, 15/10/2018 - 20:23

    Por Osvaldo Fernández Santos   ***

    La producción de subjetividad y la proyección de un futuro está en disputa. La existencia de un entramado histórico de solidaridad, organización, memoria y lucha, permiten avizorar una esperanza aún en medio de la desintegración a la cual el macrismo arrastra al país.  


    “Todo aquel tiempo fue como un largo sueño. La ciudad estaba llena de dormidos despiertos que no escapaban realmente a su suerte sino esas pocas veces en que, por la noche, su herida, en apariencia cerrada, se abría bruscamente. Y despertados por ella con un sobresalto, tanteaban con una especie de distracción sus labios irritados, volviendo a encontrar en un relámpago su sufrimiento, súbitamente rejuvenecido, y, con él, el rostro acongojado de su amor. Por la mañana volvían a la plaga, esto es, a la rutina.”
    La Peste, Albert Camus.

    “El capitalismo viene al mundo, chorreando lodo y sangre.”
    El Capital, Karl Marx.

    “El futuro llegó hace rato, todo un palo, ya lo ves.”
    Todo un palo, Los Redonditos de Ricota.

    El cambio llegó como el futuro, todo un palo del pasado. El cambio develado era la peste. La peste chorreando sangre.

    La experiencia inédita de las clases dominantes gobernando con partido propio, de derecha pura y dura, legitimada por el voto popular, fue el único cambio.
    El resto historia conocida,  incluida la apuesta clásica a la desaparición del estado de derecho, de los derechos sociales, laborales y humanos, con el singular aporte de la eliminación del significante “derechos” en la lengua parca y limitada del presidente & cía. La devastación ha sido tal, que otra vez se mensura por medio del riesgo país de las elites financieras internacionales, y del dolor país del pueblo.

    La reiteración goebbeliana de la mentira y la construcción del odio para el advenimiento de la post verdad macrista y la aplicación del plan negociados bajo el paradigma del neoliberalismo, funcionó como una aplanadora imparable. La infraestructura dantesca de los medios masivos de comunicación, de amplios sectores del poder judicial, y de los servicios de inteligencia nacional e imperial, parecía una maquinaria de eficacia irrefrenable en la colonización de las subjetividades. El chiste del mejor invento del capitalismo, “el pobre de derecha”, se convertía en una realidad irrespirable. Sin embargo “pasaron cosas”, pasó el ejercicio palpable del gobierno de Cambiemos y sus consecuencias. La creación de sentido por fuera de la materialidad o a pesar de la materialidad de los acontecimientos, perdió potencia.  

    El ataque a la inteligencia de las consignas huecas y las palabras vacías: “diálogo, el equipo, juntos, la alegría, la lluvia de inversiones, el mejor equipo, el segundo semestre, los emprendedores, la meritocracia, la transparencia, la pesada herencia, los submarinos pequeños y los mares inmensos, hasta las tormentas y las cosas que pasan,…”; se fueron desvaneciendo, ante el avance arrollador de los despidos, el hambre, los cierres de fábricas y comercios, la pobreza, las desapariciones y asesinatos estatales con balas o con desidia, la inflación, el FMI, la deuda externa, las devaluaciones, el ajuste, los presos políticos, la devastación de hospitales y escuelas, las privaciones ilegales de la libertad, el regreso de enfermedades del siglo XIX, el aumento de la mortalidad infantil…

    La confusión entre la realidad y la ficción, entre el concepto y el chiste, la sensación de vivir en Macondo, la duda si la tapa de portada pertenece al diario Clarín o la Revista Barcelona; está virando hacia un estado de rechazo visceral de la realidad modelada/inventada por la parafernalia oficial y privada de medios de comunicación.

    El poder de las operetas para la creación de imaginarios sociales y la imposición de escenarios políticos sintónicos a los poderes fácticos, cayó irremediablemente desde la bala de plata originaria del mignisuicidio inducido de Nisman, hasta la desesperada anticipación de las fotocopias sin gloria de los cuadernos, y los apremios con premios para “los arrepentidos”.

    La angustia, la parálisis y en algunos sectores la negación social inicial ante lo siniestro de lo político familiar tornándose horroroso, se fue transformando en bronca e indignación en los trabajadores, los marginados, los despedidos, los comerciantes, los industriales pymes, los jubilados, en los diversos sujetos éticos; y la creencia de los votantes de buena fe capturados por la propaganda ilimitada de Cambiemos, en franca desilusión con modalidades de abulia o enojos desenfrenados.

    La producción de subjetividad está en disputa, así como la proyección de un futuro, que nos arranque de la degradación cotidiana del presente sin fin del ajuste como meta para garantizar la fuga de capitales y la redistribución regresiva del ingreso.
    La existencia de un entramado histórico de solidaridad, organización, memoria, conciencia y lucha, permiten avizorar una esperanza, aún en medio de la desintegración, a la cual con prisa y sin pausa, el macrismo arrastra al país.

    *** Psicólogo. Psicoanalista.

    https://lateclaenerevista.com/cambiamos-por-osvaldo–fernandez-santos/

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    INTOXICADOS POR EL ODIO Y SINCERIDAD DE CLASE

    Lun, 15/10/2018 - 20:15


    por Alejandro Mosquera   ***

    El gobierno no logra establecer, aunque sea un logro de su gestión o de sus políticas públicas para hacerse fuerte. No hay nada para generalizar como un triunfo, y demostrar que, aunque el camino sea duro “vamos bien”.

    Sus políticas son cada vez mas rechazadas.  Así se ve en sus políticas de tarifazos salvajes, en los despidos en el Estado, los ajustes, en la lucha contra la inflación, en los créditos hipotecarios, en la educación publica, en la Universidad, en las devaluaciones constantes, en salud, en la política energética, en la vigencia del estado de estado de derecho y las libertades publicas, en la seguridad y podríamos seguir.

    El “mejor equipo de los últimos 50 años” va demostrando que no solo que es un gobierno de derecha, que viene a profundizar la desigualdad, la transferencia de riqueza a favor del capital financiero (lo cual por si solo ya es un desastre) sino que lleva adelante una verdadera catástrofe política y social.

    Los comunicadores oficialistas, los periodistas pro-pro, las editoriales de los medios hegemónicos que lo protegen, ya no saben que sostener para decir que hay una posibilidad que el experimento ceo-neoliberal salga bien. Tratan de mantener vivo el sueño de que Vidal es la persona mas popular y posible recambio, aunque después de la tragedia de Moreno producto de la desidia estatal comienza a verse la debilidad de su gestión, y ya no dan el resultado esperado las provocaciones a los sindicatos especialmente docentes y estatales para lograr el apoyo de la sociedad a sus políticas de ajuste.

    Con preocupación se mira el resurgimiento de las luchas universitarias en Córdoba que tuvieron características masivas. El temor es si se despertara el movimiento estudiantil en el resto del país después de años. A 100 años de la reforma universitaria parecería una pregunta pertinente. El crecimiento de la bronca contra el gobierno, y el crecimiento de la resistencia obrera y popular esta tocando a la puerta. Veremos si es escuchada o el franjismo-pro logra que la sordera se mantenga.

    La exigencia que la situación pone al gobierno les hace volcarse al expediente del odio a lo popular que vive en una parte de nuestra población. Ese fascismo societal que cada vez que se le abre la puerta o se lo convoca tiene también fuerza callejera y muestra su impronta no solo antiK, sino antiperonista, anti-izquierda, anti-progreso. Adoradores de los regímenes de orden y control, que con tal de que prosperen sus sueños anti populistas gritan para que el poder se lleve por delante la democracia, las libertades civiles, el estado de derecho.

    Intoxicados por la tv abierta necesitan voceros para su odio, pueden vivar a Alfredo Casero, o deleitarse con las provocaciones de Fernando Iglesias o las ocurrencias legitimadoras de Carrió, estiman a la Graciela Ocaña del Pro, aunque aborrecían a la Graciela Ocaña ministra del gobierno Kirchnerista. El poder les da pantalla cuando los necesita, los usa y luego los olvida. Personajes menores de la historia oficial y mucho mas de la verdadera historia de nuestro pueblo por la libertad y la igualdad.

    El desatino del gobierno también se muestra en hechos menores pero que expresan la falta de rumbo y la debilidad de esta derecha. En particular en la reunión de los legisladores de Cambiemos con el presidente Macri en Olivos cuando todos cantaron queremos Flan emulando a Casero y sabiendo que el significado de ello es el de un pueblo pidiendo aumentos de salarios frente a una inflación del 35 o 40% para este año. ¿estúpidos? ¿torpes? ¿impunes? Me niego a pensar así, me parece un capitulo mas de la soberbia oligárquica frente a los dolores del pueblo, son su karma, su esencia…es su clase.

    Es la otra cara de la misma moneda de los dichos “sinceros” de Mario Quintana frente a los banqueros y lobos de Wall Street cuando sostuvo ante la desconfianza de ellos sobre que Argentina no iba a poder pagar sus deudas que “Hay mejoras en el frente fiscal que no se pueden anunciar porque nos perjudicaría en lo político, como por ejemplo la caída del salario real”.

    Sabíamos que venían a cumplir el reclamo de sus empresas de bajar el salario real de los trabajadores y que esa transferencia de riqueza tuviera el destino del capital financiero. Lo sorprendente es que lo digan tan clarito: bajamos el salario para garantizar pagar una deuda externa que contrajimos para que nuestros socios pudieran fugarla del país.

    https://www.revistalabarraca.com.ar/intoxicados-por-el-odio-y-sinceridad-de-clase/

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    SALUD: CRÍTICA SITUACIÓN PARA MÁS DE CUATRO MILLONES DE PERSONAS AFILIADAS AL PAMI

    Dom, 14/10/2018 - 14:02

    Por Elisa Brumaria   ***

    Prestaciones que no alcanzan, desinversión, desfinanciamiento y restricción al acceso de medicamentos y servicios. La política del ajuste en PAMI, mientras aparecen siempre nuevos negocios para laboratorios y empresas contratistas.

    Las formas en las que se realiza el proceso de ajuste en el INSSJP (PAMI) son, a grandes rasgos, dos. Una, dejar todo como está, sin actualización de montos, insumos o presupuesto; la otra, denunciando una irregularidad en el otorgamiento de las prestaciones, cambiando los criterios de solitud de los mismos, haciendo más dificultoso el acceso o la renovación y reevaluando, entonces, caso por caso los pedidos.

    Con estos mecanismos el gobierno pretende ir desfinanciando y recortando, silenciosa y gradualmente, la cantidad y calidad de las prestaciones.

    Prestaciones bajas que se retrasan constantemente frente a la inflación
    La primera modalidad la podemos observar en los subsidios sociales que se dan por vulnerabilidad económica y por atención a la dependencia. En los mismos no se actualizan los montos desde el 2008. Cabe enunciar cuáles son los valores mensuales, pues resultan irrisorios: Alquiler $ 650, alimentos $ 290, impuestos y servicios $ 90, expensas $ 200, acompañante terapéutico $ 2.400 y reinserción social para afiliados con trastorno de la autonomía $ 2.400. Para la atención a la dependencia y la fragilidad el monto del subsidio de cuidador/a domiciliario/a es de $870, y el de apoyo domiciliario específico de $ 2.400.

    Con las viviendas propias pasa lo mismo. El INSSJP tiene complejos habitacionales, construidos en la década del ´80, con viviendas entregadas en comodato a personas afiliadas quienes viven ahí junto a sus familias. Hace décadas que no hay inversión adecuada para el acondicionamiento de las unidades funcionales, generando problemas edilicios que podrían tener consecuencias fatales (entre ellos, pérdidas de gas y problemas en las instalaciones eléctricas).

    Esta situación es denunciada constantemente por les trabajadores del área, pero la respuesta es la desidia. Esto no es nuevo. La gestión Di Cesare, del gobierno anterior, abiertamente intentó por distintos mecanismos desentenderse de estos barrios.

    En lo que tiene que ver con talleres en las universidades, como los cambios en el presupuesto destinado a los mismos no aumentaban a igual ritmo que la inflación, se quitó un mes del convenio, pasando de talleres cuatrimestrales a trimestrales.

    Restricción de prestaciones y medicamentos

    La segunda metodología del ajuste es similar a la que utilizó el gobierno para las pensiones no contributivas por discapacidad. Se saca a la luz el decreto de los noventa que tenía criterios restrictivos para otorgar ciertas prestaciones y se revén caso por caso, individualizando el reclamo.

    Así sucedió con medicamentos con descuentos al 100 % por razones sociales. Los criterios se volvieron más excluyentes (percibir más de un haber y medio, tener más de un inmueble (dos o mas), una obra social prepaga, un auto menor a diez años de antiguedad, o embarcación o aeronave), haciendo que, quienes tenían que renovarlos o pedirlos por primera vez se enfrenten a una cantidad de trámites engorrosos, debiendo solicitar individualmente una evaluación social.

    Quienes no estaban en condiciones físicas y psíquicas de enfrentar tanta burocracia quedaron fuera de la prestación
    . Esta fue la situación de 800.000 personas. El cambio no solo tuvo consecuencias sobre les afiliades, sino sobre les trabajdores del organismo, quienes se vieron desbodades por la suma de tareas.

    También pasó con internación domiciliaria. Fue esta gestión la que impulsó el uso de la prestación, pero luego de un tiempo, cuando los números dejaron de cerrarles, se empezó a restringir el acceso. Ahora, sólo accederán al módulo de cuidadores quienes demuestren vulnerabilidad económica, generando nuevamente reclamos individualizados y colapso en los equipos sociales.

    Pero más allá de las modalidades utilizadas, el denominador común es la falta de inversión en prestaciones y la desidia. Esto hace que la situación prestacional sea crítica, llegando a puntos lamentables como el del hospital Milstein ex Francés, que hace unas semanas estuvo al borde del cierre de distintos servicios por falta de insumos. El recorte llegó además, dificultando la atención de las personas afiliadas, pidiéndoles orden de derivación para utilizar los servicios, trámite que era innecesario para atenderse en dicho hospital.

    Un ejemplo paradigmático de la atención que hoy tienen las personas afiliadas es Casa Médica. Esta es un modelo de prestación del BID que se aplicó como prueba piloto en la Ciudad de Buenos Aires, el cual pretendía centralizar la atención de les pacientes, pero no pudo ni siquiera con eso. Hoy por hoy las personas que se atienden en la misma deben ir de un edificio a otro para realizar todo el tratamiento.

    PAMI: de quién y para quiénes

    En conclusión, en una Institución donde más del 50 % de la población cobra la jubilación mínima y donde existe una extensa cantidad de personas con dependencia, las prestaciones no alcanzan para afrontar ninguno de estos problemas.

    Esto se pone de manifiesto también en el incremento que está habiendo en la cantidad de demandas judiciales. Es notable cómo, quienes tienen herramientas, judicializan los pedidos de prestación, presentando amparos para obtener cobertura y buscar una solución individual (que puede durar años). Pero para quienes no pueden hacerlo sólo les resta acudir al cuidado y la ayuda de sus familias.

    Las autoridades argumentan que hay que ahorrar, hay que controlar. También que el problema es que no hay presupuesto para cubrir las necesidades de más de cuatro millones de personas afiliadas (casi el 10% de la población total de la Argentina). La pregunta que surge es, si no alcanzan los ingresos del Instituto, ¿por qué una y otra vez nos enteramos de contrataciones millonarias y no así de la contraprestación que brindaron esas empresas? ¿por qué aumentaron la estructura creando cargos de Secretaría sobre los cargos de Gerencias ya vigentes? ¿por qué hicieron ingresar personas con letras más altas que lo que la carrera administrativa prevé para la tarea que realizan?

    En relación a esto, nos surge otra duda. El Instituto acaba de anunciar con bombos y platillos que va a cambiar la forma de negociar con los laboratorios, ¿qué implicancias tiene este cambio y qué negocios hay detrás?

    La desfinanciación también tiene consecuencias sobre les trabajadores del organismo. No sólo por la pérdida de poder adquisitivo que se viene dando año a año (la última paritaria cerró con un 13% de aumento), sino porque la seguridad en el trabajo no está garantizada. Recientemente tuvimos situaciones de riesgo laboral por un incendio. La falta de gas y edificios insalubres son moneda corriente. Más de una vez escuchamos que alguna persona afiliada le pegó a quien lo atendía por no recibir respuestas. Les compañeres, que son la cara del ajuste, se enferman. Saber que con las prestaciones no se puede hacer nada frente a las demandas justas de les afiliades tiene impactos en la salud.

    PAMI siempre estuvo en la mira. Se fundó como un Instituto y no solamente una obra social. En su constitución estuvo prevista la atención de la salud, pero también las prestaciones sociales. Se financia enteramente por el aporte de la clase trabajadora: contribuyen los activos y los pasivos. Se pensó gestionada por un triunvirato formado por representantes de les trabajadores, les jubilades y el Estado.

    Sin embargo, salvo raras excepciones, fue intervenido por los diferentes gobiernos.
    Esto hizo que se utilizara como una caja de prebenda política o negocios personales.

    La Intervención actual anunció que en el 2019 se normalizará el PAMI, pero no dijo cómo. Sabemos que la única forma que tenga prestaciones acordes a las necesidades de la población afiliada es que sea gestionada por quienes la sostienen hace años y hacen uso de ella: les trabajadores y sus afiliades. Si esto no es así, ¿hasta dónde va a llegar este modelo privatista de desmantelamiento y desidia? ¿Cuántas vidas se cobrará?

    http://www.laizquierdadiario.com/Salud-critica-situacion-para-mas-de-cuatro-millones-de-personas-afiliadas-a-PAMI

     

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    ¿ACASO EXISTEN CONTRADICCIONES REALES EN EL SENO DEL IMPERIO EN RELACIÓN CON VENEZUELA?

    Dom, 14/10/2018 - 13:22

     

    Por Carlos E. Lippo   ***

    Habiendo leído algunas de las más recientes declaraciones públicas de Donald Trump sobre Venezuela, no se requiere haber logrado un título académico en Psiquiatría para poder formular el acertado diagnóstico de que el actual inquilino de la Casa Blanca, tal como hemos dicho en trabajos anteriores (1), ha convertido su obsesión por Venezuela en una auténtica y muy peligros neurosis.


    “No dejaré que Estados Unidos se convierta en la próxima Venezuela”

    Donald Trump, 21 septiembre de 2018

    A continuación y a título de ejemplo, mencionaré algunas declaraciones recientes de Trump, suficientemente demostrativas de la validez del planteamiento anterior:

    •         Centro de Convenciones de Las Vegas, 21 de septiembre de 2018

    En un acto de campaña celebrado en el marco de las elecciones legislativas de noviembre, al atacar a los demócratas tildándolos de “socialistas radicales”  que estaban a punto de hacer quebrar la red de seguridad social de los Estados Unidos por querer brindar servicios sociales y sanidad a los extranjeros ilegales a costa de los contribuyentes estadounidenses, se atrevió a formular como una de sus promesas centrales el que él no dejará que Estados Unidos se convierta en la próxima Venezuela (2).

    •        Nueva York, 25 de septiembre de 2018

    En una rueda de prensa conjunta ofrecida con el presidente de Colombia, Iván Duque, el inefable Trump señaló que un golpe militar en Venezuela podría triunfar “rápidamente” si las Fuerzas Armadas del país se decidieran a organizarlo; sus palabras textuales fueron: “Es un régimen que, francamente, podría ser derrotado muy rápidamente si los militares se deciden a hacerlo”; siendo oportuno señalar que en la misma ocasión anunció la aprobación de nuevas sanciones individuales sobre cuatro altos funcionarios del gobierno revolucionario (3).

    En otro momento de la misma rueda de prensa hizo blanco de sus burlas a los miembros de nuestra FANB, al señalar tendenciosa y falazmente: “Ya vieron cómo los militares se dispersaron en cuanto escucharon que estallaba una bomba muy por encima de sus cabezas. Esos militares se estaban resguardando. Eso no es bueno (4); siendo obvio que se estaba refiriendo a los miembros de la agrupación de parada del acto conmemorativo que estaba teniendo lugar el día del frustrado magnicidio del 04 de agosto, ignorando estúpidamente que tal como pudo observarse en videos, se trataba simplemente de una dispersión de dichos efectivos siguiendo la orden de romper filas impartida por su comandante al estallar sobre sus cabezas el dron que debió haber estallado sobre la tribuna principal de no haber sido interceptado exitosamente de forma electrónica por miembros de la misma FANB que tan aviesamente estaba criticando.

    •         73a Asamblea General de la ONU, 25 de septiembre de 2018

    En el mismo discurso que lo convirtió de inicio en el hazmerreír de la Asamblea, al decir muy seriamente y como el mentiroso compulsivo que es: “Estoy aquí para compartir los progresos extraordinarios que hemos logrado. En menos de dos años, mi Administración ha logrado más que casi cualquier Administración en la historia de nuestro país…” (5) y al mismo tiempo que reclamaba la no injerencia en los asuntos internos de su país, arremetía contra el nuestro al pronunciar frases de tan alto contenido injerencista como estas: “Hace no mucho Venezuela era uno de los países más ricos del planeta. Hoy el socialismo ha llevado este país a la bancarrota. El socialismo y comunismo han producido sufrimiento y corrupción”, así como también: “Pedimos a todos los países que se unan a pedir el restablecimiento de la democracia en Venezuela” (6).

    •         Sede de la ONU, 26 de septiembre 2018

    A su llegada a la sede, haciendo aflorar toda su neurosis, Trump señaló a un grupo de reporteros que lo abordaron: “que todas las opciones están sobre la mesa con respecto a Venezuela”; que había medidas “fuertes y menos fuertes”; al mismo tiempo que agregó con su habitual tono de burla y prepotencia, ustedes  “Ya saben lo que quiero decir con fuerte” (7).

    Declaraciones como éstas no hacen más que confirmar que Trump tomó la decisión de invadirnos al menos desde aquella reunión con los más altos funcionarios de su gabinete, celebrada en la Oficina Oval de la Casa Blanca el 10 de agosto de 2017, tal como lo señalásemos en nuestro artículo anterior (8).

    Si no dio la orden de invadir en esa oportunidad es porque fue temporalmente disuadido por funcionarios como el entonces canciller, Rex Tillerson y el entonces secretario de seguridad nacional, el general H.R. Mc Master, quienes argumentaron que tal intervención le costaría a Washington el apoyo de los gobiernos latinoamericanos, ganado con gran esfuerzo, sólo para sancionar al presidente Nicolás Maduro; y también porque su alto mando militar lo persuadió de la inconveniencia de asumir en solitario una intervención militar que guardaría muy poco parecido con las invasiones a Granada (1983) y Panamá (1980), como él lo estimaba, pero que sería comparable con la invasión a Irak en 2003, de la cual aún no han podido desligarse.

    Si no ha podido dar la orden de hacerlo hasta ahora es porque aún no ha podido lograr el apoyo de los gobiernos latinoamericanos que le son afectos para conformar la fuerza multiestatal necesaria; y es que a pesar de todos los halagos y amenazas  proferidas por los diferentes enviados de su administración sobre estos complacientes gobiernos, sólo los de Colombia y Guyana han mostrado su disposición a hacerlo, y el primero de ellos en medio de visibles marchas y contramarchas.

    También ha constituido un obstáculo para ejecutar la invasión el hecho de que formalmente debe contar con la aprobación del congreso de los Estados Unidos y la del Consejo de Seguridad de la ONU, donde habrá de enfrentar el veto de Rusia y China; aunque los casos de la invasión a Libia en 2011 y los severos bombardeos sobre Siria a lo largo de los últimos siete años, son demostración palpable de que los gobiernos del imperio a la hora de imponer sus aberrantes decisiones, sean demócratas o republicanos, sienten un profundo desprecio por la legalidad nacional e internacional.

    En días recientes, algunos de los miembros más conspicuos de la canalla mediática estadounidense como el New York Time, han insertado artículos como aquel que habla de la existencia de un grupo a lo interno de la administración Trump que se ha encargado de boicotear algunas de sus órdenes para evitar “inminentes daños” a su país, uno de cuyos miembros habría llegado incluso a plantear la posibilidad de invocar la enmienda 25a de la constitución, que abre las puertas a la destitución del presidente por razones de salud mental (9).

    Resulta evidente que no se trata ni mucho menos de una administración monolítica, sin embargo como a pesar de ello no he visto que en ese diario, ni en ningún otro medio, se hayan exteriorizado diferencias en torno a la posición sobre la que llaman “la crisis venezolana” y sus eventuales “soluciones”, me atrevo  a considerar que no existen contradicciones importantes ni en el seno de la administración Trump, ni en el seno del partido republicano sobre el trato ilegal y despiadado que dicha administración está dispensando a Venezuela, por el único “delito” de que aquí hemos decidido ser libres, por una abrumadora mayoría.

    Ya para finalizar esta parte del análisis debo decir que considero que en el mejor de los casos la opinión mayoritaria de los republicanos estadounidenses en relación con la decisión de Trump de invadirnos, pudiera ser coincidente con la de Fernando Cutz, ex asesor de seguridad suyo para asuntos de la América Latina, quien hace pocos días en una conferencia dictada en el centro de estudios “Wilson Center”, señalase que aunque no es ideal una intervención militar en Venezuela, no ve otra salida a la crisis que actualmente vive el país (10); para rematar diciendo esta lapidaria frase: “Con la anterior Administración había una cierta cautela. Trump dejó claro desde el primer día que Venezuela era una de sus prioridades. Se asumió que la calamidad en Venezuela era tal que había que actuar”, que viene a ser extremamente coincidente con buena parte de lo que hemos dicho hasta ahora.

    Antes de comenzar a analizar las posibles contradicciones existentes en el seno del otro pilar del bipartidismo estadounidense, que no es otro que el partido demócrata, considero oportuno tomar en consideración los siguientes hechos:

    •            Fue Barack Hussein Obama II, miembro del partido demócrata, 44° presidente de los Estados Unidos (2009-2017), quien suscribió en marzo del año 2015, la infamante Orden Ejecutiva que nos declara como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad interior de los Estados Unidos, cuyo más nefasto efecto ha sido el permitir que el gobierno gringo haya podido sancionarnos varias veces a su entera discreción, sin requerir la aprobación de su congreso. Siendo oportuno y necesario recordar además que no contento con haberla suscrito la renovó en marzo de 2016, a pesar de haberle reconocido personalmente al presidente Maduro y al plenario de la “VII Cumbre de las Américas”, celebrada en Panamá en abril de 2015, que había sido un error suscribirla, y finalmente le adelantó parte del trabajo a Trump al volverla a renovar en enero de 2017, poco antes de entregarle la presidencia de la nación.

     

    •            Fue Hillary Clinton, candidata demócrata derrotada por Trump en el 2016, quien siendo secretaria de estado de la administración Obama, viajase a Libia en octubre de 2011 para ordenar en sitio el extremadamente vesánico y cruel asesinato del Coronel Gadafi, para luego ufanarse a su regreso diciendo que ella “fue, vio y él (Gadafi) murió” (“We came, we saw, he died”), parafraseando estúpida y petulantemente al entonces general romano Julio César, quien a su regreso de una importante victoria militar dijese ante el Senado romano: “Vine, vi y vencí”, hace ya 21 siglos.

    Entrando ya en el tema debo comenzar diciendo que si bien ciertos miembros destacados de la canalla mediática estadounidense de reconocida tendencia demócrata, como lo son la agencia de noticias Bloomberg y el diario The New York Time, han filtrado a lo largo de este año varias informaciones relativas a la promoción de golpes de estado en Venezuela y hasta de la inminencia de una intervención  militar en nuestro país, en ningún momento han emitido juicios de valor sobre lo que son abiertas violaciones de la legalidad internacional ejecutadas por su gobierno, limitándose a lo sumo a decir que tales acciones pudieran causar inconvenientes a su país o pudiesen ser utilizadas por el presidente Maduro para apuntalar la revolución. Quien se tome el tiempo necesario para leer artículos tales como: “Bloomberg revela un supuesto golpe de Estado contra Maduro”  (12) y “Quédese fuera de Venezuela, Sr. Trump” (13), podrá comprobar la veracidad del planteamiento anterior.

    En la misma línea de estos artículos se produjeron a mitad de la semana pasada unas más que inquietantes declaraciones de Ralph Emanuel, exjefe de gabinete de la Casa Blanca de Barack Obama y actual alcalde de Chicago, contenidas en una entrevista concedida al periodista John Harwood de la cadena CNBC (14), multinacional mediática con 19 canales de televisión asociados en Estados Unidos y el resto del mundo, que ya refiriésemos en nuestro artículo anterior.

    En la citada entrevista Emanuel fue enfático en advertir que el presidente Donald Trump podría intervenir en Venezuela durante el próximo mes de octubre para desviar la atención de importantes problemas de su administración y obtener beneficios políticos que le garanticen la victoria en las elecciones del congreso que se celebrarán el 6 de noviembre de este año. “Nosotros tenemos una frase en este país: la sorpresa de octubre (…) creo que en estos momentos él (Trump) está buscando hacer cualquier cosa y hará cualquier cosa”, fue una de las frases pronunciadas por Emanuel para denunciar la inminencia de la intervención imperial en Venezuela. Como podrá observarse, este connotado vocero demócrata tampoco emite ningún juicio de valor sobre la ilegalidad de una acción como la que está denunciando, a la luz del derecho internacional.

    Siendo evidente que lo que este vocero y los medios antes señalados lo único que buscan es llevar votos demócratas a las legislativas de noviembre, con el propósito de obtener una mayoría en ambas cámaras que les permita iniciar y ejecutar el pretendido juicio político que conduzca a la defenestración de Trump, es que me permito concluir que tampoco en el partido demócrata estadounidense existen contradicciones importantes sobre el tema de las relaciones con Venezuela. Consideración que no debe resultar nada sorprendente a partir del hecho de que se trata de una organización política que ha demostrado ser igual de “excepcionalista” y de “monroista” que el partido republicano.

    La conclusión final debería ser que no podemos confiar “ni un tantico así”, como decía El Che, en ninguno de los exponentes del actual estatus estadounidense, por más florituras ideológicas que puedan desplegar al abordar cualquier eventual diálogo que pueda proponerse. Sólo me inspirarían confianza aquellos sectores avanzados del pueblo oprimido que, habiendo alcanzado una clara conciencia de clase, al parecer comienzan a hacer pininos para lograr su total redención. ¡Qué viva la muy incipiente revolución estadounidense!

    ¡Hasta la Victoria Siempre!

    ¡Patria o Muerte!

    ¡Venceremos!

    (1)    http://celippor.blogspot.com/2018/07/lamuy-peligrosa-neurosis-de-trump-con.html

    (2)    https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/no-permitire-que-estados-unidos-se-convierta-en-la-proxima-venezuela-trump-articulo-813583

    (3)    https://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/389163/trump-venezuela-maduro-golpe-militar

    (4)    https://venepress.com/article/Un-golpe-militar-contra-Maduro-podria-triunfar-rapidamente1537897325670

    (5)    https://www.aporrea.org/internacionales/n331963.html

    (6)    https://www.voanoticias.com/a/donald-trump-onu-anuncia-discurso-medidas-contra-venezuela-economia/4586196.html

    (7)    https://actualidad.rt.com/actualidad/289871-trump-venezuela-todas-opciones-estan- mesa?utm_source=browser&utm_medium=push_notifications&utm_campaign=push_notifications

    (8)    https://prensabolivariana.com/2018/09/28/colombia-y-guyana-habran-de-ser-las-puntas-de-lanza-de-la-intervencion-militar-del-imperio-en-venezuela/

    (9)    https://elpais.com/internacional/2018/09/05/estados_unidos/1536182585_836279.html

    (10)  https://venepress.com/article/Intervencion-militar-no-es-ideal-pero-no-veo-otra-salida1537827269196

    (11)  https://www.youtube.com/watch?v=Fgcd1ghag5Y

    (12)  https://expansion.mx/mundo/2018/09/13/quedese-fuera-de-venezuela-sr-trump-the-new-york-times

    (13)  https://expansion.mx/mundo/2018/09/13/quedese-fuera-de-venezuela-sr-trump-the-new-york-times

    (14)  https://es.panampost.com/orlando-avendano/2018/09/19/sorpresa-de-octubre-trump-venezuela/

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    EL HECHO MALDITO DEL PAÍS NEOLIBERAL

    Dom, 14/10/2018 - 11:38

    Por José Pablo Feinmann   ***

    Si hay algo claro en la política argentina es que el gobierno, el club judicial y los grandes medios de comunicación buscan denodadamente meter presa a Cristina Kirchner.

    Hasta se puede pensar que para ellos se trata del recurso casi mágico que habrá de solucionar todos los múltiples problemas que los acosan. Lo que creen es que esa prisión hasta les permitirá ganar las elecciones de 2019. Le disparan a CFK con toda la artillería que tienen. Si tanto esperan de esa medida carcelaria no es casual ni menor que busquen tan afanosamente conseguirla.

    De esto se pueden deducir ciertas conclusiones. Que, por ejemplo, el principal rival que el gobierno visualiza para la prolongación de su mandato es CFK, a quien Jorge Asís –en sus habitualmente atinados comentarios– llama “la Dra.” Asís fue su férreo oponente durante su gobierno, pero ahora se le acerca con respeto ante el devastador paisaje del oficialismo. Otra conclusión es que esa cuasi patética obsesividad del gobierno por ver a CFK entre rejas lo lleva a cometer errores gruesos. El allanamiento de la casa de Calafate fue grosero y brutal. Las excavaciones en el sur no encuentran nada. El mamotreto inquisitorial del juez Bonadío revela más empecinamiento y odio que justeza jurídica.

    A su vez, esta persecución abunda en el crecimiento de CFK en las encuestas. Algo resulta evidente: le tienen miedo. Es la principal opositora del gobierno Macri. Es este mismo gobierno el que así lo proclama. Lo hace por medio de la persecución a que la somete. Nadie le importa más. Se trata de destruirla a ella. Se trata de hacerle lo mismo que el gobierno de Brasil le ha hecho a Lula. La prisión del líder brasileño lo obligó a nombrar un reemplazante, que bajó considerablemente en las encuestas. Algo así se espera de la prisión de CFK. Pero Argentina es un país con sus propias leyes. Aquí, los perseguidos despiertan adhesión. Esto también se ve claramente. CFK aumenta su presencia popular a medida que el gobierno la designa como su principal enemiga.

    La CFK maldita se transforma en el Perón proscripto de esta etapa desangelada de la historia. No hay para comer, la gente no llega a fin de mes, los sin techo abundan en las calles, el dólar sube, no se puede pagar una deuda que se aumentó desaforadamente, la impericia del equipo gobernante despierta la angustia de la población, los que mandan trabajan para los que más tienen, la policía es temible, ¿cuál es la salida? Muy simple: ¿a qué temen ellos, los temibles? ¿A quién señalan como su enemigo, como su escollo tenaz? En una palabra: ¿cuál es el hecho maldito del país neoliberal? En estos tiempos en que la memoria de John William Cooke nos ha convocado otra vez será útil recordar que ese hombre de genio teórico y militante dijo del Perón injuriado, proscripto y víctima del exilio que era el hecho maldito del país burgués. Fue una coyuntura evidente que se tornó aún más clara por su brillante enunciación. ¿Cuál era el país burgués? El de los intentos también obsesivos por conseguir un país democrático al margen de Perón y el peronismo. Ya el decreto 4161 había prohibido nombrar a Perón, a Evita, al Partido Peronista, pasar la marcha partidaria y muchas cosas más. Se exhibían las joyas de Evita y los autos de Perón. A la salida había un tacho de basura: “Tire aquí su carnet de afiliado al Partido Peronista”. Así, con matices (importante es el caso de Illia que se preparaba para dar elecciones libres y por eso fue derrocado, porque las ganaría el peronismo) transcurrieron dieciocho años. La imagen salvadora de Perón creció enormemente. A toda una generación se la sofocó hasta llevarla a la violencia. El pueblo dijo que el líder volvería en un avión negro. Perón era la imposibilidad de la consolidación del país liberal y antiperonista. El país burgués. Cooke dijo: “El peronismo es el hecho maldito del país burgués”. Perón regresó y fueron dos millones y medio de seres esperanzados a buscarlo. A este Perón lo habían creado –desde el odio– sus enemigos. Algo semejante sucede hoy con Cristina Kirchner. Quieren demostrar que es ladrona y hasta asesina. No lo consiguen y tornan más fascinante su figura. Si el gobierno y sus aliados son el neoliberalismo, entonces Cristina Kirchner es el hecho maldito del país neoliberal.

    Habrá que prestar atención a ciertos sucesos que pueden producirse. Como son muy torpes y tienen mucho odio acaso sea posible que la encarcelen. En esa terrible encrucijada habrá dos países. El de los que salgan a la calle a repudiar la medida. El de los que busquen acercarse a ella para darle su afecto, su amor. Y el de las fuerzas represivas del gobierno. Patricia Bullrich y el mismo Macri ordenarán mano dura. Raúl Zaffaroni, que es un humanista, manifestó su preocupación. “Puede haber muertos”, dijo. Este gobierno ya tiene varios. Y no le importa. Hay que hacerlos responsables desde ya. Saben que el país joven y militante saldrá a la calle. Cuidado. No sean brutos ni brutales. Tiene su costo encarcelar a una militante querida por las bases. Las balas sólo conseguirán aumentar esa adhesión. Y Cristina empezará a gobernar desde la cárcel tal como Perón gobernó desde Madrid. Y los militantes (continuando la línea de quienes ayer decían nada sin Perón) dirán nada sin Cristina.

    Estos son hechos que se producirán al margen de nuestros deseos. No es ésta la historia que quisiéramos. Pero es la que sucederá si los errores y las necedades que el odio produce continúan.

    https://www.pagina12.com.ar/144032-el-hecho-maldito-del-pais-neoliberal

     

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    LO QUE CUENTAN LAS MUJERES SOBRE LA HISTORIA

    Dom, 14/10/2018 - 11:22



    Por Paula Schaller   ***

    La historia argentina contada por mujeres I y II (Ediciones B, marzo-mayo 2018) forman parte de una trilogía que pretende dar voz a las mujeres como sujetos en la historia nacional, abarcando en sus dos tomos publicados hasta ahora desde 1536 hasta 1861. Su objetivo es restituir a las mujeres su papel protagónico aportando a otro modo de hacer historia.

    En realidad, la apuesta por la restitución del lugar histórico de la mujer es de larga data. Se inscribe en la tradición de la historiografía sobre la mujer o de género que tomó relevancia a partir de la década del ‘70 con el auge del feminismo, por un lado, y de la historia social, por otro, donde el ascenso del activismo feminista en los países centrales con la llamada segunda ola motorizó una serie de interrogantes en clave histórica sobre el papel de la mujer. Esas inquietudes hallaron eco en el campo historiográfico con la historia social y el desplazamiento del estudio del espacio público hacia el ámbito de la vida privada y la dimensión socio-cultural. La denominada historia de las mentalidades y la historia desde abajo fueron algunos de los abordajes teóricos en los que se encarnó la visibilización de las mujeres. Fueron precursores en este sentido los aportes de la historiografía francesa, con trabajos como los de Michelle Perrot que abordó el rol de la mujer en la Francia del siglo XIX desde la perspectiva de la historia privada o de la vida cotidiana, o Arlette Farge, que abordó la relación entre poder y lo que llamó cultura femenina en el S. XVIII; y la historiografía anglosajona, con estudios destacados como los de la norteamericana Joan Scott que contribuyó a la formulación del concepto de género como categoría para el análisis histórico, postulando la necesidad de una metodología que permita dar cuenta del proceso de consolidación de la diferenciación genérica en la historia. Bajo la consigna “lo personal es político”, el feminismo de la segunda ola impulsó debates sobre la articulación entre lo privado y lo público y el rol del trabajo doméstico como garante de la reproducción social y la división sexual del trabajo.

    A nivel nacional, si desde los ‘50-‘60 penetró en el ámbito académico el influjo del marxismo británico y de la historiografía francesa de la mano de la Escuela de los Anales, con estudios pioneros sobre la participación de la mujer en el mundo del trabajo como Los trabajadores, de José Panettieri, o Las argentinas de ayer y de hoy, de Lilly Sosa de Newton el movimiento renovador de la historiografía se vio interrumpido por la última dictadura militar. Fue después de la recuperación democrática que comenzó a consolidarse una prolífica historiografía sobre las mujeres, despuntando los estudios de Dora Barrancos, con su más reciente Mujeres en la sociedad argentina: una historia de cinco siglos como aporte significativo.

    El libro de Margall y Manso aparece en el marco de un renovado interés por el feminismo con la emergencia del movimiento de mujeres y se distingue de la tradicional historiografía de la mujer por su carácter de investigación de divulgación histórica. Pretende hacer llegar el enfoque de la historiografía de la mujer a un público masivo, no familiarizado con las construcciones históricas, categorías ni debates historiográficos. Para esto, utilizan un lenguaje coloquial y parten del enfoque de la microhistoria, abordando problemáticas sociales generales como la primacía de lo masculino en el imaginario social y el lugar de la mujer en la sociedad colonial y post-colonial desde casos particulares que se visibilizan a través de documentos. Cada capítulo del libro se estructura en torno al análisis de un documento (trabajan con fuentes ya publicadas), donde la protagonista es una mujer independientemente de su pertenencia social, cuestión que para el abordaje de las autoras tiene poco peso. Conquistadoras, indígenas, esclavas, amas de casa, de la elite, combatientes en las guerras de independencia, periodistas, costureras, entre otras, que permiten ilustrar desde sus historias aspectos de una trama social más general. El libro no aporta fuentes inéditas sino que trabaja con fuentes ya publicadas, con lo que no amplía el acervo documental existente.

    En el primer tomo –que abarca desde 1536, con la llegada de Pedro de Mendoza al Río de La Plata, pasando por la Revolución de Mayo de 1810 y la posterior independencia, hasta 1820 con la disolución del Directorio–, las mujeres aparecen esencialmente a través de archivos judiciales, siendo sujetos de procesos que las tuvieron como acusadas o víctimas. Encontramos, entre otras, denuncias judiciales de mujeres que sufrieron violencia por parte de sus maridos o padres, mostrando que si bien la violencia era un hecho cotidiano y tolerado dentro de los usos y costumbres de la sociedad patriarcal colonial y post-colonial en que la mujer soltera estaba bajo la égida de la autoridad paterna y la casada bajo autoridad del marido, hubo casos de mujeres que se rebelaron y tuvieron acceso a instancias de denuncia formal.

    En el segundo tomo, que comienza con las consecuencias de la disolución del poder central en 1820, abarcando las guerras civiles y los años del rosismo para concluir en 1861 con la batalla de Pavón la mujer comienza a aparecer tanto en cartas privadas como, particularmente, a través de la prensa escrita. El lugar de relevancia conquistado por el periodismo como vehículo de la acción política en el contexto de las guerras civiles y las reformas rivadavianas en Buenos Aires, permitió a la mujer acceder a cierto lugar de publicidad de su voz. En función de esto, el segundo tomo está atravesado por la tensión entre lo público y lo privado, visibilizando los modos en los que fue emergiendo dentro de aquella sociedad patriarcal la posibilidad de una vida pública para la mujer.

    La politización de la mujer

    Dentro de las políticas liberales en Buenos Aires impulsadas por Rivadavia entre 1821 y 1824 bajo la gobernación de Martín Rodríguez estuvo la reforma del clero, que implicó la supresión el fuero eclesiástico, la eliminación de la institución medieval del diezmo, el establecimiento del financiamiento estatal del culto católico (que continúa hasta nuestros días) y la supresión de órdenes del clero regular, cuyas posesiones fueron confiscadas por la provincia.

    Esto llevó a que parte de las funciones realizadas por la Iglesia fuesen absorbidas por el Estado provincial. La creación de la Sociedad de Beneficencia en 1823 con el objetivo de fomentar la educación femenina marcó la posibilidad, por primera vez, de ejercicio de la función pública por parte de las mujeres de la alta sociedad.

    Margall y Manso destacan que el hecho de que la mujer fuese llamada a ocupar una función pública de esta naturaleza era algo muy inusual para la época no sólo en el Río de La Plata sino en el mundo, aún después de la Revolución Francesa. No es casual, por otra parte, que la función a la que convocó el Estado a las mujeres haya sido una extensión de las propias tareas domésticas que comenzaban a socializarse, marcando una impronta que se extiende hasta nuestros días: la alta feminización de esas labores.

    A su vez, con el impulso renovador de las reformas culturales rivadavianas se incrementó la cantidad de publicaciones, entre ellas revistas y periódicos que publicaban cartas de lectores, tanto hombres como mujeres, opinando sobre diversos temas de la realidad social y política. Margall y Manso señalan que esas cartas, aunque firmadas muchas veces con nombre falso, pueden considerarse la primera oportunidad que tuvieron las mujeres de expresarse directamente, sin la mediación masculina. Incluso en 1830 comenzó a publicarse La Aljaba, primera revista para mujeres dirigida por una mujer: Petrona Rosende de Sierra, considerada la primera mujer periodista del Río de la Plata, que abordaba asiduamente, entre otros, temas relativos a la actualidad política. El libro permite ver que la politización de las mujeres fue un fenómeno en ascenso en el contexto de la Revolución de Mayo (donde comenzó a darse una politización del hogar como lugar de reunión y recepción de partidarios políticos), las guerras de independencia y las subsiguientes guerras civiles, surgiendo entre sectores de mujeres no solo voluntad de incidir en los destinos de la política sino incluso cuestionamientos a su falta de derechos políticos. Para las elecciones a la Sala de Representantes de la provincia de Buenos Aires en 1933 se publicó en La Gaceta Mercantil una carta anónima firmada por “las porteñas federales” proponiendo una lista de candidatos, y señalando:

    … si vuestra injusticia nos privó del derecho que el pacto social nos concedía de tener voto activo y aun pasivo en la elección de los ciudadanos que deben representarnos, no podrá impedirnos el que manifestemos por medio de la prensa nuestra opinión sobre un asunto que nos interesa tanto como a vosotros.

    Las autoras señalan que la carta adquiere ribetes casi feministas:

    Felizmente, se aproxima la época en que recobrando el bello sexo sus derechos primitivos, salga de una vez del anonimato en que ha vivido. Nuestros nietos, o quizás nuestros hijos verán una mitad de los asientos de la Sala de la provincia ocupados por mujeres que darán lustre a su patria.

    En este camino se inscribe la publicación Álbum de Señoritas, dirigida por Juana Manso en 1854 luego de caído Rosas. Desde esas páginas, se llamaba a la emancipación moral de la mujer, es decir, a su conquista de derechos civiles:

    … en cuanto a Europa y Estados Unidos, la emancipación de la mujer es un hecho al que hace bien pocos meses ha puesto el sello la legislación inglesa, premiando abogados que revisasen las antiguas leyes y que presentasen otras, defensoras de la mujer. […] La sociedad es el hombre: él solo ha escrito las leyes de los pueblos, sus códigos; por consiguiente, ha reservado toda la supremacía para sí […] ¿Por qué reducir [a la mujer] al estado de la hembra cuya única misión es perpetuar la raza? ¿Por qué cerrarles las veredas de la ciencia, de las artes, de la industria, y hasta del trabajo […]?

    El poder sobre el cuerpo femenino

    Otro de los aspectos que permite analizar el libro es el tratamiento social del cuerpo femenino, entendido como ámbito misterioso y que debía permanecer oculto. Esta acepción social, sumado a que tanto en la sociedad colonial como en las primeras décadas de la post-colonial no se había impuesto aún en el ámbito médico el higienismo y los hospitales eran focos de infección donde se recurría en casos de extrema necesidad, llevaron a que el parto estuviese recluido al ámbito doméstico. Su realización dependía de las comadronas, mujeres de los sectores populares que poseían saberes prácticos transmitidos por otras mujeres, y eran altos los niveles de mortandad. Con las reformas rivadavianas y el avance de la ciencia médica como saber jerarquizado, se crearon nuevas instituciones sanitarias y el parto fue progresivamente arrancado del secretismo doméstico para ser llevado a la esfera de las discusiones socio-políticas e intelectuales, en el contexto del avance de las corrientes higienistas en medicina. Esto implicó, señalan Margall y Manso, una disputa entre el ámbito público y el saber médico, exclusivamente masculinos, y el ámbito privado y el conocimiento empírico de las comadronas, como ámbito de lo femenino. El resultado fue la transmisión de un conjunto de prejuicios sociales por parte de la institución y el quehacer médico, que incorporaron la realización del parto en los hospitales pero bajo la categoría de enfermedad. El cuerpo de la mujer, aún con el lento avance de concepciones médicas modernas, siguió siendo objeto de estigmatizaciones y tabúes duraderos, como lo demuestra el debate actual sobre el aborto legal que pone en discusión el acceso integral de la mujer a la salud pública y el ejercicio de la soberanía sobre su propio cuerpo que resta conquistar.

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