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    VENEZUELA: NO ES TIEMPO DE CHÁCHARAS, SINO DE SOLUCIONAR LA GRAVE CRISIS

    Mar, 05/06/2018 - 16:40




    Por Aram Aharonian ***

    Con una holgada victoria, el presidente Nicolás Maduro, logró su reelección en un escenario dramático, de guerra económica, con un pueblo carente de alimentos, medicinas, transporte público, dinero en efectivo, con la impunidad de una galopante corrupción, y atemorizado por las amenazas de intervención extranjera.

    Pero igual salió a votar. La victoria del 20 de mayo es el cuarto cheque en blanco que el pueblo le expide al sistema político para que haga lo que debe hacer. Es un voto de confianza, expedido en duras y amargas condiciones de escasez e inseguridad, suscrito para que se las resuelva, y no para que se las ignore o sirvan como promesas de la próxima campaña, señala Luis Britto García, el mayor intelectual venezolano.

    Britto hace una serie de señalamientos al gobierno y señala que el repunte del crudo a 67,15 dólares por barril vuelve a dotar de piso económico para recuperar la producción, y de medios para asegurar un presente tolerable y un espléndido futuro. Cuando el gobierno se muestra incapaz de atender las demandas de los gobernados, la crisis económica y social deviene crisis política, dice.

    “No puedo aquí engañar a nadie
    , (las sanciones) nos van a crear graves dificultades, dolorosas dificultades que vamos a enfrentar paulatinamente y las vamos a superar y las vamos a derrotar”, dijo el reelecto presidente Nicolás Maduro en su mensaje ante la Asamblea Constituyente, donde colgó el triunfalismo por un rato para aceptar el predecible agravamiento de la situación económica y social.

    “Vengo con el espíritu del futuro, de la construcción de lo nuevo, Venezuela necesita un nuevo comienzo en revolución, con revolución y para hacer revolución, escuchemos bien el clamor de un pueblo y también sus silencios
    (¿el 54% que no ejerció su voto), aprendamos a escuchar los silencios y el clamor del pueblo”, agregó.

    Según los datos oficiales votó el 46%, bastante menos que lo tradicional para ese país, pero en un nivel semejante al que tuvieron las últimas elecciones de Chile y Colombia. En estas elecciones el bolivarianismo perdió unos dos millones de votos respecto a sus mejores elecciones, de los años 2012 y 2013.

    La liberación del espía

    La liberación del espía estadounidense Joshua Holt se oficializó tras una reunión entre Maduro y el republicano Bob Corker, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, tras meses de negociaciones con congresistas estadounidenses (Dick Durban, Caleb McCarry, entre otros), y parece dibujar un nuevo momento en las tensas relaciones binacionales. McCarry y Maduro integraron hace 16 años el Grupo de Boston de legisladores de ambos países, tras el golpe de 2002.

    La medida -con la cual Venezuela obtiene tiempo político-, se enmarca en la primera línea de acción anunciada por y corresponde al inicio de un nuevo proceso de diálogo, y sucede a la expulsión del encargado de negocios, Todd Robinson, y del jefe político de la embajada, Brian Naranjo, como respuesta a nuevas sanciones de la Administración Trump.

    La liberación de Holt, que se logra por el tácito reconocimiento de la legalidad del gobierno venezolano, parece haber logrado un freno parcial de las nuevas acciones coercitivas que se anunciaban como respuesta inmediata al triunfo electoral de Maduro y que suponían presiones contra Rusia y China.

    La sorpresiva negociación alcanzó al senador Marco Rubio, furibundo anticubano y antivenezolano, al secretario de Estado Mike Pompeo, y hasta al vicepresidente Mike Pence, quienes tomaron distancia de Corker afirmando que las sanciones seguirían, quizá sorprendidos por la creación de un canal alternativo fuera de su control. La negociación de Corker desplazó del escenario a los viajeros opositores, que intentan fungir como mediadores (con Washington), y a sus financistas y guionistas.

    Las líneas de Maduro, ¿y el proyecto?
    “Lo primero que llamo es a la transformación del liderazgo de la Revolución…  No estamos haciendo lo suficiente, no lo estamos haciendo bien… Hace falta una gran rectificación profunda, un aprendizaje profundo, hacer las cosas de nuevo y mejor más allá de la consigna, del aplauso, no estamos haciendo las cosas bien y tenemos que cambiar este país, pero tenemos que empezar por nosotros”
    , dijo Maduro en su discurso ante la ANC. Algunos de los presentes se mostraron nerviosos..

    Una vez reelecto, Maduro parece decidido a afianzar su liderazgo marcando distancia de la figura de Hugo Chávez, lo quedó evidente en una campaña electoral deschavizada y no sería nada sorpresiva que haga cambios en el gabinete y otros espacios de poder, abriéndola la puerta a la generación de su hijo del mismo nombre, y dejar de usar la herencia del Comandante.

    Y esbozó seis líneas, el anuncio de otro catálogo de buenas intenciones que parece más un maquillaje que un cambio radical, que un gran viraje hacia un proyecto desconocido. La primera, la del diálogo nacional y la pacificación, y la segunda de avance hacia un acuerdo económico con los sectores empresariales y productivos, públicos, mixtos y privados para lograr la estabilización de la economía (¿con quién, para qué?). Ambos debieran mostrar elementos tácticos, claros, para el mediano plazo, que permitan respirar a la ciudadanía y marquen un sendero a seguir que conduzca hacia la luz al final un túnel en apagón.

    Para conjurar los peligros de la situación nacional y las amenazas externas es necesario construir un esquema de cohabitación entre los factores en pugna por el poder, ya que ninguno de ellos dispone de la fuerza suficiente para ser considerado como hegemónico ni está en condiciones de plasmar un programa de largo plazo. Las circunstancias obligan, por lo tanto, a retomar la negociación, señala el politólogo Leopoldo Puchi.

    Pero le corresponde al gobierno desatar los nudos explosivos de la economía y la política, impulsando la producción nacional en el área industrial y agrícola y detener la hiperinflación a través de un programa macroeconómico que incluya la autorización para que el sector privado utilice sus divisas para la importación de insumos y bienes de consumo, añade.

    La tercera línea de acción propone “una lucha renovada y frontal contra todas las formas de corrupción y por el surgimiento de una nueva ética”, que debiera comenzar por investigar la extracción de 600 mil millones de dólares del Estado hacia cuentas privadas en el exterior. La cuarta línea se refiere a medidas sociales necesarias, que buscan ayudar al pueblo a sobrellevar la carga de las dificultades, como el Carnet de la Patria y el programa Hogares de la Patria., o sea la insistencia en soluciones paliativas y no estructurales

    La quinta línea -que cuando Chávez era siempre la primera- es la Defensa de Venezuela, y dejó la duda si era considerado un problema político o militar. La sexta línea se refiere a buscar el socialismo para consolidar la paz del pueblo, que parece ser expuesta para complacer a aquellos sectores, nacionales y latinoamericanos, que reivindican volver a ese camino.

    Mientras Maduro convoca a “una nueva jornada de diálogo permanente y de reconciliación” con todos los sectores políticos, sociales y económicos del país; Henri  Falcón, en un segundo lejano lugar, cuestiona y desconoce el proceso electoral, dando así, tardíamente, la razón a la estrategia abstencionista de la oposición.

    Para algunos la abstención es una suerte de marginación, pero puede obedecer a la conducta electoral más o menos previsible de la oposición; y también al crítico contexto en el cual se realizan los comicios, donde se encuentran  las causas del descenso del voto por Maduro.

    ¿Tropicalismo?

    A muchos, sobre todo en el exterior, es inexplicable que, en medio de la actual situación, haya sido reelecto maduro, cuando Venezuela tiene una hiperinflación que –este mes- ronda el 13.000% anual, faltan alimentos y medicamentos, se produce un desangramiento diario por la emigración, en busca de nuevos horizontes.

    El triunfo de Maduro fue posible por un pueblo que resistió al Golpe de Estado de 2002; que, a pesar de todos los errores, fue formado en la mística de construir otra realidad con mayor dignidad y a la que no está dispuesto a renunciar.

    Ese pueblo ahora no acepta que los sectores dominantes y/o el poder del imperialismo derroten la autoestima construida, y le dio a los actuales gobernantes una última oportunidad para que se desprendan de quienes vienen dañando su sacrificio, haciendo realidad los sueños que todavía los mantienen en pie.

    El Gobierno va a tratar de mostrar acciones de cambio para rescatar algo de confianza interna, y para ello no basta otra declaración del Presidente quien, obviamente, va a tratar de mostrar cambios, profundos o cosméticos -él y sus asesores sabrán-, en busca de los equilibrios políticos internos y el respeto en la relación internacional.

    Y Maduro corre con una gran ventaja: no tendrá elecciones presidenciales por seis años y medio, lo que a él le debiera dar tranquilidad para esbozar un proyecto en el tiempo. Pero, por el otro lado, ni el chavismo no madurista ni la oposición podrán apostar a una estrategia electoral, y ahí es que surgen los fantasmas.

    Si el pueblo no percibe soluciones en el corto y mediano plazo, la presión puede llegar a ser muy grande, capaz de fracturar al bolivarianismo civil y castrense y, con una opción electoral clausurada, obligaría a buscar otras soluciones.


    La generación de relevo

    De los 31 ministerios con que cuenta actualmente el Ejecutivo, muy probablemente Maduro cambie a muchos de sus titulares, para marcar su distancia del chavismo, lo que no significará mucho sin un proyecto coherente. La gente reclama gente nueva, que no necesariamente deben ser del Movimiento Somos Venezuela MSV), creado por Maduro en esta etapa de superación del chavismo, según le propusieron sus asesores extranjeros.

    Las informaciones desde el palacio Miraflores hablan de nepotismo, con el nombramiento de Nicolás Maduro Guerra, hijo de presidente, en el despacho de la Presidencia o en la cartera de Juventud y Deporte, para el cual también se postulan Alexander Vargas y la cantautora y actual constituyente Rodbexa Poleo.

    Integrantes del MSV, son las hermanas Luz María y Carolina Escarrá, hijas del fallecido jurista y diputado Carlos Escarrá, y aspiran a altos cargos en la Cancillería, mientras Ricardo Sánchez, convertido no hace mucho al chavismo y Carlos Vargas, Superintendente de la Criptomoneda, son evaluados para ocupar la cartera de Economía y Finanzas, hoy en manos de una ficha de Maduro, Simón Zerpa.

    El portal supuestonegado.com, señala que Winston Vallenilla (Presidente de Tves), Roberto Mesutti (titular de la Casa del Artista) y Roque Valero, actual constituyente, son candidatos al ministerio de Cultura, mientras que Orlando Camacho, vocero de los empresarios que apoyan a Maduro desde 2013, desea la cartera de Industria y Comercio.

    Dos nombres importantes en el armado de MSV son los hermanos Rodríguez, Jorge y Delcy. Tras ser presidente del Consejo Nacional Electoral y alcalde de Caracas por dos períodos, recién entró al gabinete presidencial con su nombramiento en la cartera de Comunicación. Delcy, presidenta de la Asamblea Constituyente y excanciller…y también presidenta del MSV, puede aspirar a ocupar la Vicepresidencia ejecutiva, ubicándose en el primer escalón de la sucesión presidencial.

    Las áreas estratégicas y las Fuerzas Armadas

    Once de los 31 ministerios -de áreas estratégicas como alimentación; construcción de viviendas y obras de gran envergadura; energía (eléctrica, petrolera, minas) y transporte- están controlados por militares, tanto activos como retirados: Despacho, Interior y Justicia, Defensa, Agricultura y tierras, Pesca y acuicultura, Hábitat y vivienda, Ecosocialismo, Petróleo, Obras públicas, Transporte terrestre, Electricidad.

    Una de las preguntas sin respuesta por ahora es si dará Maduro más protagonismo y poder al ala militar en el gobierno. Se habla del general Carlos Osorio en la Vicepresidencia, lo que marcaría la presencia castrense en el área política y la posibilidades de que otras áreas estratégicas, como Economía y Desarrollo minero también queden en manos militares.

    ¿Quién es la oposición?

    El pueblo votó – dice Carlos Manuel Rodríguez- esperando propuestas del presidente reelecto para solucionar los ingentes problemas ocasionado por la guerra económica, los errores cometidos durante 2014-2018 y las debilidades del gobierno para avanzar en el proceso revolucionario (profundizar las transformaciones económico-sociales) y en lo referido a la soberanía popular, fortalecimiento político, pero sobre todo para establecer mecanismos que impulsen la seguridad agroalimentaria, de salud, industrial y personal.

    No votó, agrega, para seguir oyendo chácharas, discursitos latosos, sin ofertas reales ni concretas, sin propuestas que permitan abordar desde ya los problemas y elaborar sus soluciones de manera pronta y efectiva; ni para que sigan los mismos burócratas enriqueciéndose con los dólares del pueblo, derrochando el erario público, disfrutando de lujos, hoteles suntuosos, altas comisiones sin que se vea los resultados a su gestión.

    “El liderazgo de la Mesa de Unidad Democrática tiene 19 años de fracasos”
    , sentenció el joven dirigente del partido socialcristiano Copei Pedro Pablo Fernández, retratando . fielmente el proceso de reveses y derrotas de los partidos y dirigentes de oposición, sin atisbo de esfuerzo o interés alguno por la reflexión y la autocrítica, dependientes de las orientaciones del exterior.

    Va a ser difícil superar la desarticulación de la oposición que, sostenida por Washington, Bogotá y Madrid, desplegó un feroz golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez en 2002 y una desestabilización terrorista desde 2014, que duró varios meses y que significó muchos muertos. Esa oposición quedó totalmente a merced de las decisiones de sus padrinos, patrocinantes, guionistas y financistas externos (el gobierno estadounidense, la OEA, el Grupo de Lima, sectores de la Unión Europea).

    Y cuando se creía que Henry Falcón podían conformar un nuevo liderazgo en la oposición, asumieron posiciones que buscan el perdón de la MUD. Los espacios están abiertos, pero el liderazgo opositor está vacío y, quizá por eso, tienen una oportunidad los outsiders, los líderes nuevos que los viejos dinosaurios no dejan aparecer.

    El pueblo está cansado y su paciencia tiene un límite, como lo demostró en 1989 cuando salió a la calle contra el ajuste del FMI y Carlos Andrés Pérez… y cuando el 13 de abril de 2002 tomó nuevamente las calles para exigir que los golpistas restituyeran a su presidente constitucional. Ese pueblo que aún recuerda que Chávez los hizo sujetos de política (y no meros objetos de ella), no va a esperar seis años y medio: puede decir basta en cualquier momento.

    ***
    Periodista y comunicólogo uruguayo. Mágister en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

    http://estrategia.la/2018/05/31/venezuela-no-es-tiempo-de-chacharas-sino-de-solucionar-la-grave-crisis/

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    ¡ALERTA CON LO QUE PUEDAN ACORDAR EN LA 48° ASAMBLEA GENERAL DE LA OEA!

    Mar, 05/06/2018 - 16:28


    Carlos E. Lippo ***

    “En nuestra opinión, la OEA desde su fundación fue, es y será un instrumento de dominación imperialista y ninguna reforma podría cambiar su naturaleza o historia”.Raúl Castro Ruz

    Como es sabido por muchos, la exclusión de Cuba del sistema interamericano fue acordada el 31 de enero de 1962 en el seno de la Octava Conferencia de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, celebrada en Punta del Este, Uruguay, bajo la excusa de que el gobierno de la isla quebrantaba la unidad y la solidaridad del hemisferio, por haberse declarado de ideología marxista leninista en pleno y legítimo ejercicio de su soberanía.

    Sin embargo, habrán de ser menos los que saben que la citada conferencia fue convocada a solicitud del gobierno del Perú por instrucciones del entonces presidente Manuel Prado Ugarte, impartidas a su  representante permanente en la organización, durante una visita a Washington en octubre de 1961 que, “curiosamente” le sirviese para  gestionar la concesión de un crédito por 99 millones de dólares(1).

    De igual forma, trascendió en aquellos días que el 03 de enero de 1962, a unos 20 días de iniciarse el funesto evento, la Casa Blanca anunció un proyecto  destinado a entregar 15 millones de dólares a los gobiernos de Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador, con destino a la producción de café; siendo oportuno señalar que en aquellos días el periódico “Adelante” de Costa Rica, comentó en relación a este proyecto gringo, que se trataba de un chantaje y un soborno en vísperas de la Conferencia de Punta del Este, dirigido a estabilizar el mercado de un producto cuyos precios habían sido apreciablemente dañados precisamente por los grandes importadores  radicados en los Estados Unidos.

    Pero no pararon aquí los sobornos del imperio destinados a obtener el apoyo necesario para satisfacer su capricho de expulsar a Cuba de la OEA, y es que poco antes de iniciada la reunión, habiéndose conformado un grupo integrado por Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia, Chile, México, Haití y Honduras, que buscaba contener la iniciativa sancionatoria liderada por Estados Unidos, Colombia y Venezuela, “un cañonazo de billetes verdes” disparado por el gobierno del presidente Kennedy logró que el Haití del vesánico dictador François Duvalier cambiara su posición y que en consecuencia este grupo se quebrara(2), llevando al fracaso tan loable iniciativa.

    En aquellos días la OEA estaba integrada por 21 estados, de manera que la mayoría calificada (2/3 ó 66,66 %) necesaria para acordar la expulsión era de 14 votos, que finalmente se obtuvo, con 6 abstenciones (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador y México) y 1 voto en contra, el de la representación de Cuba. Para finalizar, resulta conveniente apuntar que la Conferencia fue presidida por el embajador de Uruguay, José Antonio Mora Otero, y tuvo que ser celebrada en el casino de un hotel de playa y no en la capital Montevideo, ante los fundados temores del gobierno de entonces a una natural repulsa del noble y aguerrido pueblo uruguayo.

    La 39° Asamblea General celebrada en San Pedro Sula (Honduras) en junio de 2009(3), aprobó por aclamación el reingreso de Cuba a la organización y por este motivo, aunque este estado insular no sólo que no se ha incorporado aún, sino que su gobierno no ha dado señal alguna de querer hacerlo, el número actual de estados miembros de la OEA es de 35 y por ende la mayoría calificada ha sido establecida en 23 miembros.

    Comenzando a entrar en materia debo decir que la 48° Asamblea General de la OEA habrá de celebrarse durante los días 04 y 05 de junio en la mismísima ciudad capital del imperio; una sede propuesta lacayunamente por el canciller de Méjico, Luis Videgaray, para conmemorar el 70° aniversario de este ministerio de colonias gringo, en ocasión de la sesión de clausura de la 69° Asamblea, que hubo de ser celebrada en la ciudad balneario de Cancún ante las esperadas protestas populares que habrían de producirse en caso de que se hubiese celebrado en Ciudad de Méjico; siendo oportuno señalar que tanto en esta Asamblea, como en la anterior celebrada en República Dominicana, aunque se trató el “tema Venezuela”, aun sin estar incluido en las respectivas agendas, no le fue posible al imperio aprobar  ninguna decisión en nuestra contra, por no haber podido alcanzar la mayoría calificada de 23 votos.

    Para esta Asamblea si ha sido incluida en agenda la “situación de Venezuela”, a proposición de los Estados Unidos y de los gobiernos cipayos del llamado Grupo de Lima (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Paraguay, Perú y Santa Lucía); según la agencia EFE(4), el documento de solicitud suscrito por los países antes mencionados, que sólo pide que “la situación en Venezuela sea incluida para su consideración” en el temario de la Asamblea, fue aprobado el 02 de mayo en una reunión de la comisión preparatoria del evento, con 19 apoyos, 5 abstenciones y 6 votos en contra, siendo de suponerse que los 4 miembros activos restantes no asistieron a la votación. Aunque el temario debe aún ser aprobado por mayoría simple por la propia Asamblea General en su primera plenaria, es obvio que dada la correlación actual de fuerzas será aprobado sin mayores trámites.

    Resulta oportuno y conveniente apuntar que Carlos Trujillo, un estadounidense de origen cubano quien es el nuevo representante permanente del imperio en la OEA ha expresado opiniones decididamente hostiles hacia Venezuela desde el propio acto de juramentación de su cargo, a la salida del cual declaró a los periodistas que Venezuela no debería estar en la organización ni debería tampoco irse de ella voluntariamente, en clara alusión a la solicitud de retiro introducida por Venezuela el 28 de abril del año pasado, que habrá de materializarse en el 2019 en esa misma fecha, porque a su juicio no respeta ni la democracia ni los derechos humanos.

    Así mismo, este pichón de halcón ha señalado que en el seno de la OEA se está trabajando en una resolución de condena al gobierno de Nicolás Maduro por no permitir la entrada de ayuda humanitaria, llegando al extremo de afirmar que varios países coinciden con Estados Unidos en la necesidad de incluir una condena a Maduro y su gobierno en una resolución en la 48° Asamblea General, aunque sin decir cuáles ni cuántos. En efecto, con el tono prepotente empleado por los diplomáticos del imperio cuando se dirigen a alguno de sus socios menores, dijo en la misma ocasión:

    “Las cosas tienen que cambiar y no vamos a seguir aceptando que pase el tiempo”, para rematar señalando en tono altisonante: “Los Estados Unidos y varios países dicen que no es opcional en este momento: tienen que aceptar la ayuda humanitaria”.

    En verdad considero que el imperio sigue sin contar con los 23 votos necesarios para expulsarnos o imponernos algún tipo de sanciones en el seno de la OEA, ya que desde el año pasado no han logrado obtener más de 19 votos y eso para decisiones mucho menos trascendentes; no obstante, nunca se puede descartar que al igual que en el pasado, una serie de “cañonazos de billetes verdes”, logren quebrar la voluntad de algunos de nuestros socios en el proyecto Petrocaribe o hasta de alguno de los miembros del ALBA-TCP que lleva ya más de un año haciéndole carantoñas al imperio.

    A mi juicio lo más probable es que en el seno de la Asamblea se trate de soliviantar a la mayor cantidad posible de países del área, suscritores del “Estatuto de Roma”, para que acusen al presidente Maduro ante la Corte Penal Internacional, haciendo suyo el más reciente de los esperpentos del secretario Almagro en contra de Venezuela, cual es el informe que encargase a un grupo de “expertos” en DD. HH., para intentar demostrar que existe un “fundamento razonable” para considerar que el gobierno revolucionario ha cometido crímenes de lesa humanidad(5), ya que la OEA como cuerpo colegiado no estaría facultado para hacerlo, aunque si podría hacerlo Almagro a título personal.

    La iniciativa anterior pudiera estar apoyada por lo que en definitiva se logre acordar en ese verdadero teatro del absurdo convocado por el congreso nacional colombiano(6), con la anuencia de la Asamblea Nacional en desacato y el parlamento de la Unión Europea, para ser escenificado en la ciudad fronteriza colombiana de Cúcuta el día 01 de junio, llevando el pomposo nombre de “Encuentro de Congresos de América Latina por Venezuela”; en apoyo de la tesis anterior puedo señalar que mientras me dedico a terminar de escribir estas líneas, ya el representante Colombiano Rodrigo Lara Restrepo ha señalado que: ​

    “Debemos pedir que se suspenda a la dictadura de la OEA, aquí no hay lugar para ambigüedades, la libertad volverá a la tierra del libertador, sabemos que unidos, en una sola voluntad podemos hacer lo posible para lograr un cambio en Venezuela”(7).

    Debo decir sin embargo que considero que todas estas iniciativas que pudiésemos llamar de carácter diplomático, enmarcadas en la agenda oficial de la reunión, no son más que juegos pirotécnicos si se les compara con el verdadero objetivo de la 48° Asamblea, inmerso en su agenda oculta, que no sería otro que afinar los compromisos que se han venido estableciendo desde poco más de un año para conformar la fuerza multiestatal invasora de nuestro territorio, tal como se hizo con la invasión a la Guatemala de Jacobo Arbenz, coordinada soterradamente por el propio secretario de estado John Foster Dulles, en la X Conferencia Interamericana celebrada en Caracas entre el 01 y el 28 de marzo de 1954, aunque lo que realmente se sometió a votación y fue aprobado en esa instancia, con el voto en contra de Guatemala y las abstenciones de Méjico y la Argentina, fue una condena muy general al comunismo internacional y una convocatoria a una Reunión de Consulta de Cancilleres para la adopción de medidas concretas(8), que nunca se celebró con ese propósito.

    En demostración inequívoca de lo anterior puedo citar una reunión de efectivos militares del Comando Sur y países aliados de los Estados Unidos, celebrada en Panamá el pasado 17 de mayo, bajo los auspicios del “MARFORSOUTH” (US Marine Corps Forces, South), con el propósito de elaborar un plan de acción para unas presuntas maniobras aeronavales destinadas a intervenir en una nación latinoamericana que estaría representando una supuesta amenaza para la seguridad de la región y de los Estados Unidos(9).

    Dichas maniobras que estarían comandadas por el General Robert Neller (veterano de la invasión a Panamá en 1989 y de la guerra de Irak)  y el Mayor General David Bellón (actual comandante de MarForSouth), un par de halcones militares que vienen de haber sostenido conversaciones con líderes militares de más de veinte países de Latinoamérica durante la “VII Conferencia de Líderes de Infantería de Marina de las Américas 2018”(10), celebrada en Paraguay entre el 12 y el 16 de marzo del presente año, suponen entre otras cosas la unificación de fuerzas de infantería de Colombia con Marines norteamericanos para conformar una fuerza conjunta de tarea especial para operaciones aéreas y navales subordinada al Comando Sur, lo que vendría a confirmar el papel protagónico del ejército colombiano, que tantas veces hemos señalado en artículos anteriores, en una eventual intervención militar a nuestro país.

    Para tener idea del grado de peligrosidad que representa una amenaza como ésta basta con considerar que el Cuerpo de Marines “MARFORSOUTH”, conformado por 47.000 efectivos, posee la capacidad de introducirse en un campo de batalla y combatir sin la ayuda externa de sus fuerzas armadas, por un período de 60 días.

    Somos un pueblo de paz pero ante una amenaza como ésta debemos decir con plena convicción, parafraseando al Comandante Fidel Castro: Si los yanquis intentan destruir la Revolución Bolivariana por la fuerza, ¡no encontrarán aquí su Guatemala, sino que encontrarán aquí su Waterloo!

    ¡Hasta la Victoria Siempre!

    ¡Patria o muerte!

    ¡Venceremos!

    (1)

    ​​

    http://cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/4391-%C2%BFpor-que-cuba-rechaza-volver-a-la-oea

    (2)
    http://www.montevideo.com.uy/Noticias/La-expulsion-de-Cuba-en-Punta-del-Este-uc267404#

    (3)
    http://eldia.com.do/la-oea-aprueba-el-reingreso-de-cuba/

    (4)
    http://www.eluniversal.com/internacional/8076/aprueba-discutir-situacion-venezuela-asamblea-general#

    (5)
    https://www.aporrea.org/ddhh/n325876.html

    (6) http://www.noticierodigital.com/2018/05/an-sesionara-cucuta-parlamentarios-latinoamericanos-pedira-elecciones-limpias-venezuela/

    (7) http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=101468

    (8)
    http://celippor.blogspot.com/2018/04/alerta-con-loque-pueda-salir-de-la-viii.html

    (9)
    http://www.lechuguinos.com/pais-ataques-comando-sur/

    (10)
    http://www.armadaparaguaya.mil.py/index.php/noticias/septima-conferencia-de-lideres-de-infanteria-de-marina-de-las-americas-2018?ccm_paging_p=11

    celippor@gmail.com

     

    Categorías: Noticias regionales

    TIEMPOS INTERESANTES

    Mar, 05/06/2018 - 16:05

     

    Por Edgardo Mocca ***

    El macrismo no ha dejado de retroceder políticamente desde los días de la movilización popular en diciembre último contra el atropello legal a los jubilados y pensionados. Sin embargo su discurso público no ha cambiado en ningún asunto más o menos importante.

    ​.
    Imagen: Leandro Teysseire El país de Macri es el que se incorporó al mundo, abandonó el camino que lo llevaba a Venezuela, es mirado con admiración en todos los países que valen la pena. Y lo más importante, tiene la fórmula para superar por siempre los fracasos argentinos: la libertad de los mercados. Es la misma fórmula de Alsogaray, de Martínez de Hoz, de Cavallo y de tantos otros, que repiten las nuevas generaciones de tecnócratas con la seguridad de haber descubierto la pólvora. Esa fórmula, esa ideología, ha estado detrás de cada golpe de estado oligárquico-militar. Llegó a su climax mundial en los años noventa del siglo pasado cuando se derrumbaba el muro de Berlín, desaparecía la Unión Soviética, florecía la “tercera vía” de la izquierda neoliberal y Menem convertía al justicialismo en el agente de las “reformas estructurales” que llevaron al país al desastre más grande de su historia contemporánea. Claro, al gastado relato de la meritocracia, el capital humano y la capacidad de autorregulación del mercado –tan viejo que se remonta al siglo XIX y mantuvo su predominio  hasta la gran crisis capitalista de 1929– el macrismo le agregó el atractivo de ganar una elección. Es decir, por primera vez presentándose el liberalismo conservador a elecciones con su propio partido, sin recurrir a golpes militares o a la captura de alguno de los grandes partidos populares. ​A eso hay que agregarle que Cambiemos es el nombre argentino de una contraofensiva de la derecha regional contra los procesos populistas de comienzos de este siglo. Entonces, el macrismo luce un ropaje moderno. Es la oligarquía joven, canchera, decontracturada, segura de sí misma. Encontró provisoriamente el modo de fundirse en un mismo deseo, en un mismo imaginario social con clases medias que prefieren la desigualdad aunque digan lo contrario. La promesa fue exitosa, fue ganadora. ​El problema es que después hay que gobernar. Y la tecnología publicitaria combinada con la intrusión en las intimidades individuales puede ser un auxiliar muy importante del gobierno y de la política. Lo que no puede es reemplazarlos. ​ Y la estructura misma del macrismo está hecha de materia publicitaria. Casi no tiene importancia el sentido directo e inmediato de las palabras, solamente importa la posibilidad de inscribirla en un relato siempre igual a sí mismo. No importa que las metas de inflación se cambien hacia arriba, que se pierdan miles de millones de dólares de reservas por una corrida cambiaria, que se rompa la alianza –inestable pero hasta hace poco efectiva– con un sector del peronismo, que la popularidad del presidente  disminuya en cada sondeo, que millones ganen las calles, que la cúpula sindical esté obligada a abandonar su postura conciliadora, que la iglesia católica advierta la gravedad de la crisis, que la Sociedad Rural bloquee de modo automático la propuesta de volver a las retenciones. No importa nada, el relato no se abandona. Nada indica que este abrazo incondicional a la utopía del libre mercado y su recitado sistemático e incesante pueda ser reemplazado por algún enfoque pragmático que surja de las orillas exteriores a los ceos que pueblan el gabinete presidencial. Hasta cabe preguntarse si todavía se está a tiempo para producir ese viraje. Antes de la desesperada intervención de Macri anunciando el inicio de una gestión con el FMI, probablemente hubiera un margen para el realismo político; el spot publicitario del presidente “llevando tranquilidad” al país sobre la base del abrazo con el centro coordinador de la usura global y corresponsable del marasmo nacional de 2001 achicó notablemente ese margen. Macri y los suyos se sienten portadores de una misión histórica. ​Desde el momento que convencieron al 51por ciento de los votantes, se sienten seguros de que esa misión no se agota en una gestión de gobierno y no se limita a revertir los legados de la experiencia kirchnerista. Toda la historia del país debe ser releída. Y la clave de esa relectura es que el país fracasó por ser distinto, por ser “anormal”. ​Esa anormalidad son los salarios relativamente altos en términos latinoamericanos, el peso de sus sindicatos, la fuerza de una cosmovisión igualitaria que viene de las viejas izquierdas inmigrantes y constituyó una fuerza de estado a partir del primer peronismo. Es anormal por su voluntad industrialista, por el peso específico de su estructura universitaria y científico-técnica.

    Por su capacidad de lucha y de ocupación de la calle. Por su excepcional cultivo de la memoria popular, incrementada exponencialmente por las madres, las abuelas y por el conjunto del movimiento de derechos humanos. Y ésta es la oportunidad de normalizar definitivamente al país. Hasta aquí el delirio refundacional funcionó en un contexto relativamente pacífico, a pesar del siniestro mensaje que se emite hacia las fuerzas de seguridad y relativamente institucional, a pesar del abuso de los decretos, la manipulación del poder judicial, la exclusión sistemática de la visibilidad para las voces críticas y la represión salvaje en algunos casos. Esta permanencia de cierto ethos democrático, aceptado de mala gana por el gobierno, está hoy amenazada.

    Detrás del discurso edulcorado, férreamente encuadrado en el relato y en las formas para su defensa que surgen del estudio de los focus groups, se mueve la amenaza, anida la extorsión. Es muy sintomático que en los días posteriores a la corrida cambiaria, las mayores novedades políticas hayan consistido en el vallado de la plaza de Mayo y en el adelanto de la intención de que el Ejército intervenga en los conflictos sociales internos. Y el día viernes cuando una de las más gigantescas movilizaciones de los últimos tiempos ocupaba el centro porteño, tuvimos la noticia de que la cámara federal “dictaminaba” que Nissman fue asesinado. No se sabe por quién ni cómo. Pero sí se sabe por qué: es por la denuncia contra Cristina por el memorándum de acuerdo con Irán. ¿No se puede decir de modo claro y terminante que esto es la muerte misma del derecho? Acaso este hecho esté marcando un cambio de etapa política. O por lo menos la intención del gobierno, sus aliados y sus obsecuentes de producir ese cambio. Si se está dispuesto y se está en condiciones de producir semejante hecho, que contraría todas las investigaciones reales producidas sobre la muerte del fiscal y todas las teorías jurídicas que sostienen un estado de derecho, entonces no aparece a la vista ningún límite a la voluntad de consumar el atropello autoritario. Ahora hay que administrar un país más pobre, un estado con menos recursos regulatorios. Hay que convivir con millones de argentinos cuyo salario ya disminuido por los techos de las paritarias -con el lamentable concurso de ciertas dirigencias sindicales-, golpeados por las tarifas de servicios en los precios que aseguran la máxima rentabilidad del capital de la industria energética y de las concesionarias de servicios, y se hacen virtualmente impagables. Ahora hay que asumir la ruptura -por lo menos provisoria- de la principal alianza construida por el macrismo. Que no es la alianza con el radicalismo que se limita a sumar estructura y votos en provincias todavía no cultivadas suficientemente por los amarillos. Que es la alianza con el pragmatismo justicialista, una mezcla de necesidades financieras provinciales y deseos de terminar con la centralidad del kirchnerismo en el partido. Si esa alianza con el “peronismo moderado” no se reconstituye de algún modo y con cierta velocidad, la gobernabilidad democrática pende de un hilo. Y esa reconstitución será muy problemática si se la pretende encorsetar en las esperablemente rígidas “condicionalidades” del FMI. Puede haber conservadores entre los gobernadores peronistas y también en ciertos círculos dirigenciales del sindicalismo.

    Lo que difícilmente abunde, son suicidas. No se entendería por qué estarían dispuestos a quemar su futuro político en el altar de negocios que no son de ellos y de proyectos políticos que no los incluyen. Buena parte de la lectura predominante sobre esta crisis en plena evolución gira en torno a los cálculos electorales. Sin embargo, de esa instancia, ciertamente decisiva, nos separa más de un año. Y no cualquier año sino uno en el que se desarrollará una nueva etapa del ajuste neoliberal, en este caso bajo el control del FMI. De manera que la capacidad predictiva que hoy pueden tener los cálculos al respecto es muy limitada. Es un año en que terminaremos sabiendo muchas cosas que hoy ignoramos. El grado de brutalidad del nuevo ajuste monitoreado por el fondo, la respuesta social, sindical y política a ese proceso, la capacidad de articulación de las fuerzas que se le oponen, el nivel de violencia estatal que se despliegue, el destino de los operativos judicial-mediáticos contra la principal fuerza de oposición y, no en último término, el grado de orden y previsibilidad económica que pueda alcanzarse, son algunas de las incógnitas. En fin,  es muy probable que la Argentina de octubre del año próximo sea muy diferente a la actual. Más que pergeñar pronósticos trasnochados, es necesario ganar espacio para una mirada democrática y paciente, a la vez que activa y alerta para enfrentar la previsible ofensiva de la derecha contra las libertades más elementales. La democracia argentina recuperada hace casi 35 años se acerca a una instancia trascendente: no se podrá fortalecerla y desarrollarla si no se recupera en tiempos más o menos rápida el ejercicio de un mínimo de autonomía estatal-nacional frente a un proyecto claramente orientado hacia una nueva fase de saqueo colonial. Dice la maldición china “ojalá te toque vivir tiempos interesantes”. ​Estos tiempos argentinos lo son.

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