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    DEL APOGEO “LULISTA” A LA DESTITUCIÓN DE DILMA: EL DEVENIR NACIONAL POPULAR NEODESARROLLISTA EN BRASIL

    Red de Comunicadores del Mercosur - Mar, 12/06/2018 - 21:55


    Por Gabriel Esteban Merino ***

     En el presente artículo se analiza la articulación político-social y el esquema de poder gobernante en Brasil durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores (pt).

    Se examina cómo la articulación nacional popular neodesarrollista, encabezada por el liderazgo de Luiz Inácio da Silva (Lula), tendrá una influencia decisiva en el Estado, en un contexto internacional favorable –creciente multipolaridad relativa, altos precios de los commodities y avance del regionalismo autónomo en la región. Desde esta posición pueden explicarse un conjunto de medidas y posicionamientos geoestratégicos. Se exponen, asimismo, las causas de la crisis de la articulación lulista y caída del gobierno del pt, especialmente en relación a dos puntos de inflexión fundamentales: la modificación del escenario internacional y la presión de las fuerzas dominantes en Estados Unidos y en el “Norte global” frente a la política exterior de Brasil, y la agudización de las contradicciones, tanto del esquema de poder en el gobierno como en el interior de la articulación nacional popular neodesarrollista, además de los casos de corrupción y de los límites de la dependencia.


    Introducción: el lulismo y el giro nacional popular en América Latina

    El gobierno de Luiz Inácio da Silva (Lula) aparece en buena parte de la literatura como expresión del “giro a la izquierda”, aunque se debate sobre las características de dicho giro. De acuerdo con las categorías de la política de la liberación (Dussel 2009), podríamos hablar de un giro popular, en tanto que lo popular es la expresión fenomenológica del pueblo, que se expresa parcialmente en algunos procesos políticos de la región, siendo el pueblo un proceso constituido a partir de la escisión de los oprimidos del bloque histórico en el poder.1 El hecho fundamental del giro posneoliberal es que un conjunto de grupos políticos y sociales que organizan a las clases populares y a sectores subor-dinados en el campo del poder pasan, de un momento de resistencia a la política neoliberal, a ser parte de la construcción de alternativas políticas (con mayor o menor protagonismo y en determinada correlación de fuerzas). De ahí su condición de populares, lo que Laclau (2005) define como populista.

    Por otro lado, y siguiendo la tesis de Emir Sader (2009), otra de las características centrales fue el rechazo al tlc y al alca, así como a la búsqueda de mayores grados de soberanía relativa desde una reivindicación de lo nacional y a partir de las propuestas de una integración regional autónoma, privilegiando la identidad latinoamericana o Nuestro Americana. En esto radica su condición de nacional y latinoamericano. En su reflexión sobre este giro político en Nuestra América, Sader observa que la nueva estrategia de la izquierda (o manifestaciones del giro popular) se caracteriza: por fomentar un proceso de desmercantilización en el acceso a bienes y servicios que se garantizan desde el Estado como derechos, por producir procesos de descentralización del Estado y empoderamiento popular, por el avance en las estatizaciones para ejercer un mayor control político de la econo-mía de los países y distribuir rentas (especialmente las grandes rentas diferenciales de los productos primarios de exportación). Pero para el sociólogo brasileño, el eje central de la división del campo político latinoamericano es la cuestión de la soberanía. Podemos dividir entre los gobiernos que poseen y/o promueven Tratados de Libre Comercio (tlc) con ee.uu., denotando a su vez un alineamiento geopolítico con los actores dominantes de este país y la agenda del capital transnacional, y aquellos que priorizan la integración regional autónoma, rechazan los tlc y cuestionan la agenda estratégica del capital transnacional. Es decir, como señala el mismo Sader y otros politólogos, el problema de la dependencia es el eje central para dividir el campo político y caracterizar al proceso posneoliberal en muchos países de la región. De hecho, dentro del giro posneoliberal, se incluyen los gobiernos de Bolivia, Ecuador y Venezuela —que convergen junto con Cuba en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (alba) y que van a encarnar con más claridad una nueva estrategia de la izquierda—, y a los gobiernos de Argentina, Brasil y Uruguay, caracterizados como gobiernos “progresistas”. Sin embargo, no formarían parte de este giro aquellos gobiernos progresistas liberales denominados como de la “Tercera vía”, quienes continúan con una agenda neoliberal, como el caso de Chile, y que no tienen como horizonte la ruptura con la condición de dependencia o, al menos, establecer mayores niveles de autonomía relativa..1 También resulta de central importancia el análisis desde la perspectiva decolonial. Véanse Mignolo y Escobar 2010.

    Este giro nacional popular posneoliberal se inicia en términos políticos institucionales a partir de 1999 con la asunción de Hugo Chávez como presidente de Venezuela, en un contexto en que en el mundo comienza a haber un proceso de resistencia a la globalización financiera neoliberal conducida por Estados Unidos, es decir, el polo de poder angloamericano y el capital financiero transnacional; por ello se inicia un proceso germinal de multipolarización relativa en detrimento del mundo unipolar de Occidente (Merino 2014, 2016). El triunfo de Luis Inácio da Silva en la elección presidencial de Brasil de 2002, luego de presentarse en tres ocasiones (1989, 1994 y 1998), forma parte estratégica del giro político en la región por el peso decisivo de Brasil en Suramérica. Lula, líder y fundador del Partido de los Trabajadores (pt) y ex dirigente gremial metalúrgico del corazón industrial de San Pablo, triunfa encabezando una articulación político-social. Por ejemplo, nombra como vicepresidente a José Alencar, del Partido Liberal, ex vice-presidente de la Confederación Nacional de la Industria y reconocido representante gremial de la burguesía industrial de Brasil. Dicha fórmula da cuenta de una articulación entre expresiones de la burguesía local y de la clase trabajadora, propia de los desarrollismos nacionalistas y/o de los nacionalismos populares de América Latina. En ese sentido, sería la estrategia neodesarrollista la que dominaría esta articulación nacional popular.

    Uno de los objetivos fundamentales del presente artículo es describir y analizar dicha articulación político-social y el esquema de poder gobernante en Brasil bajo la coalición encabezada por el pt, pues a partir de esta realidad podemos explicar algunos ejes centrales de la política económica y social, y de la geopolítica de Brasil, así como señalar las contradicciones de la estrategia neodesarrollista.2 La hipótesis es la siguiente: dentro de un esquema de poder con factores estructurales limitantes, la articulación nacional popular neodesarrollista tendrá una influencia decisiva en el Estado, en un contexto internacional favorable –creciente multipolaridad relativa, altos precios de los commodities y avance del regionalismo autónomo en la región—, lo que explica un conjunto de medidas y posicionamientos que forman parte del giro político popular de buena parte de la región. El otro objetivo del artículo es analizar la crisis y caída del gobierno del pt, en relación con lo que explica su auge. Hay dos puntos de inflexión a considerar: a) la modificación del escenario internacional, producto de la caída del precio de los commodities, y la presión de las fuerzas dominantes en Estados Unidos y en el “Norte global” frente a la política exterior de Brasil; y b) la agudización de las contradicciones, tanto del esquema de poder en el gobierno, como en el interior de la articulación nacional popular neodesarrollista en torno al rumbo político, económico y geopolítico del gobierno, en el marco de los escándalos de corrupción del “Lava Jato” y el “Petrolao”..2 Una visión crítica de los conceptos utilizados en el presente trabajo se encuentra enRodrigo Castelo (2013). En ella se define al “lulismo” como un “social-liberalismo” y al neodesarrollismo como una “supuesta” alternativa al neoliberalismo, que nace de las propias clases dominantes frente a la crisis de la hegemonía neoliberal. Otros autores definen al modelo brasileño durante los gobiernos del pt como un social-desarrollismo. Véase Bastos 2012: 779-810.

    Lulismo,3 articulación político-social y esquema de poder

    El pt es el instrumento político en el cual confluyen un conjunto de organizaciones de las clases populares y grupos subordinados en el campo de poder. El núcleo del pt proviene de los sindicatos obreros de la Conferencia de las Clases Trabajadoras (Conclat), de la que luego surge la Central Única de los Trabajadores (cut).4 Allí se destacaría Lula como dirigente obrero metalúrgico. Un segundo componente del pt son las agrupaciones de izquierda, diversos agrupamientos trotskistas y socialistas democráticos, con especial presencia en clases medias. Otro de los sectores que tendrían gran influencia son las organizaciones religiosas, entre ellas la Teología de la Liberación y las Comunidades Eclesiásticas de Base, que impregnarían al partido de un humanismo socialcristiano muy significativo en las clases populares. Por último, se encuentra el sector campesino, organizado de forma destacada por el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (mst), que mantuvo históricamente una relación contradictoria con el pt, pero que sin duda contribuyó e influyó en su desarrollo..3 Por lulismo entendemos la identidad política que asume la articulación político-social nacional-popular neodesarrollista en Brasil..4 La cut fue fundada en San Pablo en 1983, dos años antes de la recuperación del régimen democrático, con el protagonismo de los trabajadores metalúrgicos del núcleo industrial de San Pablo que desde los años setenta venían realizando contundentes luchas gremiales. Las luchas gremiales eran masivas a pesar de un contexto de importante crecimiento industrial puesto que, a partir del golpe de estado, entre los años 1964-1974, el salario mínimo se redujo más del 50% y el conjunto de los salarios sufrieron fuertes contracciones, asegurando una situación de súper-explotación de los trabajadores brasileros para posibilitar el desarrollo capitalista dependiente. Véase Marini 2008.

    Consecuente con la heterogeneidad de su origen, el pt presenta una profunda heterogeneidad de tendencias ideológicas, las cuales confluyen en torno a un programa político desde el cual se enfrentó al neoliberalismo. Allí encontramos el nacionalismo de izquierda latinoamericano, las tradiciones marxistas de las izquierdas clásicas y del socialismo democrático, el socialcristianismo popular, la socialdemocracia y el liberalismo social. El pt fundó en los noventa, junto con el Partido Comunista Cubano, el Foro de San Pablo, que se convirtió en la plataforma de articulación de los partidos políticos de la izquierda latinoamericana (Frente Amplio de Uruguay, Partido Comunista de Brasil y de otros países, etc.) y de los movimientos político-sociales populares, muchos de los cuales serían protagonistas principales del giro político popular y anti-neoliberal del siglo xxi.

    El pt, como partido popular, va construyendo, a partir de la figura de Lula, el fenómeno denominado “lulismo”, que representa el liderazgo carismático de un movimiento. Cuando Lula llega a la presidencia este elemento se potenciará enormemente. Lula representa simbólicamente dos componentes fundamentales de las clases populares brasileras. Por un lado, al proletariado industrial urbano del núcleo económico del país, que en buena medida está organizado sindicalmente. Por otro lado, lo que algunos llaman “sub-proletariado” o también podemos caracterizar como trabajadores pobres, sumergidos en la economía informal de baja productividad, que predomina especialmente en el nordeste del país. Según André Singer (2012), el desafío histórico del proletariado brasileño siempre fue el de establecer una alianza con el sub-proletariado, que impida a las clases dominantes utilizar dicha fractura para debilitar a las clases populares y que posibilite la formación de un movimiento de mayoría nacional bajo su liderazgo. Para Singer, el lulismo en el gobierno no hizo realidad ese sueño, al optar por el reformismo débil y alejarse de la agenda del reformismo fuerte del pt. Sin embargo, esta aseveración debe matizarse, pues debe atenderse a la discusión de si contaba con la fuerza para hacerlo, entendiendo que en el Congreso nacional hubo siempre una mayoría de “derecha” y “centro-derecha”. Además de que las políticas de gobierno, de llevar al “subproletariado” al interior del “proletariado”, disminuyeron el ejército industrial de reserva, mejorando las condiciones de negociación y lucha de los trabajadores; así, el lulismo constituye un liderazgo carismático en el que esos dos componentes se encuentran expresados. Este apoyo fue fundamental, aunque en gran medida no fuera activo, para entender el proceso político de Brasil a partir de 2003.

    El desarrollo de los brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) —en parte como consecuencia la transnacionalización del capital y el traslado de la producción industrial de media y baja complejidad a dichos países de importante población en busca de bajos salarios a partir de los años setenta y ochenta— contribuyó a un poderoso crecimiento de los trabajadores asalariados en dichos países. Esto tuvo implicaciones en cuanto a las luchas económicas que se desarrollaron y a las regulaciones que se establecieron sobre las condiciones de producción y reproducción de los trabajadores. Además de la tendencia global, una cuestión insoslayable es que en estos países, denominados como economías emergentes, a partir del siglo xxi (salvo China, que es un caso aparte), se desarrollaron fuerzas nacionales que propugnaron por la construcción de un bloque de poder para ganar grados de soberanía, impulsar procesos de industrialización más autónomos, desarrollar tecnología propia, reforzar la identidad nacional, aumentar la intervención y la fortaleza del Estado (nacional o nacio-nal-continental) e impulsar la integración en sus regiones. El lulismo es también, en ese orden, una determinada forma política en que buena parte de las clases populares brasileras enfrentan, desde un país dependiente y a la vez parte de los brics, los desafíos del capitalismo financiero transnacional del siglo xxi.

    El lulismo puede entenderse, en su origen, como una estrategia de poder de los trabajadores organizados del núcleo paulista; es decir, un salto a la “política” del movimiento obrero organizado del núcleo industrial del país, en pleno ascenso de las luchas gremiales y político gremiales. Un salto que, como observa Antonio Gramsci (2008: 59-60), se plantea la unidad de los fines económicos y políticos, estableciendo las luchas sobre un plano universal (más allá de lo corporativo), para construir una nueva hegemonía a partir de la articulación de un conjunto de grupos político-sociales. En esa construcción histórica, asentada sobre el liderazgo carismático de Lula y en el lulismo como identidad significante, se articulan sindicatos del movimiento obrero organizado, trabajadores pobres no organizados que ven en Lula la imagen de la movilidad social ascendente, sectores de la burguesía local necesitada de proteccionismo y políticas estatales, cuadros desarrollistas de las fuerzas armadas y la administración pública, clases medias organizadas en las universidades por el movimiento estudiantil y sectores de la intelectualidad progresista, nacionalista y/o de izquierda. Ello amplía a la vez que matiza sus características de origen, autonomizando al lulismo de su núcleo fundacional. A pesar de la desmovilización y la pasividad de las organizaciones políticas y sociales populares con que se acusa al lulismo una vez en el gobierno, sus características de origen y su liderazgo carismático quedan como marcas indelebles, aun en su devenir moderado.

    El lulismo articula las demandas de buena parte de la burguesía local brasilera. Es decir, como lo plantea Bresser-Pereira (2013: 21-29), para Lula es fundamental asociarse a los sectores más “progresistas” de la burguesía local, específicamente por los capitales industriales golpeados durante la etapa neoliberal y por el dominio del capital financiero. El impacto de la política económica neoliberal sobre la burguesía local, cuyas consecuencias negativas se agudizan con la crisis iniciada en el sudeste asiático, genera un retorno progresivo a ciertos postulados nacional desarrollistas. La relación de dependencia profundiza en la crisis la extracción del plusvalor transferido desde el capital local al capital global y el retroceso de las fracciones de capital local centrado en la industria en la estructura económica (Merino 2014 b: 22-45). En este escenario, como indica Bresser-Pereira, a partir de fines de los noventa, la Federación de Industriales de San Pablo (fiesp), el Instituto de Estudios para el Desarrollo Industrial (iedi) y la Confederación Nacional de la Industria comenzaron a cambiar sus posturas, lo cual termina por consolidarse con el triunfo de Paulo Skaf en 2004 para la presidencia de la fiesp. Con el objetivo de liderar un nuevo pacto nacional popular con la burguesía local (que ya se expresaba en la fórmula electoral), Lula creó un órgano formal en el Estado, el Consejo de Desarrollo Económico y Social de la presidencia, conformado por líderes empresariales, obreros, cuadros estatales y referentes intelectuales. Progresivamente, esta línea ligada al empresariado industrial local fue ganando influencia en el Estado a través de representantes del neodesarrollismo nacional, tal como la propia Dilma Rousseff (jefe de Gabinete a partir del 21 de junio de 2005, antes fue ministra de Minas y Energía) o Luciano Coutinho (presidente del poderoso Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social —bndes— a partir del 1 de mayo de 2007). Y es este sector el que teñirá dominantemente el programa del lulismo.

    Pero el lulismo en el gobierno va más allá de esa articulación, y da cuenta de una relación de fuerzas que se expresa en un esquema de poder compartido. En 2003 Lula asume el gobierno con un gabinete muy diverso y complejo. Allí encontramos referentes del Partido Liberal, del Partido Democrático Trabalhista, del Partido Socialista Brasileño, del Partido Verde, del Partido Comunista de Brasil, del Partido Trabalhista Brasilero y del Partido Popular Socialista. Además, se estableció en principio una alianza parlamentaria con el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (pmdb), que había formado gobierno con Fernando Enrique Cardoso y contra el cual la alianza formada por el pt se enfrentó en las elecciones de 2002. La mayor parte de estas alianzas, que permitió al pt llegar al gobierno y tener gobernabilidad mediante el apoyo parlamentario a las iniciativas del ejecutivo, supuso un desplazamiento a la “derecha” en relación al pro-grama histórico del pt. También dio lugar a concesiones para conseguir voluntades en el parlamento en donde el pt era claramente minoritario.5

    El esquema de poder de gobierno incluyó la designación como presidente del Banco Central a un ex funcionario del Banco de Boston, Henri-que de Campos Meirelles, un cuadro de las redes financieras globales y de ideología neoliberal. De acuerdo con lo expuesto, podemos observar que desde 2001 hasta 2008-2010 se establecieron esquemas de poder en los llamados países emergentes, donde las fuerzas globalistas liberales mantuvieron alianzas tácticas con las fuerzas nacionales populares. Tenían en común cierto apoyo a una política neokeynesiana de estímulo a la demanda (como solución a los problemas de realización del capital global), una agenda liberal-progresista en cuanto a ciertos derechos civiles y su oposición a las fuerzas neoconservadoras. Este esquema comienza a ponerse en crisis a partir de 2010..5 Un episodio histórico importante, que evidencia este desplazamiento para poder vencer en las elecciones de 2002, fue la “Carta ao Povo Brasileiro” de Lula, cuando era candidato. Fue considerada un gesto para el poder financiero, que aseguraba que no se iban a producir grandes rupturas económicas. La carta en: http://www1.folha.uol. com.br/folha/Brasil/ult96u33908.shtml

    En resumen, con el lulismo una heterogeneidad pluriclasista y contradictoria ocupa el gobierno del Estado: la burguesía industrial local, el capital financiero transnacional y multinacional, la burguesía agraria y grandes terratenientes, representantes del movimiento obrero organizado, intelectuales del Movimiento Sin Tierra (mst), representantes de grupos étnicos y de género, etc. Según Werneck Vianna (2007), ello da lugar a un gobierno de compromiso que abriga fuerzas sociales contradictorias entre sí, un nuevo “Estado Novo”. Ello es cierto en tanto que es un Estado en transición, en donde al cambiar la correlación de fuerzas a partir del triunfo del pt en 2002 no se produce un desplazamiento del Estado de los actores dominantes representados anteriormente por el psdb, sino que se incorporan los que antes se encontraban excluidos y se modifican las proporciones de influencia. A partir de 2006 esta situación comienza a modificarse ganando lugar en el Estado la articulación nacional popular neodesarrollista.


    Lulismo y geopolítica

    A partir de 1999, en el auge de la “belle époque” neoliberal, comienzan a manifestarse las primeras fisuras del sistema internacional unipolar con hegemonía en Estados Unidos y el polo de poder angloamericano, las cuales van a devenir en una multipolaridad relativa creciente. Además de la crisis de Brasil, en ese año América Latina ocupa un lugar en el escenario mundial con la llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela, lo que produce la primera grieta para el proyecto neoliberal y el consenso de Washington en la región, más allá de Cuba. En este escenario de inicio de la crisis del orden mundial, en América Latina se posicionan las fuerzas que propugnan un regionalismo autónomo –que cuestiona el papel de periferia en el orden mundial e intenta establecer estrategias de desarrollo endógeno para colocar a la región como bloque de poder en un escenario multipolar— en detrimento de un regionalismo abierto/liberal –que no cuestiona el lugar de periferia y el papel en la división internacional del trabajo, busca estrategias de adaptación al capitalismo mundial, plantea una alianza estratégica con Estados Unidos y, en términos más amplios, con “Occidente”, y está centrado en la integración de las cadenas globales de valor dominadas por el capital transnacional.6

    Como parte de este giro hacia el regionalismo autónomo, Brasil, durante el gobierno de la alianza encabezada por el pt, va a ser un actor geopolítico clave para el cambio de rumbo de buena parte de América Latina, abandonando el rol de aliado del imperialismo de los Estados Unidos que desplegó a partir del golpe de 1964, aunque con interregnos más nacionalistas durante algunos periodos, como entre 1974-1979 (Marini 2008). Así, bajo los gobiernos del pt, Brasil: a) priorizó la transformación del Mercado Común de Sur (Mercosur) como bloque regional y desde allí buscaron la integración de Suramérica como pilar fundamental de la política exterior, que se cristalizaría en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur); b) fue parte del eje regional que dijo no al alca en la cumbre de las Américas de 2005, junto con los países del Mercosur más Venezuela, lo que constituyó una enorme derrota regional para el régimen de Estados Unidos; c) fue un actor principal del espacio de articulación del brics que en la ciudad brasilera de Fortaleza, durante una cumbre en 2014, lanzó una nueva arquitectura financiera internacional paralela a la de las potencias capitalistas del norte global (fmi, Banco Mundial); d) reclamó por un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de la onu integrado por cinco miembros (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China); e) cuestionó el bloqueo norteamericano a Cuba y fue protagonista en la construcción del puerto de Mariel y de una zona económica especial en dicho país; f ) impulsó un acuerdo con Irán y Turquía sobre el plan nuclear iraní, participando como potencia mundial en uno de los conflictos euroasiáticos más sensibles; g) fue un miembro activo del g-20, en donde propugnó para que se expresara institucionalmente la creciente multipolaridad relativa de la distribución global del poder frente al unipolarismo angloamericano y de sus aliados del norte global. Además, durante los gobiernos del pt, se incrementó varias veces el presupuesto militar, superando los 31 000 millones de dólares en 2013, lo que consolidó un presupuesto mayor al conjunto del resto de los países suramericanos sumados. Este aumento estuvo asociado a la defensa de recursos naturales y de las fronteras, y al desarrollo del complejo industrial-militar desde una mirada nacionalista..6 Desde otra conceptualización, aunque con un corte parecido, Alves Teixeira y Desi-derá Neto consideran que la nueva ola de integración regional en el presente siglo recupera las viejas ideas desarrollistas “cepalinas” de los años sesenta, en oposición a un regionalismo liberal y al revisionismo “cepalino” de los años noventa, expresado en el concepto de regionalismo abierto. Véase Alves Teixeira y Desiderá Neto 2012: 11-36.

    Durante los gobiernos del pt, se destaca la importancia estratégica de Suramérica en la política exterior y se señala la necesidad de avanzar en la construcción de un bloque de poder regional. Más allá de que ello cuente con un conjunto de contradicciones en la práctica, como la falta de apoyo al Banco del Sur, así lo destaca el propio Lula cuando se formalizó la Unasur el 23 de mayo de 2008 en Brasilia: “América del Sur unida moverá el tablero de poder del mundo”. Para sectores del pensamiento estratégico local con influencia en los gobiernos del giro popular posneo-liberal, Suramérica es el territorio básico para el desarrollo de un “Estado continental”, cuyo núcleo es el Mercosur a partir de la alianza de Brasil y Argentina, y la integración estratégica de la Cuenca del Plata (Methol 2013). Junto a la Unasur se crearon el Consejo Suramericano de Defensa (csd), el Centro de Estudios Estratégicos de la Defensa del csd, los acuerdos de constitución del Banco del Sur, y se proyectó un conjunto de ejes de desarrollo de la infraestructura para la integración (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana-iirsa) y otras ideas que quedaron sólo en proclamas, como el anillo energético. Desde la Unasur, Brasil, durante los gobiernos del pt, se opuso a los golpes para desplazar con gobiernos nacional-populares y reimplantar el dominio de poderes alineados con las fuerzas dominantes del polo angloamericano. En este sentido, el gobierno de Lula marcó su oposición a la destitución de Manuel Zelaya en Honduras, a los intentos de balcanización de Bolivia y a la masacre de Pando en dicho país, al golpe institucional contra Fernando Lugo en Paraguay, etc. Brasil pasó de una política subimperialista en alianza con Estados Unidos, donde tenía el papel de regente regional con ciertas libertades y márgenes de acción, a los intentos de construcción de un bloque regional para avanzar en grados de soberanía relativa, en alianza con las fuerzas multipolares a nivel internacional.


    Lulismo, neodesarrollo y políticas del pt

    Para caracterizar al lulismo en el gobierno debe distinguirse el cambio que se da a partir de 2006, cuando se pasó de una combinación de políticas neoliberales en lo macroeconómico mezcladas con políticas de inclusión social, a introducir un conjunto de políticas macroeconómicas que son consideradas dentro de lo que algunos autores definen como neodesarrollismo (Bresser-Pereira 2007; Siscú, Paula y Michel 2007).7 Tanto el Ministerio de Hacienda como el Banco Central continuarían durante el primer gobierno de Lula siendo conducidos por economistas oriundos del capital financiero transnacional que tenían como pilares de la política económica: 1) altas tasas de interés, 2) un tipo de cambio sobrevaluado, 3) una política monetarista centrada en las metas de inflación. Pero, como analizan Morais y Saad-Filho (2005), a partir de 2006, el gobierno de Lula, además de profundizar una política social inclusiva, comenzó a adoptar nuevas iniciativas y políticas de características neodesarrollistas que se mezclan con las políticas macroeconómicas neoliberales (las tres primeras mencionadas), estableciéndose una política económica híbrida. Morais y Saad-Filho (2011), retomando los desarrollos de Siscú, Paula y Michel (2007) y de Bresser-Pereira (2007), observan que el neodesarrollismo tiene dos fuentes teóricas: la primera viene de Keynes y de postkeyneianos y neokeynesianos contemporáneos como P. Davidson y J. Stiglitz respectivamente, y se inspira en el concepto de complementariedad entre el Estado y el mercado; mientras que la segunda fuente viene del neoestructuralismo cepalino, interpretado por Fernando Fajnzylber, Luiz Carlos Bresser-Pereira y Yoshiaki Nakano, que pone el énfasis en la competitividad internacional a través de la incorporación del progreso técnico, junto con la necesidad de equidad social para el desarrollo. El neodesarrollismo puede sintetizarse en cuatro tesis: (1) no hay mercado fuerte sin Estado fuerte; (2) no habrá crecimiento sostenido a tasas elevadas sin el fortalecimiento de esas dos instituciones y sin la implementación de políticas económicas adecuadas; (3) mercado y Estado fuertes solamente podrán ser construidos por una estrategia nacional de desarrollo; (4) no es posible atender el objetivo de reducción de la desigualdad social sin el crecimiento a tasas elevadas y continuas (Siscú, Paula y Michel 2007: 509)..7 Cabe destacar que el propio Bresser-Pereira es ahora muy cauteloso en clasificar la experiencia de los gobiernos del pt como un neodesarrollismo en la región. Igual-mente, la profundización sobre dicho concepto aquí utilizado y su pertinencia se encuentra en Merino 2015.

    Desde la perspectiva neodesarrollista se hace hincapié en la estabilidad macroeconómica, además del empleo y el crecimiento en el marco capitalista. Eso implica la regulación estatal de las tasas de interés, el tipo de cambio y los salarios, así como también la reducción de la vulnerabilidad externa para defender la economía de los choques externos y de la volatilidad de los flujos de capitales mediante un tipo de cambio administrado y la imposición de controles de capitales en caso de ser necesario. Bresser-Pereira (2007) plantea que el neodesarrollismo constituye un tercer discurso, en tanto estrategia nacional de desarrollo alternativa al “populismo” latinoamericano –criticando su exceso de intervencionismo estatal, proteccionismo, distribucionismo y la industrialización por sustitución de importaciones—, y a la ortodoxia del consenso de Washington. Para dicho autor, el neodesarrollismo recupera la idea de nación, reafirmando la importancia de la dimensión política del Estado-nación al mismo tiempo que delinea a América Latina como territorio geopolítico de aplicación. Así pues, para estos autores, la globalización constituye un proyecto de desintegración nacional, de debilitamiento intelectual, económico y cultural, de subordinación en el escenario global. De cierta forma, el neode-sarrollismo en su versión más nacionalista pretende constituirse en una estrategia de desarrollo capitalista para salir de la condición de periferia dependiente a través del impulso de un “capitalismo nacional”.

    Según Nelson Barbosa y José Antonio Pereira de Souza este cambio en la política macroeconómica se resume en “(1) la adopción de medidas temporarias de estímulo fiscal y monetario para acelerar el crecimiento y elevar el potencial productivo de la economía; (2) la aceleración del desarrollo social por intermedio del aumento de las transferencias de renta y la elevación del salario mínimo; y (3) el aumento de la inversión pública y la recuperación del papel del Estado en el planeamiento de largo plazo” (2010: 69-70). A ello le debemos agregar un cuarto punto: “el apoyo a la formación de las grandes empresas brasileras, transformándolas en agentes competitivos frente a las multinacionales tanto en el mercado interno como en el mercado internacional, a través de créditos y otros incentivos regulatorios para adquisiciones y fusiones, y también a través del apoyo diplomático, en especial las relaciones Sur-Sur” (Morais y Saad-Filho 2005: 520). Un dato que refleja en parte este último punto es que el crédito de los bancos estatales creció de 9.8% al 19.5% del pib entre 2003 y 2010, gran parte del cual fue a financiar a la burguesía local. En este sentido, tanto en Brasil como en Argentina la visión neodesarrollista emerge a partir de las consecuencias catastróficas del proyecto neoliberal, que desembocan en la crisis de 1999 en Brasil y en 2001 en la Argentina, impulsada en la práctica por las demandas de las burguesías locales afectadas por el proceso de expansión del capital transnacional del norte global y la política neoliberal.

    En el marco neodesarrollista que describimos, se dio además un conjunto de políticas de inclusión impulsadas que no acabaron con las principales grietas sociales pero claramente favorecieron la disminución de la desigualdad, respondiendo a las demandas de las clases populares. Esto se observa con la reducción del índice de Gini 0.58 en 2002 a 0.53 en 2010 y con el hecho de que el ingreso del 10% más pobre creció 456% más que el del 10% más rico. La cepal registra que en el año 2000 el 10% más rico se apropiaba del 47% del ingreso nacional, mientras que el 10% más pobre se quedaba con el 0.5%. Para 2009, el 10% más rico se había quedado con el 43% de la riqueza nacional, según los ingresos del hogar per cápita, mientras que la proporción del 10% más pobre había subido a 1%, es decir, se había duplicado (Singer 2012). La disminución de la desigualdad se produce aun en el devenir de lo que Singer denomina un “reformismo débil”, que abandona el programa histórico del pt. En este sentido, las condiciones para el combate de la pobreza y la desigualdad vendrían de la neutralización del capital por medio de concesiones y no de la confrontación con las clases dominantes (por lo que no hubo auto-organización de las clases populares), a través de la transferencia de ingresos para los más pobres, la ampliación del crédito, la valorización del salario mínimo y el aumento del empleo formal. El aumento del salario mínimo en un 70% se hizo en diez años, es decir, de forma paulatina. Al tomar de las propuestas originales del pt (programa 1994) aquello que no implicaba enfrentar al capital (como la tributación de fortunas, la revisión de las privatizaciones, la reducción de la jornada de trabajo) el lulismo en el gobierno avanzó.

    Los dos primeros gobiernos de Lula desarrollan diferentes políticas públicas, que podemos diferenciar de acuerdo con la conceptualización de Luis Reygadas y Fernando Filgueira (2011) en populistas radicales, social-demócratas y liberales: 1) Como populistas radicales —que destacan la igualdad de resultados y promueven campañas sociales, redistribución de riquezas y fuerte intervención del Estado en la economía— se destacan la redistribución de tierras y la valorización del salario mínimo; 2) como socialdemócratas —que hacen énfasis en la igualdad de capacidades e impulsan derechos universales, reformas tributarias y programas de promoción al desarrollo— se destacan el pac (Programa de aceleración del crecimiento), el Consejo de Desarrollo Económico y Social, la Parcerías Público-Privadas (ppp), y los Programas de microcréditos y de micro desarrollo; 3) como liberales –que ponen en el centro la igualdad de oportunidades e incluye programas de transferencias condicionadas y formación de cuasi mercados de servicios públicos— se destacan el programa ProUni (en tanto voucher educativo que no es universal), la reforma de régimen de jubilaciones, y los programas Bolsa Familia y Hambre Cero que transfieren ingresos a la población pobre e indigente. Este conjunto de políticas, desde una concepción ecléctica, fue central para explicar la disminución de la pobreza y la desigualdad y articular demandas, dando una respuesta efectiva a la crisis de incorporación de las mayorías populares, lo que se tradujo en legitimidad política.

    En relación con la política neodesarrollista que describíamos con anterioridad podríamos señalar, entre las medidas mencionadas, el Programa de Aceleración del Crecimiento (pac) lanzado en enero de 2007, que tuvo como objetivos acelerar el crecimiento económico, aumentar el empleo y mejorar las condiciones de vida de la población brasileña. El programa consistió en un conjunto de medidas destinadas a incentivar la inversión privada, aumentar la inversión pública en infraestructura y remover obstáculos —burocráticos, administrativos, normativos, jurídicos y legislativos— al crecimiento. El pac vuelve a colocar en escena a un Estado interventor e inductor, que orienta las actividades de las empresas para el mercado interno e impulsa el desarrollo económico.8 También se debe hacer hincapié en otra política que tiene una clara característica nacional popular neodesarrollista y refiere a la mayor empresa del Brasil, Petrobras. Tanto el ex presidente “Lula” da Silva como la presidenta Dilma Rousseff hicieron de la petrolera un núcleo estratégico para el desarrollo nacional —“el futuro de Brasil”— tras el descubrimiento de nuevos yacimientos en 2006 en el presal del océano Atlántico, que equivalen al total del petróleo producido por Petrobras desde su creación en 1953 (15 000 millones de barriles). Ello abrió la posibilidad de superar la dependencia energética que siempre fue en Brasil un factor de restricción externa. Por otro lado, con la modificación del marco regulatorio de los hidrocarburos, que supuso una parcial reestatización de los recursos hidrocarburíferos, Petrobras —junto con el Banco Nacional de desarrollo (bndes), la estatal Eletrobras y su subsidiaria Eletronuclear, etc.— se constituyó en uno de los espacios estratégicos en los cuales se anudó el entramado de poder del proyecto neodesarrollista nacional popular y, como define Romano Schutte, en el centro de la política industrial (Romano 2013). Este núcleo está conformado por un sector de la fracción de grupos económicos locales-regionales y sectores del pequeño y mediano empresariado nacional; cuadros políticos y estratégicos de tradición nacional desarrollista; sectores nacionalistas de las fuerzas armadas y de la producción industrial-militar; las fuerzas populares organizadas en las centrales de trabajadores y movimientos y organizaciones sociales, fuerzas políticas de izquierda y algunos partidos políticos aliados..8 Un programa muy importante, dentro del pac, fue “Minha Casa, Minha Vida”, que impulsó la construcción y financió el acceso a la vivienda de personas muy pobres.

    El cambio regulatorio aprobado en 2010 implicó un aumento de la renta petrolera capturada por el Estado y un aumento del control estatal de Petrobras (el paquete accionario en manos del Estado pasó del 39.8% al 48.3%). También implicó hacer de Petrobras y la riqueza del presal una herramienta fundamental del desarrollo en varios sentidos: a través de la inversión en educación y en investigación y desarrollo, mediante la producción de componentes y tecnologías fundamentales de explotación, con el impulso directo e indirecto de industrias estratégicas (industria naval, nuclear, nanotecnología y nuevos materiales) y con un enorme plan de inversiones y de desarrollo del cual participa la burguesía local. En el caso de la industria naval ya se observaba un fuerte crecimiento incluso antes del cambio regulatorio: de 1 900 trabajadores directos en el año 2000 pasó a emplear 80 000 en 2010.

    El cambio regulatorio de 2010 implicó un retroceso de los intereses financieros y petroleros transnacionales, tanto en la puja por la apropiación de la renta petrolera como en la apropiación del recurso. Además, dicha renta fue invertida en el desarrollo de una empresa y de un complejo industrial que significa una competencia internacional (por lo menos de escala regional) para dichas transnacionales. Por otra parte, los fondos destinados a investigación y desarrollo aumentaron de 264 millones de reales en 2002 y 617 millones de reales en 2007, a más de 1 000 millones de reales en 2011 (más de 500 millones de dólares), de los cuales 96% provinieron de Petrobras. Brasil se convirtió en el único país de Latinoamérica que supera el 1% del pib en inversión en investigación y desarrollo (1.21% en 2013 según datos del Banco Mundial) seguido de lejos por Argentina con un 0.65% (2013).


    Hacia la crisis del lulismo y la caída de Dilma

    Rousseff: nuevo contexto geopolítico y económico

    El influyente geoestratega norteamericano Henry Kissinger es el autor de la frase “hacia donde se incline Brasil se va a inclinar América Latina”. Brasil no es sólo un pivote geopolítico de la región sino que en los últimos años, en plena crisis mundial y con la emergencia de un mundo multi-polar, se convirtió en un actor geoestratégico bajo cuatro condiciones: 1) en la medida en que avanzó a partir de 2002 una articulación de fuerzas nacional popular desarrollista, 2) en la medida en que mantiene un alto crecimiento económico,9 3) en la medida en que pudo constituirse en un actor estratégico de una América del Sur con una mayor influencia del regionalismo autónomo, 4) en la medida en que se desarrolla una alianza mundial con los poderes emergentes de la nueva multipolaridad. Pero hacia 2014 estas condiciones manifiestan un debilitamiento.

    A partir de 2011 el avance de un bloque latinoamericano con autonomía relativa, aliado a los bloques emergentes y expandiéndose desde el Mercosur (y el alba) hacia la Unasur y la celac, resulta una amenaza para las fuerzas dominantes del polo angloamericano. En este sentido, podemos citar una pequeña parte del Informe sobre Amenazas Globales de los Estados Unidos, publicado en febrero de 2011 referida a los procesos de integración latinoamericanos: Si a fines de los noventa Brasil tenía un pbi similar al de México, para 2013 lo había superado en un 50%. Véase Merino 2017.

    Los esfuerzos regionales que reducen la influencia de ee.uu. están ganando algo de tracción. Se planifica la creación de una comunidad de América Latina y el Caribe, prevista para inaugurarse en Caracas en julio, que excluye a ee.uu. y a Canadá. Organizaciones como la Unión de Naciones del Sur de América (unasur) están asumiendo problemas que fueron del ámbito de la oea […] El éxito económico de Brasil y la estabilidad política lo han puesto en la senda del liderazgo regional. Brasilia es probable que continúe usando esa influencia para enfatizar unasur como el primer nivel de seguridad y mecanismo de resolución de conflictos en la región, a expensas de la oea y de la cooperación bilateral con los Estados Unidos. También se encargará de aprovechar la organización para presentar un frente común contra Washington en asuntos políticos y de seguridad regionales (Clapper 2011).10

    Como expresión de esta disputa, los países con gobiernos más afines a las fuerzas dominantes en Estados Unidos y quienes ya tenían además un Tratado de Libre Comercio con dicho país (México, Perú, Colombia y Chile) constituyen la Alianza del Pacífico (ap) en 2011. La AP rescata los pilares del regionalismo abierto, posicionándose a favor de una mayor cercanía geopolítica con Estados Unidos en particular y “Occidente” en general; se basa en la llamada libertad de comercio (libre movilidad de capitales, mercancías e información); la atracción de las inversiones extranjeras y regulaciones favorables al capital financiero transnacional (cesión de soberanía jurídica en tribunales internacionales, flexibilización laboral, legislación de propiedad intelectual a pedido de las trasnacionales, etc.); la especialización en la explotación de las ventajas comparativas estáticas; y el desarrollo puesto en relación a la integración en el capitalismo global del siglo xxi.11 A su vez, en este escenario de tensiones crecientes, en 2013 se produce una ruptura entre el gobierno de Dilma Rousseff y el de Estados Unidos por las filtraciones que realiza el ex empleado de la Agencia Central de Inteligencia (cia), Edward Snowden, en las cuales se detallan las escuchas de los servicios de inteligencia sobre Dilma Rousseff y sobre Petrobras..10 Este aspecto es trabajado en profundidad por Regueiro 2014..11 Señalando claramente la diferencia de la ap con el regionalismo autónomo, en un dossier sobre el tema publicado por el Financial Times (2 de abril, 2014), se afirma que este nuevo bloque “abre las puertas para los negocios en la región” y resalta posi-tivamente que, a diferencia del Mercosur, esta es una alianza económica y no política, algo que también señalan los líderes políticos de la AP. En dicho dossier, Barbara Kotschwar afirma que “si el Mercosur representa el socialismo del siglo xxi, la Alianza Pacífico representa el capitalismo del siglo xxi”.

    La cumbre de los brics en Fortaleza, Brasil, realizada en el mes de julio de 2014, intentó producir un contrapeso en este escenario. Los cinco países que conforman los brics (con la presencia de los socios de Unasur) profundizaron las alianzas de las fuerzas multipolares, lo que se tradujo, entre otras cuestiones, en la creación de un Nuevo Banco de Desarrollo con 50 000 millones de dólares y de un Acuerdo de Reservas de Contingencias por 100 000 millones de dólares. Ambas propuestas significaban la puesta en marcha de una arquitectura financiera paralela, desafiando a las fuerzas dominantes del capitalismo financiero global y el dominio del polo angloamericano, en un contexto de agudización de los enfrentamientos mundiales después del conflicto en Ucrania. Este último conflicto, que explotó entre fines de 2013 y abril de 2014, produjo un cambio cualitativo en términos geopolíticos: los enfrentamientos entre las fuerzas multipolares emergentes (principalmente China y Rusia, pero también el incipiente bloque latinoamericano entre otros actores) contra las fuerzas unipolares angloamericanas (junto con el llamado “Occidente” expresado por la otan) pasaron a ser directos y en territorios centrales de disputa, como la propia Ucrania y el Mar de China (Merino 2016). A partir de esos acontecimientos se habla de una “nueva guerra fría” por parte de importantes sectores de la prensa del establishment occidental, o de una guerra mundial fragmentada según el Papa Francisco (Merino y Rang 2016). Todos los territorios, en mayor o menor medida, están en disputa por los distintos polos y bloques de poder. Y Brasil, como toda Latinoamérica, es uno de los territorios centrales de la disputa global. En este contexto, con muchos países de los bloques emergentes ahogados por las sanciones económicas y las presiones financieras y geopolíticas, se comprende el significado de la cumbre de Fortaleza.

    Las presiones geopolíticas, el desarrollo de la Alianza del Pacífico, la agudización de las tensiones globales y la situación del “Petrolao” (junto con otras cuestiones que veremos a continuación) volvieron a fortalecer en Brasil las posiciones en favor del regionalismo abierto, el aumento del control privado de Petrobras y de la renta petrolera con la incorporación de las petroleras transnacionales. Ello afecta la estrategia del regionalismo autónomo e impacta sobre el esquema de poder en que se sostenía el pt, lo que se pone en evidencia con claridad cuando Michel Temer, el vice-presidente de Dilma Rousseff que asumió como presidente luego de la maniobra de desplazamiento de la mandataria del pt en agosto de 2016, se pronunció con celeridad a través de su nuevo canciller por el acercamiento a la ap, la agenda de reformas neoliberales, el alineamiento con Estados Unidos (con quien además firmó acuerdos de cooperación militar y ejercicios conjuntos) y un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.

    Otra cuestión relacionada con la geopolítica y con el contexto internacional que horadó al gobierno de Dilma Rousseff a partir de 2013-2014, fue la caída en el precio de los commodities. Ello golpeó en general a casi toda la región, cuyos principales productos de exportación son las materias primas. Los problemas de complementación productiva, la debilidad de las cadenas de valor regionales y la falencia en el desarrollo de núcleos productivos-tecnológicos para el desarrollo endógeno de las fuerzas productivas, se hicieron evidentes. En tanto la convergencia en torno al regionalismo autónomo no logre resolver la conformación de una estructura económica regional acorde con sus formulaciones políticas para aumentar los niveles de complejidad e integración, su construcción real resulta endeble, siendo más vulnerables a las presiones geoestratégicas de los principales polos del poder mundial y a los contextos desfavorables.

    La desarticulación de la fuerza político social, la caída de Dilma Rousseff y un horizonte incierto

    Lo que medió para cambiar las relaciones de fuerza en Brasil fue el “Lava Jato”, a partir de lo cual se denunció el “Petrolao” (el pago de sobornos empresarios y el financiamiento de la política alrededor de la empresa Petrobras y del conjunto de contratistas, destinado al lobby y/o para tener gobernabilidad en el poder Legislativo). El “escándalo” del “Petrolao” y el “Lava Jato” fue un elemento central que debilitó la articulación nacional popular neodesarrollista, deslegitimó a sus referentes y luego fracturó la fuerza, en un contexto en el que se ponían de manifiesto un conjunto de cuellos de botella propios de la condición de país dependiente. Para ello fue fundamental la manipulación político y mediática articulada con el poder judicial, con el fin de que el “escándalo” produzca un golpe por “derecha”, es decir, sirva a un cambio de relaciones de fuerzas favorable al bloque financiero-neoliberal.12

    Petrobras licitaba sus grandes obras a empresas constructoras y de ingeniería brasileñas, en aplicación de la política “Compre Nacional”, implementada por Dilma Rousseff como ministra de Energía para estimular la creación de empleo y fortalecer a los grupos económicos locales-regionales y a la burguesía local, otorgando un privilegio a las empresas nacionales sobre las transnacionales (que estas últimas presionaban por desmantelar).

    A causa de la investigación judicial, el último día de 2014 Petrobras emitió una prohibición para firmar contratos nuevos con 23 empresas incluidas en la Lava Jato, perjudicando a contratistas habituales suyas: Alusa, Andrade Gutierrez, Camargo Corrêa, Carioca Engenharia, Construcap, Egesa, Engevix, Fidens, Galvão Engenharia, gdk, Iesa, Jaraguá Equipamentos, Mendes Junior, mpe, oas, Odebrecht, Promon, Queiroz Galvão, Setal, Skanska, Techint, Tomé Engenharia y utc. Ello golpeó a las principales empresas del país y al núcleo político estratégico nacional popular neodesarrollista, y detuvo a la economía antes de que Dilma Rousseff asumiera su segundo mandato. Uno de los principales grupos económicos afectados es Odebrecht, la mayor constructora de América Latina, que dirigió en Cuba la estratégica mega obra del puerto de Mariel con fuertes implicaciones geopolíticas. Esta obra fue financiada por préstamos subvencionados desde el Banco de Desarrollo de Brasil (también muy criticado por empresas transnacionales y las fuerzas financieras globales) .13 e involucró a cerca de 400 empresas brasileñas. Además, Odebrecht es la empresa comprometida en el desarrollo del submarino nuclear junto con Francia y la que acordó con la empresa rusa Russian Technologies para producir helicópteros y misiles para Brasil, lo cual irrita a las fuerzas dominantes de Estados Unidos. Odebrecht es una empresa clave del complejo industrial-militar brasilero, involucrada en la estrategia del regionalismo autónomo, en donde focalizan las fuerzas neoliberales el escándalo de corrupción..12 No es objeto del presente trabajo analizar específicamente el “Lava Jato” y la articula-ción entre los aspectos judiciales, políticos y estratégicos del proceso. Nos interesa su impacto para el análisis de las relaciones de fuerzas en Brasil y cómo el mismo golpea sobre la articulación nacional-popular neodesarrollista. Existe una amplia bibliografía para profundizar sobre el tema, especialmente sobre el notorio uso político de buena parte del aparato judicial brasileño en ambos casos. Véase Moreira 2017 y Souza 2017.

    El ajustado triunfo electoral de Dilma Rousseff contra el candidato neoliberal Aecio Neves del psdb en el balotaje de las elecciones presiden-ciales a fines de 2014, donde obtuvo un poco más del 51% de los votos, daba cuenta de un nuevo momento político caracterizado por la debilidad de las fuerzas nacionales populares neodesarrollistas. Fue una elección polarizada que dividió al país en dos mitades políticas, así como también en términos geográficos: mientras el sur industrializado y “rico”, con un fuerte componente de “clase media”, se opuso con fuerza al pt y su alianza política, el norte pobre votó rotundamente en favor de Dilma Rousseff.

    El nuevo gabinete del segundo gobierno indica el cambio en las relaciones de fuerzas en favor de las clases económicamente dominantes. Joaquim Levy, formado en la ortodoxa Universidad de Chicago y ex funcionario del Fondo Monetario Internacional (fmi), asumió el Ministerio de Economía, donde reemplazó al neodesarrollista Guido Mantega, quien fue asesor de Lula desde 1993 y ministro de Economía desde el 2006, cuando justamente se produce el giro neodesarrollista. Por otro lado, otro economista que podemos clasificar como neodesarrolista débil, Nelson Barbosa, asumió como jefe de Planeamiento, mientras que la representante de los actores más concentrados de los agronegocios, Katia Abreu (presidenta de la Confederación Nacional de Agricultura), fue elegida para comandar el ministerio de Agricultura, siendo una dura opositora a la reforma agraria y a la creación de nuevas reservas indígenas. El nombramiento de Abreu generó numerosas protestas de diferentes movimientos campesinos y de pueblos originarios, incluso aliados al pt y también miembros del gabinete; aunque también chocó con el ala derecha de los representantes de los agronegocios ligados al gobierno, especialmente jbs. Con estos cambios, los representantes del capital financiero transnacional, de los agronegocios y de la fracción de burguesía local más internacionalizada y globalista pasaron a ocupar lugares claves del gobierno. Por otro lado, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Rousseff sustituyó al canciller Luiz Alberto Figueiredo por el embajador de Brasil en ee.uu., Mauro Vieira, marcando un acercamiento a Washington. En el nuevo gabinete ministerial brasileño había representantes de diez partidos, que recorrían un amplio espectro político e ideológico, pero con una fuerte presencia del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (pmdb), la mayor fuerza electoral del país, liderada por el vicepresidente Michel Temer. El esquema de poder que se expresaba era más parecido al previo al 2006, en detrimento de las fuerzas nacionales populares neodesarrollistas que perdían influencia en el Estado.14

    .13 El 5 de junio de 2014 el periódico londinense Financial Times publicó un artículo de Jonathan Wheatley titulado “Critican al Banco de Desarrollo de Brasil”. Una de las principales críticas de los representantes del capital financiero global es que las gran-des compañías brasileras, al contar con el bndes, no deben financiarse en el exterior, por lo cual no quedan subordinadas al poder financiero global ni ceden plusvalía en concepto de pago de intereses.

    A poco tiempo de asumir su segundo mandato, Dilma lanza un ajuste por 23 300 millones de dólares, que alcanzaba a la educación y la salud. El ajuste impulsado por Levy y Barbosa incluía medidas para aumentar la re-caudación mediante alzas de impuestos y recortes a los beneficios laborales como pensiones y reducciones al seguro de desempleo. También fueron afectados proyectos del Programa de Aceleración del Crecimiento (pac) y el plan de viviendas populares Minha Casa, Minha Vida, que sufrieron re-ducciones de 8 000 millones y 2 000 millones de dólares respectivamente. La pretensión era que muchas de las obras de infraestructura involucradas en el congelamiento fuesen ofrecidas en concesión al sector privado. Por su parte, el Banco Central aumentó su tipo de interés a 14.25%, afectando la actividad productiva y beneficiando al capital financiero.

    .14 Autores como Franklin Serrano y Ricardo Summa (2012: 166-202) observan que dichos cambios en la política económica comienzan a producirse en el plano económi-co ya a partir de 2010-2011, durante el primer gobierno de Dilma Rousseff.

    El malestar social fue creciendo por los escándalos de corrupción en torno a Petrobras, el aumento del desempleo, la inflación y la caída en el nivel de renta de los brasileños, luego de muchos años de expansión. Por otro lado, Dilma Rousseff había hecho una campaña centrada en criticar las políticas de ajuste y el proyecto neoliberal encarnizado en su rival, a la vez que prometió profundizar las políticas nacionales populares neodesarrollistas. El giro que se produce en el gobierno, ni bien asume en enero de 2015, luego del golpe que provoca el Petrolao y el no cumplimiento de sus promesas de campaña, produce un profundo malestar en sus votantes y un resentimiento en las fuerzas político-sociales que la sostenían. El ajuste y el giro a la “derecha” afectan la relación con el propio pt.

    Como parte de este giro se realiza un acuerdo con el régimen de Estados Unidos, concretado en la cumbre bilateral entre Rousseff y Obama en julio de 2015. Para avanzar con dicho acuerdo, Rousseff logró que dos convenios militares fueran votados por el Congreso poco antes de emprender su visita a Washington. El acuerdo incluyó siete áreas: comercio exterior, medio ambiente y energía, previsión social, defensa, agricultura, educación y ciencia, y tecnología. En cuanto a la defensa, los dos países acordaron desarrollar un proyecto de defensa conjunto, que incluye acuerdos tecnológicos y asociación entre empresas brasileñas y estadounidenses en el área de la defensa para, por ejemplo, la compra y venta de equipamientos y armamento. Según Defensanet y Raúl Zibechi (2015), uno de los objetivos de Estados Unidos es la separación de Rusia del programa espacial brasileño, ya que Estados Unidos se opone a que Rusia participe en la producción de vehículos de lanzamiento de satélites o transfiriendo su tecnología de misiles balísticos al brasileño Programa Nacional de Actividades Espaciales. Por otro lado, el acuerdo también incluyó concesiones para inversiones en el sector de infraestructura de Brasil, abriendo posibilidades de negocios para empresas estadounidenses por 64 000 millones de dólares. Ello deshacía el monopolio de las constructoras brasileñas sobre dicho sector a partir del cual el Estado impulsaba la burguesía local.

    Lo que además se evidencia es una crisis de liderazgo. Morais y Saad-Filho (2011) ya lo anticipaban unos años antes, razonando que la ausencia del liderazgo carismático de Lula y la posibilidad de que el gobierno tenga que imponer pérdidas a algunos sectores sociales, debido a la dinámica cíclica de una economía capitalista periférica, podían desestabilizar la base en que se sustentaba la administración de Dilma Rousseff, pues ésta tenía un perfil más técnico, no fue elegida por la base del pt (sino por el propio Lula) y no tenía un liderazgo político arraigado. Esto llevaba a un problema de liderazgo, un problema central en una situación de agudización de las pujas políticas, crisis de legitimidad por los “escándalos de corrupción”, presiones geopolíticas agudas y un giro a la “derecha” que dinamitaba las relaciones con las organizaciones políticas y sociales populares.

    La crisis de liderazgo expresa un proceso de desarticulación del entramado político social del lulismo por “izquierda” y también por “derecha”. A partir de 2015 se pone de manifiesto la incompatibilidad entre el programa del pt y del pmdb de Michel Temer. El lulismo contiene estas dos alas, donde el capital concentrado y las fuerzas más conservadoras se expresan con el pmdb y las fuerzas de las clases populares se expresan en un debilitado y desmovilizado pt. Ambos programas chocan en cómo resolver la encrucijada en que se encuentra Brasil: profundizar la senda popular (¿y trascender el neodesarrollismo?) o retroceder y ceder a las presiones del capital concentrado y las fuerzas de “derecha”. Dicha contradicción es constitutiva de la propia articulación lulista y en esta encrucijada histórica deviene antagónica. Si Rousseff ganó con un discurso en línea con la primera opción, desde el primer día de su segundo gobierno se impuso la segunda opción.


    Dependencia y crisis

    La crisis del lulismo nos lleva a un análisis más profundo. Hay una cuestión fundamental que recorre los países periféricos y tensiona las articulaciones nacionales populares: las crisis que surgen en relación con problemas estructurales dados por la situación de dependencia de un país, que a su vez desatan el problema de la “frazada corta”. Mientras la economía crecía, todos los grupos sociales y las clases podían encontrar satisfacción de sus demandas e intereses construidos, es decir, la frazada alcanzaba a cobijar a muchos. El lulismo podía ser aceptado por casi todos o soportado por aquellos que tenían diferencias políticas, ideológicas y estratégicas pero no lograban rearticular una oposición neoliberal contundente a los gobiernos del pt. Y esa situación pudo continuar con Dilma Rousseff en su primer mandato, aunque con mayores dificultades y agudos síntomas de agotamiento. Para el gran capital, tampoco fue negativo al principio el lulismo, a pesar de su tenaz oposición en la elección de 2002 y el apoyo a su expresión política el psdb. Sin embargo, todo esto cambia cuando se modifica el ciclo económico y las condiciones geopolíticas.

    El lulismo superó con holgura la crisis global de 2008 e incluso un primer mandato complicado, pero ello fue general en los llamados países emergentes porque las contradicciones del capitalismo internacional y las pujas estratégicas se centraban en Occidente. Pero a partir de 2014 se conjugan varios fenómenos que golpean a los países emergentes: 1) el fin del periodo de altos precios mundiales de las materias primas; 2) los problemas de competitividad de la economía doméstica y de los capitales locales que, a falta de tecnología avanzada y escala, quedan retrasados frente a los saltos de productividad de los capitales transnacionales avanzados; y 3) una geoestrategia de las fuerzas globalistas del polo de poder angloamericano contraria al desarrollo de los bloques de poder regionales, especialmente en sus espacios fundamentales de su influencia, que se pone de manifiesto en 2010, toma cuerpo en la región en 2012 con la firma de la ap y se agudiza profundamente a partir de 2014 con el conflicto en Ucrania. Ello actúa sobre la base del problema fundamental de la dependencia de los países periféricos que trabajan, entre otros, Enrique Dussel, Ruy Mauro Marini y Theotonio dos Santos.15

    .15 Dussel (2014) explica esta cuestión en los siguientes términos: “Téngase estrictamen-te en cuenta, entonces, que la esencia de la Teoría de la Dependencia en general con-siste en la dominación como relación social de expropiación que ejerce una burguesía

    El sistema de relaciones de la dependencia implica que, ante la transferencia de valor que se produce desde el país periférico hacia el centro y ante la pérdida de plusvalor que ello implica para la burguesía local, se busque una extracción de más valor mediante la sobre-explotación del trabajador. En determinadas situaciones históricas, como las de 1999, en plena ofensiva del capital financiero transnacional y del conjunto de empresas que le pertenecen, sectores de los grupos económicos locales y de la burguesía local de países periféricos (especialmente de los capitales más ligados al mercado interno) pueden desarrollar una política de mayor orientación nacional o encontrarse más propensos para apoyar liderazgos que establezcan una articulación político-social con las clases populares y con distintos actores subordinados en el campo del poder. A partir de allí pueden darse políticas desde el Estado en desmedro de dichas transferencias de valor 16 y de todos los mecanismos establecidos de transferencia de valor y fuga de capitales que se imponen en los países dependientes: pagos de fletes, las remesas de ganancias, pagos de servicios tecnológicos, asistencia técnica, patentes, intereses y servicios de la deuda, etcétera.17

    Sin embargo, este comportamiento no resulta lineal ni se desprende meramente de una situación económica, sino de las relaciones de coope-ración y enfrentamiento en el campo del poder –donde se constituyen las  fuerzas que pujan por el Estado. Y en épocas de crisis, con burguesías locales oscilantes entre la sobre-explotación de la fuerza de trabajo y las políticas nacionalistas-populares, ante el dilema de la frazada corta éstas pueden inclinarse mayoritariamente hacia la primera opción (restaurar la sobre-explotación), acercándose al capital extranjero y a las oligarquías locales. Especialmente cuando el fortalecimiento de las clases populares para la lucha política y económica eleva sus niveles de demandas así como su influencia en la conducción del Estado. Además, influyen las tradiciones políticas e ideológicas de estas burguesías, que muchas veces se encuentran también en una relación de dependencia ideológico-política y, por supuesto, también en una relación de dependencia estructural y estructurante en términos económicos que produce cooperación al tiempo que enfrentamiento. Como observa Theotonio dos Santos (2011), la dependencia está fundada en una situación de compromiso entre los intereses que mueven las estructuras internas de los países dependientes y las del gran capital internacional. Y esto pone en cuestión la posibilidad de la estrategia neo-desarrollista para la ruptura de la dependencia cuyo sujeto fundamental es la llamada “burguesía nacional”; lo cual comienza a ser cada vez más palpable en Brasil a partir de 2013.18 Así lo refleja Perry Anderson:

    Desde 2006, los bancos estatales pasaron a aumentar gradualmente su cantidad de préstamos, yendo de un tercio a la mitad de todo crédito —la cartera del Banco de Desarrollo del gobierno (bndes) llegó a aumentar en siete veces su valor desde 2007. Al ofertar tipos preferenciales de intereses para las grandes compañías en un valor mucho más alto del de los subsidios para las familias pobres, la “Bolsa Empresarial” pasó a costar al tesoro nacional el doble de lo que costaba la “Bolsa Familia”. Pero todos esos agrados a la industria brasileña fueron en vano […] En la esperanza de que eso trajera el sector industrial para su lado, el gobierno se enfrentó a los bancos al forzarlos a aceptar retroceder al nivel sin precedentes del 2% de los intereses a finales de 2012. En São Paulo, la Federación de las Industrias (fiesp) expresó, momentáneamente, su satisfacción ante la medida, para inmediatamente después colgar banderas en apoyo a los manifestantes anti-estatistas de junio de 2013 (Anderson 2016 15-22).

    .16 (y su pueblo) poseedora de un capital global nacional de un país más desarrollado sobre las burguesías (y sus pueblos) de países subdesarrollados, transfiriendo plusva-lor en la lucha de la competencia entre capitales globales nacionales del país menos desarrollado al más desarrollado, por el mecanismo de la nivelación de los precios de las mercancías en la competencia en el interior del mercado mundial. Dicha transferen-cia es efecto de un precio de producción mundial que obliga a los países subdesarrolla-dos transferir dicho plusvalor, pudiendo sin embargo tener ganancia aunque vendan su mercancía por un precio final menor al valor de su mercancía. Ante la pérdida de plusva-lor extraerán más valor mediante una sobre-explotación del trabajador periférico. Esto produce un empobrecimiento global del país subdesarrollado y un enriquecimiento proporcional del desarrollado…” (160).

    .17 Ahora, con la transnacionalización del capital y la nueva forma capitalista llamada ideológicamente “globalización”, dicha transferencia de valor es más hacia el capital financiero global y sus dueños, y cada vez menos para el resto de la población de los países centrales, en donde crece hacia el interior su propia periferia.

    .18 Véase Crespo y Girhibaudi 2013.


    Un final abierto

    El lulismo forma parte fundamental del giro a la “izquierda” o giro popular de la región en los últimos años, que hoy se encuentra en una situación de reflujo y de nuevo giro a la “derecha” o giro neoliberal. Con la caída de Dilma Rousseff se pone de manifiesto la dificultad, en la actual coyuntura histórica, de los intentos de conciliación de clases, grupos sociales y diversos actores dentro de un esquema de poder heterogéneo. El intento de retomar en 2015 un lulismo del estilo “izquierda buena” del periodo 2003-2006 resultó impracticable por las condiciones políticas, económicas y geopolíticas existentes. Como se analizó, en el nuevo escenario nacional, regional y global se establecen un conjunto de encrucijadas en las cuales se vuelven antagónicas las opciones posibles a tomar.

    Para analizar la caída de Dilma Rousseff no alcanza solamente con dar cuenta de la agudización de las tensiones y el establecimiento de una situación de antagonismo entre las fuerzas unipolares y las fuerzas multi-polares, entre las fuerzas neoliberales del capitalismo financiero global y las fuerzas nacionales populares neodesarrollistas, sino que es necesario observar, en dicho contexto de enfrentamiento, la desarticulación del entramado político social que permitía al proyecto nacional popular desarrollista influir decisivamente en el Estado. En dicha desarticulación hay una centralidad entre las contradicciones de la burguesía local y las clases populares, así como entre los diferentes sectores políticos e ideológicos. También debe destacarse la incapacidad de las fuerzas que, en mayor o menor medida, forman parte de dicha articulación, de enfrentar en un principio los embates en su contra. La erosión de la figura de Dilma Rousseff, los problemas de liderazgo, el desgaste por los años de gobierno, el giro neoliberal que se realiza al comienzo de su segundo mandato, el eclipsamiento de la línea profundizadora nacional popular al interior del pt y del gabinete, y la poca centralidad de las fuerzas populares en el gobierno explican en parte dicha situación de debilidad.

    Por otro lado, se abre una pregunta fundamental acerca de los límites del proyecto neodesarrollista, ya profundamente analizados para el caso del desarrollismo clásico. Límites tanto en el campo económico —imposibilidad de ir más allá de una dependencia negociada y de resolver los problemas de la “frazada corta”— como también en lo político, que se observan en la debilidad de la construcción de la fuerza política-social. Ello guarda estrecha relación con la apuesta de construir poder nacional desde la burocracia estatal civil y militar y la burguesía local, pasando a un segundo plano a los sujetos populares, quienes cumplen un rol de apoyo pasivo. De hecho, las fuerzas neoliberales no encontraron una gran resistencia popular, dando cuenta de la desarticulación que se había producido del lulismo y la desmovilización del campo popular.


    Con el ascenso de Michel Temer se pone en marcha una agenda para desarticular el proyecto de regionalismo autónomo continental (aunque fuera débil), asumir un regionalismo abierto liberal y desvincular en términos geopolíticos a Brasil de los brics (especialmente de China y Rusia). Además, se vuele a reimplantar un programa neoliberal comandado por el capital financiero que rápidamente se cristalizó, entre otras cosas, en una legislación laboral de flexibilización regresiva para los trabajadores (que motivó una huelga general luego de más de 20 años) y un congelamiento del gasto público por ley por 20 años. Sin embargo, el frente que sostiene a Temer es heterogéneo y no está consolidado como bloque de poder para intentar devenir en bloque histórico. El golpe institucional para la destitución de Rousseff (que llegó con mínimos niveles de aprobación de su gobierno) fue apoyado por parte de la llamada clase media tradicional (pequeña y mediana burguesía consolidada) y la llamada nueva clase media (mayoritariamente el proletariado que mejoró profundamente sus condiciones de vida). Pero las demandas de quienes organizan estos grupos sólo en parte coinciden con la agenda neoliberal –particularmente la coincidencia es en la reducción de impuestos en el caso de la “clase media tradicional”. Y ello dificulta los intentos de producir cierres hegemónicos para las fuerzas neoliberales.

    Apenas a un de año de la destitución, la agenda neoliberal impulsada por el poder financiero, los grandes terratenientes, el monopolio mediático comandado por la Red Globo y el sector profundamente conservador del poder Judicial, está causando estragos a nivel social y debilitando todas las estructuras del poder nacional de Brasil, mientras los escándalos de corrupción enlodan a las principales figuras del actual gobierno y comienza a observarse un proceso de lucha y reemergencia de las clases populares. La resistencia político gremial, a su vez, comienza a expresarse nuevamente en la política a través de la figura de Lula, quien encabeza las encuestas electorales como candidato a presidente, por lo cual existen un conjunto de maniobras para evitar que se presente a las elecciones de este 2018. A pesar del avance neoliberal, Temer tiene la menor aprobación histórica de un gobierno, el bloque neoliberal no consigue unificarse en una candidatura y existe una posibilidad de re-articulación nacional popular basado en el liderazgo de Lula y el poder de los sindicatos, los movimientos campesinos, el movimiento de trabajadores sin techo (mtst), el movimiento estudiantil, las Iglesias progresistas, la pequeña y mediana burguesía industrial y los cuadros nacionalistas con importante influencia en las fuerzas armadas. Las condiciones existentes distan de ser las de comienzos de los años noventa, luego de la caída del Muro de Berlín y el establecimiento del Consenso de Washington, por lo cual resulta complicada la reconstrucción de la hegemonía del polo angloamericano, del capital financiero transnacional y del proyecto neoliberal, favoreciendo una posible rearticulación del lulismo bajo una nueva forma. En resumen, el fin del ciclo político en Brasil que se produce con la caída del gobierno de Rousseff no implica un fin del ciclo histórico post-neoliberal.


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    CON FUERTE TONO LATINOAMERICANISTA COMENZÓ LA III CONFERENCIA REGIONAL DE EDUCACIÓN SUPERIOR

    Red de Comunicadores del Mercosur - Mar, 12/06/2018 - 21:35

     

    Por  Javier Tolcachier ***

    Con una nutrida asistencia se realizó el acto inaugural de la III Conferencia Regional de Educación Superior en Córdoba. Los discursos de apertura, más allá del obligado decoro formal y del necesario acento académico, estuvieron marcados por un fuerte tono político y doctrinario.


    (Imagen de Conferencia Regional de Educación Superior 2018)

    Muy celebradas fueron las palabras del coordinador general del evento, el Dr. Francisco Tamarit – ex rector de la Universidad Nacional de Córdoba –quien defendió la educación superior como derecho humano universal y a la obligación del Estado de garantizarla.Allí donde la pobreza dificulta el acceso a la Universidad, hay que eliminar la pobreza, no la Universidad, señaló al finalizar su intervención.

    De ese esfuerzo colectivo por la ampliación del conocimiento sin límites ni discriminación alguna se hizo eco el Director General del Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (UNESCO–IESALC) y anteriormente Decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Central de Chile Pedro Henríquez Guajardo.

    Su saludo inicial en distintas lenguas originarias fue incontestable señal del tenor de fuerte interculturalidad que se quiere imprimir a la Conferencia.

    También habló la Subdirectora General de Educación de la UNESCO Stefania Giannini, subrayando el compromiso universal de la organización con una educación para todos, reflejado en el objetivo 4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados en Naciones Unidas en la agenda 2030.

    El clima subió de tono político al tomar la palabra el actual intendente de Córdoba, Javier Mestre, quien recibió una fuerte silbatina desde las tribunas – sin duda por su alineamiento con el gobierno nacional y su gestión ciudadana, que sin embargo, se preocupó por destacar.

    La tensión llegó al punto máximo al tomar la palabra el titular de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro. Un abucheo de la mayor parte de la asistencia local junto al coreo de consignas contra el gobierno de Mauricio Macri, prácticamente impidió que diera su discurso. La rechifla se volvió estruendo cuando el ministro habló de “diálogo sincero”. Allí interrumpió por unos momentos su alocución para tildar después de “fascistas que gritan desde la oscuridad” a los estudiantes y docentes opositores.

    A pesar de ello, comentó lo que será la propuesta del gobierno en la conferencia referida a una mayor internacionalización del sistema universitario.

    El rector actual de la UNC Hugo Juri llamó a sostener “las banderas del 18” – en referencia al año de la Reforma Universitaria- , resaltó los distintos momentos en los que el mercantilismo las puso en riesgo y algo  más equidistante –quizás debido a su filiación política oficialista – colocó su discurso en el plano de la defensa de la educación superior gratuita y de una autonomía universitaria plena. Destacable fue su convocatoria a salir de la zona de confort y – en línea con lo manifestado por Guajardo Henríquez, a construir una universidad pluricultural.

    El desafío de la interculturalidad

    El inicio del segmento cultural fue una polifonía de sonidos ancestrales rescatados por la Orquesta de Instrumentos Autóctonos y Nuevas Tecnologías de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina. Una performance mística que transmitió la certeza de una espiritualidad y una raíz regional vivas, tomando posición desde la estética y el arte universitario.

    La vivaz percusión de Vivi Pozzebón con el Tamboreras Ensamble y la canción de Charo Bogarín – descendiente de guaraníes – completaron con sutileza musical el mensaje que se ha querido dar en la inauguración de la conferencia y que seguramente marcará a fuego debates posteriores.

    ​​ ​

    La Educación Superior para todos, será pluri– e intercultural o no será.

    El sello antineoliberal

    El profesor Boaventura de Sousa Santos dio una verdadera clase magistral, apropiada para la asamblea magisterial y estudiantil reunida, no apta para corazones a la derecha del pecho.

    Caracterizó tres motivos por los cuales la universidad es hoy blanco de ataques del neoliberalismo: Por constituir reducto de pensamiento crítico, por tanto de resistencia; por analizar pasado y futuro, contrariando a un neoliberalismo que pretende un “eterno presente”. Por último, por ser siempre las universidades un proyecto nacional y desde ahí proyectarse internacionalmente, proyecto social de solidaridad en base al bien común que no conviene a una internacionalización de franquicias,

    Aún defendiendo la necesidad de evaluar y ser evaluados, atacó la concepción de rankings de Universidades, poniendo de manifiesto cómo cuantificar calidades es prerrequisito para colocar al conocimiento en el rubro “mercancía”. Dichas mediciones dejan afuera la mayor parte de lo que constituye el mundo y la vivencia universitaria, los afectos, las relaciones intergeneracionales, las fiestas y varios etcéteras, convirtiéndose en inútiles a la hora de contabilizar las múltiples potencialidades del ámbito.

    Finalizó su charla ofreciendo los conceptos de pluriversidad y subversidad que pueden constituirse en elementos para la radical defensa del conocimiento libre y la universidad de todos en la lucha contra la triple opresión del capitalismo, el colonialismo y el patriarcado (o heteropatriarcado).

    Esta no fue una inauguración formal ni ajena al momento de retrocesos y crisis que vive el mundo y la región. El espíritu libertario de 1918 encarna cien años más tarde el espíritu y la vigencia de un desafío que en estos días de intercambio tomará forma en el mismo lugar de la primera Reforma: proyectar la Universidad latinoamericana a un futuro inclusivo, fraterno y con conocimiento de y para todos.

    (Crédito Fotografías: CRES 2018)

    ​https://www.pressenza.com/es/2018/06/con-fuerte-tono-latinoamericanista–comenzo-la-iii–conferencia-regional-de-educacion-superior/

     

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    CONSEJO DE COMUNICACIÓN SOCIAL DE BRASIL APRUEBA CRITERIOS PARA ORIENTAR REGULACIONES SOBRE “NOTICIAS FALSAS”

    Red de Comunicadores del Mercosur - Mar, 12/06/2018 - 21:22

     

    Por OBSERVACOM – Observatorio Latinoamericano de Regulación Medios y Convergencia ***

    El Consejo de Comunicación Social (CCS), organismo consultivo del Congreso sobre políticas de comunicación, aprobó la propuesta para establecer criterios para orientar las futuras leyes sobre “”noticias falsas”” elaborada por la Comisión Relatora, creada para analizar y emitir un parecer sobre los 14 proyectos sobre “noticias falsas” que se tramitan actualmente en el Parlamento.

    Los puntos propuestos y aprobados como directrices -basados en las recomendaciones de la Unión Europea– son: definir de forma clara y delimitada el concepto de “”noticias falsas””; definir patrones claros de penalización similares a los de otras situaciones para no crear disparidades penales; responsabilizar al autor sin imponer penas a los usuarios que muchas veces actúan de buena fe; la retirada de contenido debe ser precedida por orden judicial: se debe prever un órgano  competente capacitado y plural para la aplicación de la regulación; por último, no se pueden utilizar mecanismos de retirada de contenidos en forma discrecional, como mecanismo de censura.

    En el documento, la Comisión Relatora advierte que los distintos proyectos en danza “no consiguen abarcar la complejidad del fenómeno de las noticias fraudulentas y, por eso, sugiere a los parlamentares la continuidad de los debates internos y con la sociedad, fomentando una legislación contemporánea capaz de crear un ambiente de comunicación libre, independiente y diverso, y aún más, de defender el régimen democrático”.

    “La respuesta al problema no pasa, o no únicamente, por la criminalización de la práctica o por la responsabilización de las plataformas donde el contenido es vehiculizado, sino por la acción conjunta con los órganos competentes que involucre la implementación de políticas públicas que versen sobre la concientización de la población sobre el tema”, señala el documento del CCS.

    De los 14 proyectos, 13 se tramitan en la Cámara de Diputados y uno, en el Senado (PL 473/2017). En su mayoría apuntan a la criminalización de la difusión de “noticias falsas” y, en algunos casos, incluso prevén responsabilidades para las plataformas.

    El proyecto 6.812/2017 apunta a la tipificación criminal de la divulgación o intercambio de información falsa o incompleta en la web. Propone penas de 2 a 8 meses de detención y el pago de multas.

    El proyecto 7.604/2017 dispone la aplicación de multas por la divulgación de información falsa por las redes sociales. Además prevé la responsabilidad de las plataformas de redes sociales por los contenidos publicados, al igual que el 9.647/2018.

    Por su parte, el proyecto 8.592/2017 propone modificaciones al Código Penal para tipificar la información falsa o perjudicialmente incompleta y plantea penas de uno y dos años de cárcel. También el proyecto 9.554/2018 introduce cambios al Código Penal para tipificar la divulgación de informaciones falsas y establece penas de detención de un mes a tres años y multas.

    El proyecto 9533/2018 define crímenes contra la seguridad nacional y el orden público para incluir a las “noticias falsas” que puedan provocar actos de hostilidad y violencia contra el gobierno, duplicación de las penas para los “crímenes de propaganda” cuando se produzcan por Whatsapp, Facebook y otras redes sociales.

    El proyecto 9761/2018 tipifica criminalmente la conducta de quien crea, vehiculiza, comparte o no remueve noticias o informaciones falsas en medios electrónicos. Impone penas de prisión de tres meses a un año y multas. Por su parte el proyecto 9.838/2018 prevé detención de tres meses a un año y multas para quien ofrece, publica, distribuye o difunde noticias o información que sabe que es falsa tanto en medios electrónicos como impresos.

    El proyecto 9884/2018 también apunta a alteraciones del Código Penal y plantea prisión de dos a cuatro años y multas. Del mismo modo, el proyecto 9931/2018 postula detención de tres meses a un año y multas. El único proyecto del Senado 473/2017 también apunta a modificar el código penal estableciendo penas de seis meses a dos años de prisión y multas. En tanto el proyecto 9.532/2018 postula cambios en el Código Electoral y define a las “noticias falsas” como la divulgación hechos falsos en la propaganda sobre partidos o candidatos capaces de influir al electorado. El proyecto prevé penas de 2 a 6 años de prisión y multas.

    El proyecto 9626/2018 también postula cambios al Código Electoral y Ley de Elecciones para agravar las penas de los crímenes electorales por vehículos de comunicación como la TV, radio, prensa o Internet. Establece penas de prisión de uno a cuatro años y multas de US$ 13 mil a US$ 260 mil. Por último, el proyecto 9973/2018 también plantea cambios al Código Electoral para tipificar la divulgación de hechos que se sabe que no verídicos en año electoral y establece prisión de uno a cuatro años y multas que van de US$ 13 mil a US$ 130 mil.

    ​https://mailchi.mp/observacom/consejo-de-comunicacin-social-de-brasil-aprueba-criterios-para-orientar-regulaciones-sobre-noticias-falsas?e=8b47f2a3b5​
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    A cien años de la Reforma Universitaria: la educación pública en pie de lucha

    NODAL - Mar, 12/06/2018 - 19:55

    Reflexiones en torno a la CRES 2018 Por Mara Espasande* “La Educación Superior es un bien público social, un derecho humano y universal y un deber del Estado. Ésta es la convicción y la base para el papel estratégico que debe jugar en los procesos de desarrollo sustentable de los países de la región”, enunciaba […]

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    Nuevos enfrentamientos y más muertos en Nicaragua

    NODAL - Mar, 12/06/2018 - 19:17

    Nicaragua: Ataques en Carazo, Jinotega, Siuna y Managua dejan muertos Nicaragua sufrió hoy ataques desde la madrugada en Carazo, Jinotega, Siuna y Managua, reportándose al menos cinco muertos. Mientras, León vive un paro de 24 horas. La crisis en este país ha dejado más de 140 muertos. Estos son los hechos más importantes este día. […]

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    La lucha por el derecho al aborto: una deuda de la democracia argentina – Por Cristina Britez, especial para NODAL

    NODAL - Mar, 12/06/2018 - 18:16

    Por Cristina Britez, diputada nacional del Frente para la Victoria Desde el año 2005 la conformación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito ha dado fuerza, visibilidad y organización al reclamo, convirtiéndolo en un debate público e instalando el tema en la agenda política. En países donde el aborto […]

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    Protejamos a nuestros niños y niñas

    Central de Trabajadores de la Argentina - Mar, 12/06/2018 - 18:01

    Desde la CTA de los Trabajadores estamos convencidos que para erradicar el trabajo infantil y garantizar el derecho de los niños a divertirse, jugar y estudiar tenemos que recuperar la justicia social, exigiendo respeto y cumplimiento de los derechos fundamentales del trabajo y de las políticas públicas universales.

    Desde 2002 la Organización Internacional del Trabajo convoca cada 12 de junio a la concientización sobre el trabajo infantil. Se estima que en todo el mundo unos 168 millones de niños y niñas son víctimas de este flagelo.

    El trabajo infantil es una violación de los derechos humanos fundamentales, habiéndose comprobado que entorpece el desarrollo de los niños, y que potencialmente les produce daños físicos y psicológicos para toda la vida.

    ¡Luchemos todos juntos para erradicar el trabajo infantil!

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    Entrevista a Carlos De Feo, dirigente argentino del gremio de docentes universitarios: “No vamos a permitir que siga el ajuste a las universidades”

    NODAL - Mar, 12/06/2018 - 17:36

    Entrevista a Carlos De Feo, titular de CONADU (Federación Nacional de Docentes Universitarios) En esta semana se celebra la III Conferencia de Educación Superior en la ciudad argentina de Córdoba, elegida como sede ya que se cumplen 100 años de la Reforma Universitaria realizada por los estudiantes en 1918 que planteó la democratización de las […]

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    Violencia electoral en México: balearon a candidata del PRI y ya suman 113 los políticos asesinados

    NODAL - Mar, 12/06/2018 - 16:55

    Fallece candidata del PRI atacada en Isla Mujeres; van 113 políticos asesinados durante el presente proceso electoral Rosely Danilú Magaña Martínez, candidata del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a regidora de Isla Mujeres, Quintana Roo, falleció casi a la medianoche de ayer lunes, a consecuencia de complicaciones provocadas por los impactos de bala que recibió en […]

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    14 DE JUNIO: PARO Y MOVILIZACIÓN // conferencia de prensa

    Central de Trabajadores de la Argentina - Mar, 12/06/2018 - 16:23

    Testimonios de Hugo Yasky, Pablo Micheli, Pablo Moyano, Sonia Alesso y Omar Plaini

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    Jornada nacional de lucha

    Central de Trabajadores de la Argentina - Mar, 12/06/2018 - 16:09

    En la Sede Nacional de la CTA, los referentes gremiales de las organizaciones convocantes al paro nacional con movilización a Plaza de Mayo, brindaron los detalles del reclamo que tendrá lugar el 14 junio. Asimismo, anunciaron que también se plegarían a una convocatoria que defina la CGT.

    Desde el Salón Germán Abdala de la CTA, dirigieron unas palabras a los presentes Hugo Yasky, secretario general de la CTA de los Trabajadores; Pablo Micheli, secretario general de la CTA Autónoma; Pablo Moyano, secretario general adjunto de la Federación Nacional de Choferes de Camiones; Sonia Alesso, secretaria general de CTERA y AMSAFE, y Omar Plaini, secretario general del Sindicato de Canillitas – CGT.

    La jornada nacional de lucha fue convocada por los gremios nucleados en ambas CTA, el sindicato de Camioneros, organizaciones y movimientos sociales, referentes de pequeñas y medianas empresas, con el objetivo de reclamar contra el ajuste, por paritarias libres y sin techo, contra el veto a la Ley contra el tarifazo y en repudio al acuerdo con el FMI. Constará de un paro con movilización hacia Plaza de Mayo, donde se confluirá hacia el acto central estipulado a partir de las 16:00.

    Con la presencia de gremios docentes nucleados en CTERA, AGTSyP-Subtes, Asociación del Personal Aeronáutico (APA), ATE Capital, organizaciones y movimientos sociales, empresarios de pymes, gremios regionales de la CGT, gremios del peaje, UDOCBA (Unión de Docentes de la provincia de Buenos Aires), entre otros, el secretario general de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, detalló los alcances de la jornada nacional de lucha para el próximo jueves 14 de junio en un paro con movilización, con abandono de tareas. “Una jornada de lucha en la que vamos a confluir a partir de las 16:00 en un acto en Plaza de Mayo”.

    “La convocatoria tiene como eje principal reclamar contra el ajuste que se profundiza, que genera paritarias con un techo impuesto, paritarias que no son libres; despidos, recorte de derechos, de salarios. Tenemos en este momento una recesión económica con más desigualdad, con más hambre, un pueblo que padece las políticas del ajuste que se agravan ahora con esta zambullida del gobierno nacional en los brazos del Fondo Monetario Internacional”, subrayó Yasky y agregó: “Ante esta realidad convocamos a esta jornada de lucha nacional y lo hacemos en el marco de una unidad que se fortalece y que tiene proyección hacia el futuro y las futuras acciones de los trabajadores y trabajadoras y los movimientos sociales de este país”.

    El secretario general de la CTA Autónoma, Pablo Micheli, manifestó: “En un contexto muy complicado para nuestro país, fundamentalmente para los trabajadores y trabajadoras, jubilados, sectores de la clase media, el pueblo en general, sufriendo los embates de una política económica, desastrosa a esta altura, porque ya no cabe otra calificación para este plan, que no tiene Plan B, según el presidente y por lo tanto nos está diciendo que es un camino de ida directo al precipicio, directo a profundizar la crisis, y a esta crisis la pagamos quienes siempre fuimos la variable de ajuste los trabajadores, los jubilados, el pueblo argentino, ante gobiernos neoliberales, de derecha, como éste”.

    “Nosotros no estamos de acuerdo en aceptar estas condiciones, como tantas otras veces, el pueblo argentino está dispuesto a salir a pelear a la calle y para eso necesita dirigentes que estemos a la altura de las circunstancias. Compañeras y compañeros que estemos dispuestos a enfrentar esta política económica en unidad, dejando de lado mezquindades y vedetismos ridículos y secundarios, frente a los males que estamos atravesando”.

    “Por esa razón, no por un problema de competencia, sino porque entendíamos que había un grado de dilación de la Confederación General del Trabajo, en sus triunviros, es que resolvimos marchar este 14 a una jornada nacional de lucha con paro y movilizaciones en toda la Argentina, acompañando la pelea que están llevando adelante infinidad de sindicatos a lo largo y ancho del país. Provincias como Chubut, que se encuentra en una situación tremenda, donde todos los días hay movilizaciones, y están peleando por el pago de salarios”, afirmó Micheli y anunció: “Movilizaremos a Plaza de Mayo el día 14, esto indistintamente de lo que ojalá pueda resolver la CGT en el marco de un paro nacional al cual obviamente, nosotros no vamos a esquivarle el bulto. Son tiempos de parar esta política económica porque está en juego no sólo la calidad de vida de los trabajadores, los jubilados, el pueblo, sino la propia democracia. Vamos a esta jornada con la dignidad de cumplir con la palabra, ya que dijimos que si vetaba, si acordaban con el Fondo Monetario, si nos llevaban a esta situación, iba a haber acciones directas y un plan de lucha que empieza y se va a profundizar a medida que pase el tiempo”.

    En tanto, el secretario general adjunto de la Federación Nacional de Choferes de Camiones, Pablo Moyano, mencionó estar totalmente de acuerdo con lo que expresaron Hugo Yasky y Pablo Micheli. “Los reclamos son los mismos que venimos realizando desde hace tiempo y creo que se van a ir profundizando. Las movilizaciones han sido, son, cada vez más multitudinarias, lo que significa un rechazo total de la gran mayoría de los trabajadores, los jubilados, de los que más necesitan a este modelo económico”.

    “Nuestra organización ha convocado a un paro nacional de 24 horas el día jueves por un pedido de aumento salarial del 27%, más un bono de fin de año, y el rechazo a las diez modificaciones al convenio colectivo de trabajo de nuestro gremio. Hoy lo vamos a decir en la audiencia de las 15:00. Vamos a insistir con el 27% y no el ridículo 15 más el 5. Creo que la última vez que se discutió paritarias por decreto fue en la dictadura militar. Es lo que pasó la semana anterior cuando el presidente firmó un decreto riéndose de los trabajadores. Por esta razón nuestro paro va a ser de 24 horas. No se va a mover ni una carretilla en nuestro país. Vamos a demostrar que más allá de los ataques que recibe nuestro gremio, los trabajadores están convencidos y por supuestos vamos a estar acompañando a la movilización que han convocado los compañeros de la CTA el día jueves a las 16:00 con la presencia de Camioneros. Hoy se reúne la CGT a las 17:00, si bien yo di un paso al costado, Camioneros, con Plaini, Peajes y otras organizaciones vamos a pedir un paro urgente para el 19 o el 21 de junio. Ésa va a ser la discusión que se va a dar en el Consejo Directivo”, informó Pablo Moyano y añadió: “Esto se estaba planteando desde hace tiempo. Algunos compañeros han asumido que la realidad de los trabajadores es otra de la que dibuja el gobierno y va a ser el pedido concreto de nuestra organización en la reunión del Consejo Directivo de la CGT”.

    A su vez, Omar Plaini, secretario general del Sindicato de Canillitas, enunció: “Siguiendo un poco con lo que plantearon los compañeros, nosotros, como organización sindical de Canillitas, integrantes de la CGT, hoy vamos a reiterar el planteo que junto con Peajes, Camioneros y otras organizaciones hicimos la semana anterior. En principio nuestra presencia acá, tiene que ver con la solidaridad de clase. Cada vez que en el movimiento de trabajadores hay una organización que está discutiendo sus condiciones salariales, laborales, sus derechos, los Canillitas vamos a acompañar, más allá de la Central en la cual nos encontremos. Por eso hoy estamos presentes y somos solidarios con el paro de los compañeros Camioneros, con el reclamo de los docentes, con el reclamo de la CTA y también como organización vamos a acompañar a la marcha que se va a realizar el jueves 14”.

    “Esta tarde, nuevamente, junto con las organizaciones que mencioné, integrantes del Consejo Directivo, vamos a volver sobre el planteo del otro día, porque entendemos que estos cinco puntos que pidió la CGT eran centrales en la discusión, y evidentemente por alguna de estas razones se ha levantado hoy esta reunión. Hoy lo expresará probablemente el triunvirato, los integrantes de la mesa chica, pero nosotros vamos a reiterar. La situación del país no da para que hagamos solamente un paro nacional, da para que elaboremos un plan de lucha. Todos sabemos que el paro nacional muchas veces es una válvula de escape necesaria para contener determinados reclamos, pero ello no basta porque al otro día siguen los problemas. Este gobierno claramente ha demostrado ser una fuerza política constituida por una fuerza empresaria, y conciben las políticas desde ese lugar. Nosotros, desde nuestra posición de clase debemos ser solidarios con los compañeros”, reafirmó Plaini y concluyó: “Ojalá, como dijo Pablo, el próximo 19 haya un gran paro nacional que nos reivindique a todos, no solamente a los trabajadores en relación de dependencia, a los informales, a las economías regionales, a las Pymes que hoy están aquí presentes, a los autónomos, a todos aquéllos que viven de un salario, sea registrado o no. Por lo tanto reafirmo esta posición y es la que vamos a llevar a la CGT y espero que prime la inteligencia de que abordemos rápidamente la medida de fuerza”.

    Para concluir, Hugo Yasky ratificó la convocatoria: “Reafirmamos el día 14 de junio en una jornada nacional de lucha con paros, movilizaciones, cese de tareas, con un acto de cierre a las 16:00 en la Plaza de Mayo y frente a la posibilidad de la convocatoria al paro nacional de la CGT vamos a ser parte de esa convocatoria. Compartimos lo expresado por el compañero Omar Plaini. Cuanto antes sea esa convocatoria mejor. El 19, de ser posible y el plan de acción que hace falta para contener todas las luchas”.

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    La dignidad no se negocia, con el hambre no se juega

    Central de Trabajadores de la Argentina - Mar, 12/06/2018 - 11:25

    14 De junio nos movilizamos

    El Frente por Trabajo y Dignidad Milagro Sala volverá nuevamente a las calles de la Patria a dar la pelea contra el ajuste y la miseria planificada del gobierno oligarquico restaurador que encarna la Ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley y el presidente Mauricio Macri.

    Nos concentraremos en Avenida 9 de Julio y Belgrano a las 12 hs para luego confluir con lxs compañerxs de las CTA en la histórica Plaza de Mayo, donde repudiaremos el vergonzoso acuerdo con el F.M.I. , que traerá más hambre y desocupación para nuestro pueblo.

    La unidad de los que luchan se construye en las calles.

    FRENTE POR EL TRABAJO Y LA DIGNIDAD MILAGRO SALA

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    Los Movimientos Populares se suman al paro

    Central de Trabajadores de la Argentina - Mar, 12/06/2018 - 11:25

    Este jueves 14 de junio los Movimientos Populares se suman al paro y marcha de las dos CTA para seguir peleando en unidad por los derechos del sector de la Economía Popular y contra este modelo de ajuste y endeudamiento que excluye y hambrea.

    Los trabajadores y las trabajadoras de la Economía Popular nucleados en la CTEP, Barrios de Pie, la CCC, el FOL y el FPDS, vienen impulsando las 5 leyes que motivaron la Marcha Federal: Infraestructura Social, Integración Urbana, Agricultura Familiar, Emergencia Alimentaria y de Adicciones; a esto se suma la lucha por el aumento del Salario Social Complementario que en estos momentos se encuentra debajo del nivel de indigencia.

    Desde las 12 hs. realizarán ollas populares en Belgrano y 9 de julio para luego marchar hacia la Plaza de Mayo.

    #TierraTechoTrabajo

    #UnidadDeLxsTrabajadorxs

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    Temer y Abdo Benítez discutieron la construcción de cuatro puentes entre Brasil y Paraguay

    NODAL - Mar, 12/06/2018 - 11:11

    Abdo Benítez insiste a Michel Temer en la construcción de cuatro puentes “Es inaceptable que tengamos solamente un puente entre Paraguay y Brasil”, expresó Mario Abdo Benítez tras su reunión con Michel Temer, celebrada ayer en el Palacio presidencial de Planalto, y en alusión al Puente de la Amistad, inaugurado sobre el río Paraná en […]

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    Costa Rica: Alvarado inicia en EEUU su primera visita internacional como presidente

    NODAL - Mar, 12/06/2018 - 11:08

    Con una agenda enfocada en lo comercial y la cooperación en seguridad, el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, partió hoy hacia Estados Unidos en su primera visita internacional desde que asumió el cargo el pasado 8 de mayo. El mandatario tendrá dos días de actividades oficiales en Washington este martes y miércoles, en las […]

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    Las Mujeres el 13 al Congreso y el 14 al paro nacional

    Central de Trabajadores de la Argentina - Mar, 12/06/2018 - 10:57

    Desde la CTA de los Trabajadores y las Trabajadoras, las compañeras de la Secretaría de Género y de todos los sindicatos y organizaciones integrantes, convocan desde el mediodía del miércoles 13 a la vigilia en la que se permanecerá en la Plaza del Congreso hasta que la Cámara de Diputados vote el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

    "Acompañaremos las actividades que está convocando la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Y se estima que la votación será alrededor de las 7:00 u 8:00 de la mañana del 14", detalló Estela Díaz, secretaria de Género e Igualdad de Oportunidades de la CTA.

    "Nosotras vamos a colocar una carpa de la CTA y los sindicatos. En esta carpa vamos a hacer actividades recreativas, vamos a tener una radio abierta que va a comenzar a las 14:00 y un panel central de esta radio que de 17:00 a 19:00 va a poner la voz de las trabajadoras y los trabajadores por el aborto legal. Vamos a tener la presencia de mujeres y compañeros de la Mesa Nacional de CTA, de los distintos sindicatos que la integran y vamos a cerrarlo con la percusión puesta fundamentalmente por las compañeras de ATE pero que seguramente van a estar acompañadas con percusión de otros sindicatos también. Así que con alegría, con entusiasmo, con mucha fuerza vamos a estar allí en la plaza, de vigilia, esperando que el aborto sea legal, seguro y gratuito, con esta media sanción que esperamos se consiga en la Cámara de Diputados de la Nación", subrayó Estela Díaz.

    También, la Secretaria de Género se refirió al paro nacional con movilización hacia Plaza de Mayo convocado por ambas CTA, la Federación Nacional de Camioneros y gremios de la CGT, para el jueves 14. "Seguimos de lucha, ya que tenemos el paro al cual han adherido y participan las distintas organizaciones de nuestra central, así que muchas compañeras también participaremos junto a nuestras organizaciones del paro y movilización a la Plaza de Mayo el 14. Esto fue parte de lo que planteó el documento del 4 de junio, del Ni Una Menos, y porque vivas nos queremos, ni una menos por aborto clandestino y tampoco ni una menos por precarización, ajuste, despido y hambre. 'Vivas, con trabajo digno nos queremos'. Ése es el lema por el que también vamos a estar presentes el 14 en el paro de actividades y en la marcha a la Plaza de Mayo".

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    América Latina mira el debate por la legalización del aborto en el congreso argentino – Por Lucía Cholakian Herrera y Carla Perelló | De la redacción de Nodal

    NODAL - Mar, 12/06/2018 - 10:48

    América Latina mira el debate por la legalización del aborto en el congreso argentino Habrá treinta y siete líneas de colectivo que serán desviadas de su trayecto original. El tránsito estará cortado diez cuadras a la redonda. La Plaza de los Dos Congresos estará dividida en dos y habrá dos pantallas gigantes con sonido. De […]

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    Ecuador: Espinosa renuncia para asumir en la ONU y José Valencia Amores será el nuevo canciller

    NODAL - Mar, 12/06/2018 - 10:48

    Espinosa tuvo último acto como Ministra de Relaciones Exteriores María Fernanda Espinosa se despidió como Canciller. Este lunes 11 de junio ofreció el último acto en esta función, en donde participó en la suscripción de un nuevo convenio de Cooperación para el Desarrollo Sostenible para el período 2019-2022. La firma se efectuó entre el Ministerio […]

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    México: familiares de desaparecidos encuentran más de 5 mil restos óseos calcinados en Culiacán

    NODAL - Mar, 12/06/2018 - 10:34

    Al menos 5 mil 217 restos óseos fragmentados y calcinados fueron hallados en una noria al poniente de la ciudad de Culiacán, Sinaloa por el grupo Sabuesos Guerreras AC. La Fiscalía General del Estado detalló que éstos deberán ser analizados antes de confirmar que se tratan de restos humanos, informó el diario Reforma. El hallazgo […]

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    Bolivia: el gobierno y la Universidad de El Alto reanudan el diálogo con nuevas propuestas para resolver el conflicto

    NODAL - Mar, 12/06/2018 - 10:30

    El gobierno propuso el lunes, tras una reunión con los representantes de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), un soporte financiero de 70 millones de bolivianos que se consolidará dentro del presupuesto de esa universidad, sin afectar a ningún sector ni a ninguna universidad pública, y una norma inmediata para que ese presupuesto se […]

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